(Hacer exégesis de Salmos 119)
(Leer la introducción del libro El Conflicto de los siglos)
“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” (Santiago 1:22).
Morris Venden señala que aunque "ellos (los cristianos) saben que la Biblia es importante y que deberían tener prioridad y autoridad en sus vidas, pero en realidad no la aplican ni la aprovechan, dependen de las explicaciones de pastores maestros o conferencistas". (Yo soy la vid. COlombia:APIA, 1987, 52).
El mejor método para estudiar la Biblia no sirve de nada si no estamos decididos a vivir de acuerdo con lo que aprendemos de las Escrituras. Lo que es válido para la educación en general también lo es para el estudio de la Biblia en particular: aprendemos mejor no solo leyendo o escuchando, sino practicando lo que sabemos. Esta obediencia abre un tesoro lleno de bendiciones divinas que de otro modo nos estarían vedadas, y nos guía por un camino emocionante que transforma la vida para aumentar nuestra comprensión y nuestro conocimiento. Si no estamos dispuestos a cumplir con la Palabra de Dios y no estamos dispuestos a practicar lo que hemos estudiado, no creceremos. Y nuestro testimonio se verá afectado porque nuestra vida no armoniza con nuestras palabras. Crecemos en gracia y sabiduría mediante modelos inspiradores que nos ilustran lo que significa vivir según la Palabra de Dios. No hay mejor ejemplo que Jesucristo y ninguna fuerza motivadora más poderosa que él. Él nos dio un modelo para seguir. Vivió en plena armonía con la voluntad de Dios
I. LA PALABRA DE DIOS Y EL ESPÍRITU SANTO
Estudiar la Palabra de Dios cuidadosamente y con el método apropiado es muy importante. Pero también es importante, y quizás incluso más, que pongamos en práctica lo que aprendimos. El objetivo final de estudiar la Biblia no radica en adquirir un mayor conocimiento, por maravilloso que sea. El objetivo no es que dominemos la Palabra de Dios, sino que la Palabra de Dios nos domine a nosotros, que cambie nuestra vida y nuestra forma de pensar. Eso es lo que importa. Estar dispuestos a vivir la verdad que hemos aprendido significa estar dispuestos a someternos a esa verdad bíblica. Esta decisión a veces implica una lucha intensa, porque estamos librando una batalla sobre quién tendrá la supremacía en nuestro pensamiento y en nuestra vida. Y, al final, solo hay dos bandos para elegir. Lee Filipenses 2:12 al 16. ¿Qué dicen estos versículos acerca de cómo debemos vivir? Sí, Dios obra en nosotros, pero lo hace a través del Espíritu Santo, el único que nos da sabiduría para entender la Santa Biblia. Además, como seres humanos pecaminosos, a menudo nos oponemos a la verdad de Dios y, librados a nuestras propias maquinaciones, no obedeceríamos la Palabra de Dios (Romanos 1:25; Efesios 4:17, 18). Sin el Espíritu Santo, no hay aprecio por el mensaje de Dios. No hay esperanza, no hay confianza, no hay amor en respuesta. Mediante el Espíritu Santo, Dios en verdad “es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:13). El Espíritu Santo es un maestro que desea guiarnos a una comprensión más profunda de las Escrituras y a una apreciación gozosa de la Palabra de Dios. Trae la verdad de la Palabra de Dios a nuestra atención y nos da nuevas ideas sobre esas verdades, para que nuestra vida se caracterice por la fidelidad y una obediencia amante a la voluntad de Dios. “Nadie puede explicar la Biblia sin la ayuda del Espíritu Santo. Pero, cuando reciban la Palabra de Dios con corazón humilde y dócil, los ángeles de Dios estarán a su lado para impresionarlos con las evidencias de la verdad” (1MS, 493). De esta manera, las cosas espirituales se interpretan espiritualmente (1 Corintios 2:13, 14) y podemos seguir con alegría la Palabra de Dios “mañana tras mañana” (Isaías 50:4, 5). Filipenses 2:16 dice que debemos “asirnos de la palabra de vida”. ¿Qué crees que significa eso? Y ¿cómo lo logramos? Ver además Deuteronomio 4:4, que enseña algo similar. ¿Cuál es nuestro papel en todo este proceso?
II. APRENDAMOS DE JESÚS
No hay mejor ejemplo para seguir, ni más inspirador, que Jesucristo. Él conocía las Escrituras, y estuvo dispuesto a seguir la Palabra escrita de Dios y cumplirla. Lee Lucas 4:4, 8 y 10 al 12. ¿Cómo utiliza Jesús las Escrituras para contrarrestar las tentaciones de Satanás? ¿Qué nos dice esto sobre cuán medular debe ser la Biblia para nuestra fe, especialmente en momentos de tentación? Jesús conocía bien las Escrituras. Estaba tan íntimamente familiarizado con la Palabra de Dios que podía citarla de memoria. Esta familiaridad con la Palabra escrita de Dios debió haber sido el resultado de un valioso tiempo de calidad con Dios al estudiar las Escrituras. Si no hubiera sabido las palabras exactas de las Escrituras y el contexto en el que aparecen, podría haber sido engañado fácilmente por el diablo. El mismo diablo citó las Escrituras y las utilizó para sus propósitos engañosos. Por lo tanto, el solo hecho de citar las Escrituras, como lo hizo el diablo, no es suficiente. También es necesario saber qué más tiene que decir la Escritura sobre un tema y saber su significado correcto. Solo esa familiaridad con la Palabra de Dios nos ayudará, como Jesús, a no ser engañados por el adversario de Dios, sino a resistir los ataques de Satanás. Vez tras vez leemos que Jesús abría la mente de sus seguidores para entender la Escritura al remitirlos a lo que “está escrito” (Lucas 24:45, 46; Mateo 11:10; Juan 6:45; y otros). Daba por sentado que quienes leen las Escrituras pueden llegar a comprender correctamente su significado: “¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?” (Lucas 10:26). Para Jesús, lo que está escrito en la Biblia es la norma por la que debemos vivir. En Juan 7:38, Jesús, el Verbo de Dios hecho carne, les señaló a sus seguidores lo que dice la Escritura. Solo mediante la Biblia sabemos que Jesús es el Mesías prometido. Son las Escrituras las que dan testimonio de él (Juan 5:39). Jesús mismo estuvo dispuesto a cumplir con las Escrituras, la Palabra de Dios puesta por escrito. Si él estuvo dispuesto a hacerlo, ¿qué nos dice esto sobre lo que deberíamos hacer nosotros también? ¿Cuál ha sido tu experiencia al utilizar las Escrituras en tu lucha contra la tentación? Es decir, cuando te viste tentado, ¿comenzaste a leer la Biblia o a citar las Escrituras? ¿Qué sucedió como resultado y qué aprendiste de esa experiencia?
III. ¿JESÚS VS LAS ESCRITURAS?
Lee Juan 5:45 al 47. ¿Qué poderoso mensaje nos da Jesús acerca de su relación con la Biblia? Algunos afirman que cuando Jesús hablaba sus palabras reflejaban un marcado contraste con las palabras de las Escrituras, según se encuentran en el Antiguo Testamento. Dicen que las palabras de Jesús estaban incluso por encima de las palabras de la Biblia. En el Nuevo Testamento, leemos que Jesús dijo: “Oísteis que fue dicho [...]. Pero yo os digo [...]” (Mateo 5:43, 44; comparar con Mateo 5:21, 22, 27, 28, 33, 34, 38, 39). Cuando Jesús pronunció estas famosas palabras en el Sermón del Monte, no trató de desechar ni de abolir el Antiguo Testamento, como afirman algunos intérpretes. Él respondió a varias interpretaciones de las Escrituras y a las tradiciones orales que algunos intérpretes de su época utilizaban para justificar su comportamiento hacia los demás que Dios no toleraba y que nunca ordenó, como aborrecer al enemigo (ver Mateo 5:43). Jesús de ningún modo abolió el Antiguo Testamento ni disminuyó su autoridad en ninguna medida. Al contrario. El Antiguo Testamento, por cierto, prueba quién es él. Es más, Jesús profundizó el significado de las declaraciones del Antiguo Testamento al señalarnos las intenciones originales de Dios. Utilizar la autoridad de Jesús para descalificar la Santa Biblia o para denigrar algunas de sus partes como no inspiradas quizá sea una de las críticas más sutiles a las Escrituras, y sin embargo es la más peligrosa, porque se hace en el nombre mismo de Jesús. Tenemos el ejemplo de Jesús de cuánta autoridad le dio a las Escrituras, que, en su época, consistía solo en el Antiguo Testamento. ¿Qué más evidencia necesitamos sobre cómo deberíamos considerar el Antiguo Testamento también? Lejos de debilitar la autoridad de la Escritura, Jesús siempre la defendió como una guía confiable. De hecho, declara inequívocamente, en el mismo Sermón del Monte: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir” (Mateo 5:17). Y sigue diciendo que “cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos” (Mateo 5:19). ¿Cuáles son algunas de las doctrinas clave que, hasta el día de hoy, se fundamentan en el Antiguo Testamento? Piensa, por ejemplo, en la Creación (Génesis 1; 2) y la caída (Génesis 3). ¿Qué otras verdades cristianas primordiales encontramos en el Antiguo Testamento que luego se amplifican en el Nuevo Testamento?
IV. TIEMPO A SOLAS CON LA PALABRA DE DIOS
Nuestra vida tiende a ser agitada, y llena de tensión y estrés. A veces tenemos que trabajar mucho, solo para sobrevivir y poner comida en la mesa. Otras veces, incluso cuando tenemos cubiertas las necesidades básicas de la vida, nos atosigamos porque queremos cada vez más. Queremos las cosas que creemos que nos harán sentir felices y realizados. Pero, como nos advierte Salomón en el libro de Eclesiastés, eso no siempre es así. Cualquiera que sea la razón, quizás estemos tremendamente ocupados en nuestra vida, por lo que es muy fácil desplazar a Dios en medio del ajetreo. No es que no creamos en él, sino que simplemente no pasamos tiempo de calidad leyendo, orando y acercándonos al Señor “en cuya mano está tu vida” (Daniel 5:23). Podemos estar demasiado distraídos con otras cosas como para pasar tiempo de calidad con Dios. Todos necesitamos momentos en los que deliberadamente reduzcamos la velocidad para encontrarnos con el que es nuestro Salvador, Jesús. ¿Cómo puede hablarnos el Espíritu Santo si no hacemos una pausa para escuchar? En el momento especial a solas con Dios, en la lectura de su Palabra y en la comunicación de la oración está la fuente de nuestra vida espiritual. Lee Salmos 37:7; 46:10; y 62:1, 2 y 5. ¿Qué nos enseñan estos versículos sobre pasar tiempo a solas con Dios? ¿Por qué es tan importante este tiempo a solas con Dios? Si amas a alguien, disfrutas pasar tiempo a solas con ese ser amado. Elige un lugar en el que puedas leer y reflexionar sobre la Palabra de Dios sin interrupciones. En nuestra vida agitada, esto puede tener éxito solo si deliberadamente reservas un tiempo específico para este encuentro. A menudo, el comienzo del día es ideal para estos minutos de tranquilidad y reflexión. Esos momentos antes de que comience el día de trabajo pueden convertirse en una bendición para el resto del día, porque los valiosos pensamientos que obtienes te acompañarán durante muchas horas. Pero, sé creativo para hallar el tiempo de calidad adecuado que necesitas para encontrarte con Dios sin interrupciones. Estar conectado con el Dios viviente de la Biblia mediante la oración afecta tu vida como ninguna otra cosa. Con el tiempo, esto contribuirá a que seas más semejante a Jesús. ¿Cuán deliberado eres al hacerte un tiempo para pasar a solas con el Señor? ¿Cómo son esos tiempos y cómo te ayudan a conocer aún mejor la realidad y el amor de Dios?
V. LA MEMORIA Y EL CANTO
“En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmos 119:11). Memorizar las Escrituras trae bendiciones multiplicadas. Cuando conservamos pasajes preciosos de la Palabra de Dios en nuestra mente, podemos dar nueva vida a lo que aprendimos de memoria y aplicarlo en circunstancias nuevas y cambiantes. De esa manera, la Biblia impacta directamente en nuestro pensamiento y nuestras decisiones, e influye en nuestros valores y comportamiento. Memorizar las Escrituras da vida a la Biblia en nuestra experiencia diaria. Además, nos ayuda a adorar a Dios y a vivir una vida fiel, de acuerdo con las Escrituras. Recordar las Escrituras palabra por palabra es una tremenda protección contra los engaños y las falsas interpretaciones. Aprender las Escrituras de memoria nos permite citarlas, incluso cuando no tenemos una Biblia a mano. Esto puede convertirse en un tremendo poder para el bien en situaciones en que surgen tentaciones o cuando nos enfrentamos a desafíos adversos. Recordar las promesas de Dios, y fijar nuestra mente en la Palabra de Dios antes que en nuestros problemas, eleva nuestros pensamientos a Dios, quien tiene mil maneras de ayudarnos cuando nosotros no vemos ninguna. Lee Efesios 5:19 y Colosenses 3:16. Cantar la Palabra de Dios, ¿cómo puede establecerla y fortalecerla en nuestra mente? Entonar las palabras de la Biblia también puede ser una forma poderosa de memorizar pasajes de las Escrituras. Al cantar, recordamos más fácilmente las palabras de la Biblia. Combinar las palabras de las Escrituras con bellas melodías las arraigará en nuestros pensamientos con mayor firmeza y será una forma efectiva de disipar los estados de ánimo ansiosos. Niños y adultos por igual fácilmente pueden entonar y memorizar pasajes de las Escrituras relacionados con melodías sencillas pero armoniosas. Las Escrituras fueron la inspiración para numerosos oratorios, sinfonías y otras obras musicales de fama mundial que han dado forma a la cultura cristiana y la han influenciado a lo largo de los siglos. Las composiciones que elevan nuestra mente y dirigen nuestros pensamientos a Dios y su Palabra son una bendición maravillosa y una influencia positiva en nuestra vida. “La música forma parte del culto tributado a Dios en los atrios celestiales, y en nuestros cánticos de alabanza deberíamos procurar aproximarnos tanto como sea posible a la armonía de los coros celestiales” (PP, 645).
CONCLUSIÓN
Lee Elena de White, El camino a Cristo, “El privilegio de orar”, pp. 79-89. “El ojo natural no puede nunca contemplar la gracia y la belleza de Cristo. La iluminación interior, obra del Espíritu Santo, que revela al alma su real impotencia, su condición desesperada, desprovista de la misericordia y el perdón del que cargó con el pecado –de la total suficiencia de Cristo–, es lo único que puede capacitar al hombre para discernir la infinita misericordia, el inconmensurable amor, la benevolencia y la gloria de Jesús” (ATO 153). “Habría que aprender de memoria algunas porciones de la Biblia, incluso capítulos enteros, para repetirlos cuando Satanás aparece con sus tentaciones [...]. Cuando Satanás trata de conducir la mente para que piense en cosas terrenas y sensuales, la forma más eficaz de resistirlo es decir: ‘Escrito está’ ” (2MCP, 661).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
1. ¿Qué papel juega la realidad del libre albedrío en todas nuestras decisiones en lo relacionado con la fe y la obediencia? Aunque muchos aspectos de la vida escapan a nuestro control, tenemos libertad de elección con respecto a las cosas cruciales, las que pertenecen a la vida eterna. ¿Qué estás haciendo con el libre albedrío que Dios te ha dado? ¿Qué tipo de decisiones espirituales estás tomando?
2. Piensa en el papel que el sábado puede y debe desempeñar en términos de darnos un tiempo a solas con Dios. ¿De qué manera guardar el sábado te protege de estar tan atrapado trabajando y haciendo cosas que no pasas suficiente tiempo con Dios? ¿Cómo puedes aprender a hacer del sábado la bendición espiritual para la que fue creado?
3. ¿Cuál es tu experiencia de pasar tiempo a solas con Dios en oración y estudio? ¿Cómo impacta tu fe en esta práctica espiritual? ¿Cómo debería impactar tu fe? En clase, si se sienten cómodos, hablen de los momentos personales de lectura y oración y lo que obtienen de ellos. ¿Cómo podrían beneficiarse los demás de lo que aprendiste?
4. ¿Cuáles son algunos de tus versículos de memoria preferidos? ¿Qué es lo que te gusta de ellos? ¿Por qué ha sido una bendición memorizarlos?
Textos clave: Santiago 1:22; Lucas 4:4, 8, 10–12; Juan 5:46, 47; 1 Corintios 2:12–14; Filipenses 2:13; Salmos 37:7; 46:10; 62:1, 2, 5; 119:11.
RESEÑA Este trimestre hemos estudiado varios principios de interpretación bíblica. Pero, los mejores principios hermenéuticos no servirán de nada si no conducen a una práctica gozosa del mensaje bíblico. La exposición de la Escritura no es solo un ejercicio intelectual. El objetivo de cualquier estudio de la Biblia es más que adquirir conocimiento mental. Si se hace correctamente, conducirá a la obediencia del corazón. Es una obediencia que es más profunda y más significativa que la simple conformidad externa. Conducirá a una alegre fidelidad a la voluntad de Dios. Las verdades de las Escrituras son para ser vividas, no solo para ser creídas. Esa respuesta al mensaje bíblico es posible solo gracias a la obra transformadora del Espíritu Santo, que trae las palabras de las Escrituras a una nueva vida. Él enciende en nosotros el deseo de abrazar las verdades de las Escrituras y seguirlas con corazón y mente. El mejor ejemplo de esta respuesta a las Escrituras se encuentra en Jesucristo, quien nos ha mostrado cómo relacionarnos con la Palabra de Dios e implementarla en nuestra vida. Jesús nunca anuló las Escrituras. Es más, constantemente señaló a las Escrituras como la norma autoritativa incluso para sus palabras. Jesús también nos dio el ejemplo para que dediquemos momentos a estar tranquilos y a solas con la Palabra de Dios. Esta disciplina es algo que tenemos que recuperar intencionalmente en nuestro mundo agitado. También podemos cumplir la Escritura cuando la memorizamos. A menudo, al entonar las palabras de la Escritura, estas se graban firmemente en nuestra mente y corazón, y nos animan.
COMENTARIO La Palabra viva de Dios y el Espíritu Santo La Biblia deja en claro que el hombre, en su estado pecaminoso y caído, es espiritualmente ciego y no acepta las cosas de Dios, porque son locura para él. Ni siquiera puede entenderlas, porque necesitan discernirse espiritualmente (1 Corintios 2:14). Incluso si llegásemos a entender claramente el significado de las palabras de las Escrituras, no tendríamos ningún deseo de seguirlas sin la obra transformadora del Espíritu Santo en nuestro corazón. El Espíritu Santo inspiró a los autores bíblicos para que escribieran la verdad que Dios les reveló (ver 2 Pedro 1:19–21; 2 Timoteo 3:16). Pero, no alcanza con tener la inspirada Palabra de Dios. También debemos interiorizar, aplicar e implementar la Palabra de Dios en nuestra vida. Sin el Espíritu Santo, no apreciaremos el mensaje divino ni desearemos obedecerlo. Sin el Espíritu Santo, no evidenciaremos fe, esperanza ni amor en respuesta a la Palabra de Dios. El Espíritu Santo nos permite ver el significado espiritual y existencial de la Escritura para nuestra vida (ver 1 Corintios 2:12, 14, 15; Efesios 1:17–19; Salmos 119:8). El Espíritu Santo continúa hablando a las personas a través de la Biblia hoy, haciendo que la Palabra escrita de Dios cobre vida. Por lo tanto, la letra muerta del libro bíblico se convierte en la Palabra viva de Dios, que es más filosa que una espada de dos filos (Hebreos 4:12), ya que atraviesa nuestro ser más íntimo y transforma nuestra vida a la luz de las Escrituras. Varios pasajes bíblicos señalan que la tarea del Espíritu Santo es hacer de Jesucristo el centro de atención, exaltar al Hijo de Dios y lo que ha hecho por nosotros (ver Juan 15:26; 1 Juan 4:2, 3). ¿Alguna vez recibiste ayuda del Espíritu Santo para guiarte alegremente a obedecer las palabras de las Escrituras en tu vida? Aprender de Jesús Al aceptar que la Biblia es confiable y verdadera, el Espíritu nos guía a aceptar la Palabra viva de Dios, Jesucristo, como nuestro Salvador y Señor personal, y como nuestro más elevado ejemplo para emular. Podemos aprender mucho de la forma en que Jesús usó las Escrituras. Él estaba íntimamente familiarizado con todo lo que las Escrituras tenían que decir y pudo citar las palabras exactas de las Escrituras cuando fue tentado por el diablo (Mateo 4:4, 7, 10). Su familiaridad con la Escritura lo protegió de ser engañado por el uso selectivo de los pasajes de la Biblia. Conocía toda la Escritura, y para él la Escritura no podía ser quebrantada (Juan 10:35). Toda la Escritura era santa para él. Por lo tanto, Jesús se refirió repetidas veces a la Escritura y a lo que está escrito (ver Lucas. 24:45, 46; Mateo 11:10; Juan 6:45; 7:38). ¿De qué manera el ejemplo de Jesús te inspira a conocer mejor el texto bíblico? ¿Cómo puedes familiarizarte más con la Biblia? ¿En qué aspectos necesitas hacer de la Biblia la norma para tu vida y seguirla fielmente? ¿Jesús versus las Escrituras? Una de las cosas que a menudo escuchamos hoy es una supuesta dicotomía entre “el evangelio y la doctrina”. Puede sonar extraño sugerir una contradicción e incluso un antagonismo entre Jesús y la Biblia. Pero, en la historia de la iglesia ha habido repetidos intentos de enfrentar a Cristo con las Escrituras y elevar a Cristo como la norma de interpretación sobre lo que dice la Biblia. En última instancia, algunos incluso usan a Cristo para juzgar las Escrituras y hacer que algunos pasajes sean nulos y carezcan de valor. Quizás el ejemplo más famoso se encuentre en el conocido principio de Martín Lutero por el cual juzgó la Escritura: “Todos los libros sagrados auténticos concuerdan en esto: que todos ellos predican e inculcan [treiben] a Cristo. Y esa es la verdadera prueba por la cual juzgar todos los libros, cuando vemos que inculcan a Cristo” (M. Lutero, Luther’s Works, p. 396).
Por consiguiente, la Escritura debe interpretarse a favor de Cristo, no en contra de él. Según Lutero, Cristo y las Escrituras pueden enfrentarse entre sí, porque Lutero consideraba que la personificación de la Palabra (Cristo) estaba por encima de la palabra hablada (el evangelio) y la Palabra escrita (la Escritura). Este criterio implicaba que, si bien la Escritura es la reina, ¡Cristo es Rey, incluso por encima de la Escritura! Si un pasaje de la Escritura parece estar en conflicto con la visión que Lutero tenía de Cristo, su interpretación cristocéntrica se convierte en una crítica de la Escritura centrada en los evangelios, donde se critica el contenido de la Escritura en el nombre de Cristo. En consecuencia, el método cristológico de Lutero se convirtió en una herramienta de crítica teológica de las Escrituras. Esta distinción y clasificación lleva a un canon dentro del canon, donde Cristo se convierte en la clave y la norma interpretativa para interpretar la Biblia, pero también relega algunas partes de la Biblia y hasta libros enteros a la periferia, como la epístola de Santiago, como si estuviesen vacíos y crecieran de valor, porque se cree que no apuntan a Cristo. La siguiente cita de Lutero ilustra este aspecto problemático y es particularmente reveladora porque trata del sábado: “Brevemente, Cristo es el Señor, no el siervo, el Señor del sábado, de la Ley y de todas las cosas. Las Escrituras deben entenderse a favor de Cristo, no en contra de él. Por esa razón, deben aludir a él o de lo contrario no deben considerarse verdaderas Escrituras [...]. Por lo tanto, si los adversarios contraponen las Escrituras a Cristo, nosotros anteponemos a Cristo contra las Escrituras. Nosotros tenemos al Señor, ellos a los siervos; nosotros tenemos la Cabeza, ellos los pies o miembros, sobre los cuales la Cabeza necesariamente domina y tiene prioridad. Si alguno de ellos tuviera que decidir entre deshacerse de Cristo o de la Ley, tendría que ser la Ley, no Cristo. Porque si tenemos a Cristo, fácilmente podemos establecer leyes y juzgaremos todas las cosas correctamente. De hecho, haríamos nuevos decálogos, como lo hace Pablo en todas las epístolas, y Pedro, pero sobre todo Cristo en el evangelio. Y estos decálogos son más claros que el decálogo de Moisés, así como el semblante de Cristo es más brillante que el semblante de Moisés (2 Corintios 3:7–11)” (M. Lutero, Luther’s Works, pp. 112, 113). Contrasta esta cita con Juan 7:38, donde Jesús se remite a las Escrituras en lugar de a sí mismo como la norma para las auténticas creencias. Los momentos de tranquilidad con la Palabra de Dios y la memorización de las Escrituras Jesús estaba todo el día ocupado sanando gente y predicando las buenas noticias. Pero, sacaba fuerzas espirituales al dedicar tiempo de calidad a solas en oración (Marcos 1:35) y recordar las promesas de las Escrituras. En nuestra vida agitada y ocupada, deliberadamente tenemos que planificar momentos tranquilos con Dios donde no haya interrupciones, donde tengamos tiempo para reflexionar en la Palabra de Dios y podamos orar. Esos momentos de tranquilidad nos darán fuerza y vitalidad espiritual que ninguna otra cosa puede darnos. Cuando leas las Escrituras por placer, lee menos, pero lee más de lo que es importante para tu vida espiritual. Cuando tus pensamientos comiencen a divagar y te dejes llevar por temas sin importancia, centra tu atención en lo que Dios ha hecho por ti y practica la concentración espiritual en la Palabra de Dios. A veces, entonar un canto o un himno espiritual ayuda a centrar nuestros pensamientos e incluso hacen que sea más fácil recordar y memorizar las palabras de las Escrituras. ¿Qué momentos del día son los más tranquilos para ti? ¿Qué te ayuda a enfocarte en la Palabra de Dios y a pasar un momento de calidad con Jesús? ¿En qué circunstancias el canto te ayuda a recordar la Biblia? ¿Qué ventajas encuentras en memorizar partes de las Escrituras, y cómo puedes usar eso como una bendición para los demás?
APLICACIÓN A LA VIDA
A veces la gente dice: “Guardar la ley bíblica de no comer alimentos inmundos no es esencial para la salvación, siempre y cuando creas en Cristo”. O quizá diga: “Si viven juntos, aunque no estén casados, eso no es decisivo para ti como cristiano, siempre y cuando ames a Jesús”. ¿Dónde ves el peligro en esa línea de argumentación? ¿Por qué no es seguro ir en contra de los claros enunciados de las Escrituras, incluso cuando se hace en el nombre de Jesús? Elena de White expresó acertadamente: “El Espíritu no fue dado –ni jamás puede ser otorgado– para suplantar a la Biblia; pues las Escrituras declaran explícitamente que la Palabra de Dios es la regla por medio de la cual toda enseñanza y experiencia debe ser probada” (CS, 7). A la luz de lo que hemos estudiado durante este trimestre, ¿por qué crees que este principio es tan importante? ¿Qué quieres asimilar de la forma en que Jesús se familiarizaba con las Escrituras y del modo en que seguía la Palabra de Dios? ¿Cómo puede la Escritura convertirse en una parte integral de tu vida e influir en las decisiones que tienes que tomar?
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