sábado, 7 de noviembre de 2026

Interpretación de los escritos proféticos

"Y empezando desde Moisés y todos los profetas, les explicó lo que toda la Escritura decía de él" (Lucas 24:27).

Tras la crucifixión y la resurrección de Jesús, Cristo se apareció a dos discípulos abatidos, quienes confesaron: «Nosotros esperábamos que él era el que iba a redimir a Israel. Hoy es el tercer día que esto ha sucedido» (Lucas 24:21). 
Los discípulos esperaban un Mesías que liberara a los judíos de la ocupación romana. Esta falsa expectativa y la consiguiente decepción derivaron de una interpretación sesgada y parcial de las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento.

Cristo resolvió el malentendido de estos dos discípulos explicándoles las Escrituras desde una perspectiva más amplia (Lucas 24:25-27). La interpretación que Cristo hizo de las Escrituras hizo posible que entendieran y llenó de gozo el corazón de ellos (Lucas 24:31-32). Jesús apareció luego a un grupo más numeroso de discípulos en Jerusalén, y «les abrió el sentido, para que entendiesen las Escrituras» (Lucas 24:45; ver también Lucas 24:33, 36, 44-49).

Estas experiencias ponen de relieve los resultados positivos de comprender correctamente los escritos proféticos. Por el contrario, una comprensión errónea de la profecía puede conducir al desastre espiritual.

I. LA BIBLIA COMO SU PROPIO INTÉRPRETE

Nuestra interpretación de las Escrituras depende en buena medida de nuestras presuposiciones. Quienes consideran la Biblia como una mera colección de documentos antiguos son incapaces de percibir la unidad existente entre sus diversos libros. Pero, si aceptamos el principio básico de que «toda la Escritura es inspirada por Dios, y es útil» (2 Timoteo 3:16), podemos apreciar su unidad subyacente y permitir que sea su propia intérprete.

Lee Mateo 5:17-48. ¿Cómo explicó Jesús las enseñanzas del Antiguo Testamento mencionadas en este pasaje?

Una lectura superficial de Mateo 5:17-48 puede dar la impresión de que Jesús estaba sustituyendo las enseñanzas del Antiguo Testamento por otras nuevas y propias. Pero una lectura más atenta deja claro que Jesús estaba revelando las profundas dimensiones espirituales del Antiguo Testamento. En este sentido, estaba cumpliendo la promesa de Jeremías 31:31-33, según la cual la ley de Dios sería colocada en la mente y escrita en el corazón de su pueblo bajo el nuevo pacto (comparar con Hebreos 8:8-10; 10:16).

La interpretación de un texto bíblico se encuentra a veces en el mismo libro donde aparece ese pasaje. Por ejemplo, en Daniel 2 encontramos la descripción del misterioso sueño del rey Nabucodonosor (Daniel 2:31-35) y su interpretación (Daniel 2:36-45). Del mismo modo, la interpretación de la parábola del sembrador (Mateo 13:1-9) se encuentra en el mismo capítulo (Mateo 13:18-23).

La interpretación de algunos mensajes es a veces provista por un profeta posterior. Por ejemplo, 2 Crónicas 36:22-23 confirma el cumplimiento de la profecía de los 70 años tal y como se predijo en Jeremías 25:11-12 y Jeremías 29:10. Sin embargo, muchos tipos o prefiguraciones históricas que aparecen en el Antiguo Testamento se cumplieron en Cristo, mientras que muchos pasajes del Antiguo Testamento son interpretados en el Nuevo. «El Antiguo Testamento es el evangelio expresado en figuras y símbolos. El Nuevo Testamento es la realidad. El uno es tan esencial como el otro» (2MS, 130).

De hecho, el Nuevo Testamento es el intérprete inspirado del Antiguo Testamento.

¿Por qué es crucial ser conscientes de nuestras presuposiciones al estudiar la Biblia? ¿Por qué la más importante de ellas debe ser nuestra certeza de que es la Palabra de Dios y la regla con la que debemos medirnos, no a la inversa?

II. EL CONTEXTO HISTÓRICO - CULTURAL

"Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. 18 Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo. 19 Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor. 20 No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito". Isaías 65:17-20. 

¿Qué significa que en los nuevos cielos y la nueva tierra habrá personas que morirán antes de cumplir cien años? (Isaías 65:20).

Si sacáramos Isaías 65:20 de su contexto histórico, podríamos concluir erróneamente que en los nuevos cielos y la nueva tierra seguirá habiendo muerte y pecadores. Pero esa idea contradice las promesas de Isaías de que los justos muertos resucitarán (Isaías 26:19) y que la muerte y el dolor finalmente dejarán de existir (Isaías 25:8; 65:19).

El lenguaje de Isaías 65:20 es, obviamente, simbólico. ¿Qué niño tiene 100 años? 
En cambio, al leer Isaías 65:17-20 en su contexto histórico, resulta claro que el versículo apuntaba poéticamente a la bendición que recibiría la nación de Israel si permanecía fiel a las estipulaciones del pacto (comparar con Deuteronomio 28). Al igual que en Mateo 24, donde Jesús vinculó acontecimientos del futuro cercano con otros posteriores, Isaías muestra aquí lo que sucedería idealmente como adelanto de los nuevos cielos y la nueva tierra.

En Isaías, la nueva creación no es algo que pertenece total y exclusivamente al futuro, sino que podía irrumpir de manera parcial e inaugural en el presente en virtud de la gloriosa obra divina de redención y perdón. El versículo anuncia que, incluso en ese momento de la historia de Israel, Dios ya podía derrotar a la muerte. Esta idea es expresada a través de la promesa de longevidad y la eliminación de la mortalidad infantil (Isaías 65:20). Todo esto solo presagiaba lo que finalmente será una realidad.

"Os saludan todos los hermanos. Saludaos los unos a los otros con ósculo santo. 1 Corintios 16:20. 

¿Cómo aplicamos este texto a nuestro tiempo y cultura?

En la cultura griega de la época del Nuevo Testamento, el saludo entre familiares y amigos cercanos iba acompañado de un beso. Pablo da instrucciones acerca de este saludo cálido y afectuoso entre los creyentes cristianos en Romanos 16:16; 1 Corintios 16:20; 2 Corintios 13:12; y 1 Tesalonicenses 5:26. 
Del contexto, podemos extraer el principio bíblico de que los cristianos deben saludarse cálidamente y hacerse sentir mutuamente parte de la familia de Dios. En algunas culturas, besar a otra persona sería inapropiado, mientras que un apretón de manos, un abrazo o una reverencia serían más aceptables. Sin embargo, independientemente de la expresión cultural, Pablo nos anima a hacer que las personas se sientan aceptadas y amadas en las reuniones de la iglesia.

III. EL CONTEXTO LITERARIO

Una popular anécdota cuenta la historia de un hombre que enfrentaba graves problemas y quería conocer la voluntad de Dios para su vida. Abrió su Biblia y señaló al azar con el dedo Mateo 27:5, donde se dice que Judas «salió y se ahorcó». Sorprendido por el versículo, repitió el mismo procedimiento, tratando de encontrar un mensaje más edificante, solo para que su dedo se detuviera en Lucas 10:37: «Entonces Jesús le dijo: “Ve, y haz tú lo mismo”». Ambos son versículos de las Escrituras, pero deben entenderse en su correspondiente contexto.

De hecho, muchas distorsiones de los mensajes bíblicos derivan de la práctica común de aislar pasajes de su contexto literario. Este enfoque abre las Escrituras a todo tipo de interpretaciones artificiales.

"Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? 2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; 3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. 4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal". Génesis 3:1-5 

"Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. 2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. 3 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. 4 Él respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. 5 Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, 6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. 7 Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. 8 Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, 9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. 10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. 11 El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían" Mateo 4:1-11. 

¿Cómo distorsionó Satanás las palabras de Dios al aplicarlas fuera de contexto?

Algunas personas distorsionan el mensaje de la Biblia por ignorancia. Pero otras lo hacen intencionalmente, como lo hizo Satanás en las dos ocasiones mencionadas anteriormente.

Independientemente de la motivación, el resultado siempre es perjudicial.

En el jardín del Edén (Génesis 3:1-5; comparar con Apocalipsis 12:9), Satanás se presentó a Eva como una bella serpiente capaz de hablar. Sacando las palabras de Dios de su contexto original, Satanás primero las generalizó y luego ofreció su propia interpretación engañosa.

Cuando Jesús fue llevado por el Espíritu Santo al desierto (Mateo 4:1-11; Lucas 4:1-13), «Satanás se presentó como un ángel de luz […] para engañar a Cristo» (Elena de White, «David’s Prayer», Review and Herald, 18 de diciembre de 1888, p. 3). En su diálogo con Cristo, Satanás citó incorrectamente Salmos 91:11-12 para dar a entender que Dios protegería incluso a quienes se expusieran intencionalmente a situaciones peligrosas.

El jardín del Edén y la tentación en el desierto confirman la existencia del gran conflicto, que incluye la interpretación de la Palabra de Dios, tanto hablada como escrita. Esto debería ayudarnos a reconocer cuán importante es interpretar los pasajes bíblicos en armonía con sus respectivos contextos.

¿Por qué debemos evitar la tentación de sacar textos fuera de su contexto para tratar de demostrar nuestros argumentos, aunque estos sean correctos?

IV. EL SIGNIFICADO DEL TEXTO

Los cristianos deben entender la Biblia por sí mismos. Ella es suficientemente clara como para que todas las personas comprendan el camino de la salvación, pero suficientemente compleja como para desafiar constantemente a las mentes más brillantes. Las Escrituras son un tesoro inagotable de conocimiento acerca de la salvación.

" Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? 26 Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? 27 Aquel, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. 28 Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás". Lucas 10:25-28. 

Algunas personas afirman que la Biblia no necesita ser interpretada. Si ese es el caso, ¿por qué preguntó Jesús a un doctor de la ley: «¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo la interpretas tú?» (Lucas 10:26, NVI)?

Para comprender el significado de un texto, debemos primero entender las palabras utilizadas y a continuación, en la medida de lo posible, cómo se utilizan dentro del contexto literario asociado y del contexto bíblico general, así como el contexto histórico-cultural.

Por último, nuestras conclusiones deben estar en plena armonía con las enseñanzas más amplias de las Escrituras. Comparar pasajes paralelos, como se hace a menudo en los cuatro evangelios, puede enriquecer nuestra comprensión.

Veamos a continuación un ejemplo:

"Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto". Mateo 5:43-48.

"27 Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; 28 bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. 29 Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. 30 A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. 31 Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos. 32 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. 33 Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. 34 Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. 35 Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. 36 Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso". Lucas 6:27-36. 

¿Cómo nos ayuda el contexto de Mateo 5:43-48 y el texto paralelo de Lucas 6:36 a comprender mejor el significado de la palabra «perfectos» en Mateo 5:48?

Una de las características más importantes de un intérprete fiel de las Escrituras es la combinación de minuciosidad y humildad, pues todos vemos a través de un cristal oscuro.

Siempre debemos esforzarnos por vivir en armonía con una doctrina sana (2 Timoteo 4:1-5). Un principio crucial para seguir es centrarnos en lo que ahora entendemos, en lo que está claro, y crecer en nuestra comprensión a partir de eso. Esto nos ayudará con el tiempo a entender cosas que ahora pueden no resultar claras. Siempre habrá preguntas sin respuesta antes de la eternidad.

Piensa en algo que no entendías y te perturbaba hasta que te lo explicaron. ¿Cómo debería ayudarte esa experiencia a confiar en Dios respecto de lo que aún no entiendes de su Palabra?

V. LA PRESENTACIÓN DE LAS ESCRITURAS

Nuestro estudio de la Biblia debe centrarse en dos propósitos principales: el crecimiento espiritual personal y la conducción de otros a una relación salvadora con Jesús. Cristo definió al verdadero cristiano como alguien guiado por el Espíritu Santo «a toda la verdad» (Juan 16:13), que vive «de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mateo 4:4) y que enseña a otros «todo» lo que él nos ordenó hacer (Mateo 28:20).

Lee Lucas 4:16-30 y 24:25-27, 44-49. ¿Qué podemos aprender de la forma en que Cristo explicó las Escrituras?

Jesucristo fue, sigue siendo y siempre será «el camino, la verdad y la vida» (Juan 14:6). Aun así, su predicación estaba firmemente anclada en las Escrituras.

Por ejemplo, Marcos 1:14-15 dice: «Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios. Decía: “El tiempo se ha cumplido, el reino de Dios está cerca”». 
El tiempo mencionado se refería claramente a Daniel 9:24-27. 
En el Sermón del Monte (Mateo 5-7), citó Éxodo 20:13 y 14 (Mateo 5:21, 27). 
En Lucas 4, citó Isaías 61:1-2. Jesús era un predicador totalmente bíblico.

En otro ejemplo, Hechos 8 dice que el eunuco etíope «había ido a adorar a Jerusalén» (Hechos 8:27), lo que significa que estaba familiarizado con la religión judía y con algunas de sus ceremonias. Incluso poseía una copia del libro de Isaías, que leía con avidez durante su viaje. Sin embargo, no podía entender la profecía del Siervo portador del pecado, por lo que procuró que alguien se la explicara.

Esta experiencia nos enseña algunas lecciones importantes. 
En primer lugar, la simple lectura de un pasaje de las Escrituras no siempre conduce a una comprensión más profunda de él. 
En segundo lugar, al estudiar las Escrituras podemos y debemos aprender unos de otros. 
En tercer lugar, tenemos la obligación personal de compartir mensajes bíblicos sólidos con otros.

La exposición de Felipe del libro de Isaías y otros pasajes del Antiguo Testamento condujo al eunuco al bautismo (Hechos 8:35-39; comparar con Salmos 51:12). Nuestras exposiciones acerca de las Escrituras deben tener el mismo propósito (ver Juan 17:17).

Aunque necesitemos a veces ayuda para comprender algunos textos bíblicos, ¿por qué debemos estar siempre convencidos de lo que creemos?

CONCLUSIÓN

¿Cómo leemos los escritos de Elena de White? 
A continuación, se ofrecen algunas pautas para comprender y aplicar correctamente sus escritos.

En primer lugar, comienza con una actitud positiva y de oración, y con una mente abierta, no con un espíritu de duda. Nuestra disposición mental es una lente que colorea todo lo que escuchamos, leemos y vemos. Necesitamos que el Espíritu Santo dirija nuestro pensamiento. Como señaló la propia Elena de White: 
"Preguntas tú: ¿Qué haré para salvarme? Debes abandonar a la puerta de la investigación tus opiniones preconcebidas, tus ideas heredadas y cultivadas. Si escudriñas las Escrituras para vindicar tus propias opiniones, nunca alcanzarás la verdad. Estudia para aprender qué dice el Señor. Y cuando la convicción te posea mientras investigas, si ves que tus opiniones acariciadas no están en armonía con la verdad, no tuerzas la verdad para que cuadre con tu creencia, sino acepta la luz dada. Abre la mente y el corazón, para que puedas contemplar las cosas admirables de la Palabra de Dios". PVGM, 83.
Lo mismo ocurre con sus escritos.

En segundo lugar, es necesario tener en cuenta el contexto de lo que se lee. Algunas personas basan su comprensión de los escritos de Elena de White en una frase aislada o en un fragmento de algún párrafo sacado de su contexto histórico o literario original. Elena de White dijo que «deben tomarse en cuenta el tiempo y el lugar» (1MS, 67). Esta desafortunada práctica de ignorar el contexto ha causado innumerables problemas a algunos miembros de la iglesia.

En tercer lugar, concéntrate en los principios. ¿Cuál es el punto principal que Elena de White enfatiza en un pasaje en particular? Por ejemplo, en 1894 escribió a los miembros de la iglesia en Battle Creek, Michigan, condenando la compra de bicicletas (8TI, 58-60). El principio que ella buscaba fomentar era la administración adecuada de los recursos otorgados por Dios, como el dinero (las bicicletas eran muy costosas en esa época).

Cuarto, estudia todo lo que la señora de White escribió acerca de un tema en particular. Examina las declaraciones que resultan menos claras en el contexto de su enseñanza general acerca del tema en cuestión. Durante su vida, Elena de White lamentó el mal uso que algunos hacían de sus escritos: 
«Mucho que se da a entender como un mensaje de la Hna. White tiene el propósito de representar mal a la Hna. White, haciendo que testifique a favor de cosas que no están de acuerdo con su mente o juicio» (1MS, 52).

Por último, asegúrate de que Elena de White en verdad haya dicho o escrito lo que se le atribuye, pues hay muchas declaraciones presuntamente suyas que no son de su autoría.

La mejor forma de asegurarnos de que lo que leemos fue escrito por Elena de White es verificar su fuente (título del libro y número de la página o páginas) y, en caso de que así sea, examinarlo a la luz de los principios correctos.

Los escritos proféticos de Elena de White son un don maravilloso que se nos ha concedido. Es muy importante que leamos adecuadamente esos escritos, que han sido hasta aquí una gran bendición para muchos cuando se los utiliza y aplica de manera correcta.

Ver: Elena White. Palabras de Vida del Gran Maestro. "BUSCAD EL TESORO" En: https://m.egwwritings.org/es/book/210.397#418

sábado, 31 de octubre de 2026

¡Escuchen esto!

"Estas cosas les sucedieron por ejemplo, y fueron escritas para advertirnos a nosotros, a los que han llegado al fin del tiempo" (1 Corintios 10:11).

Recordar la historia. Este fue el caso de Jeremías, quién procuró repetidas veces conducir al pueblo a buscar a Dios, antes de que sus juicios fuesen derramados sobre Israel.
"Jeremías llamó su atención repetidas veces a los consejos dados en Deuteronomio. Más que cualquier otro de los profetas, recalcó las enseñanzas de la ley mosaica, y demostró cómo esas enseñanzas podían reportar las más altas bendiciones espirituales a la nación y a todo corazón individual. Suplicaba: “Preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma". Jeremías 6:16. (Pr, 302)

Actualmente se anima a las personas a decir «su verdad»; es decir, sus experiencias, sus ideas, sus necesidades, sus límites y sus convicciones, sean cuales fueren. Según esa manera de pensar, toda «verdad» es válida y no debe ser silenciada. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando algunas de esas «verdades» profundamente arraigadas entran en conflicto con la Verdad: Jesucristo y su Palabra escrita?

Algunas personas aceptan las verdades bíblicas y se apartan de sus errores; 
Otras se aferran al error. 
Algunas cambian su comportamiento en respuesta a la verdad; 
Otras se rebelan contra ella. 
Así ha ocurrido a lo largo de la historia de la humanidad.

Los profetas bíblicos a menudo eran llamados a comunicar mensajes que las personas no querían oír. Como resultado, muchos fueron criticados, condenados al ostracismo, incluso amenazados de muerte o hasta asesinados (Hebreos 11:32-38). 

A pesar de todo esto, los profetas de Dios proclamaron fielmente sus mensajes porque el llamado divino al ministerio profético no era opcional para ellos. Habían recibido una instrucción para salvar la vida del pueblo de Dios. Por lo tanto, sus mensajes tenían que ser comunicados sin importar el costo personal.

I. ENOJO CONTRA EL MENSAJERO DE DIOS

Moisés, el líder elegido por Dios, conocía las alegrías y los pesares resultantes de conducir a una multitud heterogénea a través del desierto rumbo a la tierra prometida.

"Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvámonos a Egipto. 5 Entonces Moisés y Aarón se postraron sobre sus rostros delante de toda la multitud de la congregación de los hijos de Israel. 6 Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, 7 y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. 8 Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. 9 Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis. 10 Entonces toda la multitud habló de apedrearlos. Pero la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo de reunión a todos los hijos de Israel, 11 y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos?" Números 14:4-11. 

¿Qué narran estos versículos? ¿Por qué estaba el pueblo airado contra Moisés y Aarón?

Una lectura atenta de estos pasajes revela que los hijos de Israel estaban enojados con Dios porque no confiaban en él. Moisés y Aarón, los representantes humanos del Dios supremo, eran blancos fáciles para la ira de la nación. Los seres humanos necesitamos sentirnos seguros física y mentalmente. Cuando nos sentimos amenazados en alguna de esas dos esferas, podemos enfurecernos o incluso volvernos irracionales.

"Y anduvieron y vinieron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación de los hijos de Israel, en el desierto de Parán, en Cades, y dieron la información a ellos y a toda la congregación, y les mostraron el fruto de la tierra. 27 Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. 28 Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac. 29 Amalec habita el Neguev, y el heteo, el jebuseo y el amorreo habitan en el monte, y el cananeo habita junto al mar, y a la ribera del Jordán. 30 Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos". Números 13:26-30. 

¿Por qué tenían los israelitas tanto temor? ¿Qué palabras de aliento les dirigió Caleb?

Los israelitas albergaban temores legítimos en relación con los desafíos que les esperaban para poseer la tierra prometida, «pero cuando los hombres entregan su corazón a la incredulidad, se colocan bajo el dominio de Satanás, y nadie puede decir hasta dónde los llevará» (PP, 409). 
Moisés tuvo que hacer frente a un desafío de liderazgo casi insuperable en ese momento. Los temores del pueblo pronto se convirtieron en ira contra Aarón y Moisés y en una rebelión abierta contra Dios. Cuando el pueblo buscó nuevos líderes para reemplazar al profeta/líder elegido por Dios (Deuteronomio 34:10-12; Números 14:4), Josué y Caleb rasgaron sus vestiduras y suplicaron al pueblo que confiara en Dios a pesar de sus temores: «Si el Señor se agrada de nosotros, nos introducirá en esa tierra que mana leche y miel y nos la entregará. Por tanto, no sean rebeldes contra el Señor ni teman al pueblo de esa tierra, porque nosotros los comeremos como pan. Su amparo se apartó de ellos; pero con nosotros está el Señor. No les teman» (Números 14:8-9).

Confiar en Dios es fácil cuando todo va bien, pero ¿qué ocurre ante un desastre o cuando confiar en él implica incomodidad o inconvenientes?

II. DESTRUYENDO EL MENSAJE - I

""Y entraron a donde estaba el rey, al atrio, habiendo depositado el rollo en el aposento de Elisama secretario; y contaron a oídos del rey todas estas palabras. 21 Y envió el rey a Jehudí a que tomase el rollo, el cual lo tomó del aposento de Elisama secretario, y leyó en él Jehudí a oídos del rey, y a oídos de todos los príncipes que junto al rey estaban. 22 Y el rey estaba en la casa de invierno en el mes noveno, y había un brasero ardiendo delante de él. 23 Cuando Jehudí había leído tres o cuatro planas, lo rasgó el rey con un cortaplumas de escriba, y lo echó en el fuego que había en el brasero, hasta que todo el rollo se consumió sobre el fuego que en el brasero había. 24 Y no tuvieron temor ni rasgaron sus vestidos el rey y todos sus siervos que oyeron todas estas palabras. 25 Y aunque Elnatán y Delaía y Gemarías rogaron al rey que no quemase aquel rollo, no los quiso oír. 26 También mandó el rey a Jerameel hijo de Hamelec, a Seraías hijo de Azriel y a Selemías hijo de Abdeel, para que prendiesen a Baruc el escribiente y al profeta Jeremías; pero Jehová los escondió" Jeremías 36:20-26. 

¿Qué estaba sucediendo en la corte y cómo respondieron los líderes a la advertencia profética?

Jeremías era la voz profética de Dios para la nación de Judá en una época de fatalidad inminente. Dios había estado advirtiendo a la nación durante años por medio de Jeremías acerca de su descontento con ellos y de que Babilonia los conquistaría y los llevaría al exilio (Jeremías 6:8-19; 26). El Señor quería salvarlos, pero ellos debían obedecer.

Los pecados de Judá eran muchos, evidentes y profundamente arraigados. La idolatría, el sacrificio de niños, el adulterio y la tiranía eran la norma en la época de Jeremías, pero las advertencias y las súplicas del profeta no fueron escuchadas. A medida que el ministerio profético de Jeremías llegaba a su fin, las súplicas de Dios a sus hijos descarriados se hicieron más intensas, pero sus esfuerzos siempre fueron redentores. En Jeremías 32, por ejemplo, Dios ordena al profeta que compre un terreno y conserve la escritura «porque así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: “Aún se comprarán casas, heredades y viñas en esta tierra”» (Jeremías 32:15).

Fue el amor lo que movió a Dios a hacer que Jeremías escribiera una especie de última exhortación al arrepentimiento y la reforma. La respuesta de Joacim a este mensaje fue de desprecio hacia Dios, su mensaje y su mensajero.

"Y vino palabra de Jehová a Jeremías, después que el rey quemó el rollo, las palabras que Baruc había escrito de boca de Jeremías, diciendo: 28 Vuelve a tomar otro rollo, y escribe en él todas las palabras primeras que estaban en el primer rollo que quemó Joacim rey de Judá. 29 Y dirás a Joacim rey de Judá: Así ha dicho Jehová: Tú quemaste este rollo, diciendo: ¿Por qué escribiste en él, diciendo: De cierto vendrá el rey de Babilonia, y destruirá esta tierra, y hará que no queden en ella ni hombres ni animales? 30 Por tanto, así ha dicho Jehová acerca de Joacim rey de Judá: No tendrá quien se siente sobre el trono de David; y su cuerpo será echado al calor del día y al hielo de la noche. 31 Y castigaré su maldad en él, y en su descendencia y en sus siervos; y traeré sobre ellos, y sobre los moradores de Jerusalén y sobre los varones de Judá, todo el mal que les he anunciado y no escucharon". Jeremías 36:27-31. 

¿Cómo respondió Dios al desafiante acto de Joacim?

A veces tendemos a creer que es posible hacer desaparecer un mensaje divino simplemente rechazándolo, destruyéndolo o deshaciéndose del mensajero. Nuestra renuencia a prestar atención a la palabra profética de Dios no borra el mensaje que Dios tiene para nosotros. El desdén solo intensifica el daño resultante de la rebeldía.

La profecía de Jeremías acerca del fin del rey Joacim constituye una seria admonición para los seres humanos (Jeremías 36:30-31): Si desoímos las advertencias de Dios, cosecharemos las consecuencias de nuestro pecado y maldad.

¿Qué nos dice acerca del carácter amoroso de Dios el hecho de que persistiera en intentar llegar al corazón de su pueblo a pesar de la rebeldía de este?

III. DESTRUYENDO EL MENSAJE - II

Las respuestas humanas al don profético son muy variadas. En el caso de Moisés, los hijos de Israel se rebelaron abiertamente contra él y Aarón, impulsados por el temor a los enemigos con los que se encontrarían al intentar entrar en la tierra prometida.

Años más tarde, el rey Joacim quemó el mensaje de Dios con la esperanza de destruir la palabra profética.

Sin embargo, estos no fueron casos aislados. La historia del antiguo Israel y Judá fue, con raras excepciones, una de rechazo a los profetas.

"Y Jehová el Dios de sus padres envió constantemente palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque él tenía misericordia de su pueblo y de su habitación. 16 Mas ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo, y no hubo ya remedio" 2 Crónicas 36:15-16.

¿Cómo respondió la nación de Judá a los mensajes que Dios le envió por medio de sus profetas? ¿Cómo reaccionó finalmente Dios ante el comportamiento de Judá?

El ministerio profético de Jeremías abarcó los reinados de Josías, Joacaz, Joacim, Joaquín y Sedequías. El reino de Babilonia, liderado por Nabucodonosor, estaba ahora a las puertas de Judá. Las profecías de Jeremías se cumplieron casi por completo cuando un joven de 21 años llamado Sedequías subió al trono (2 Crónicas 36:11). La Biblia dice: «Hizo lo malo ante el Señor, su Dios, y no se humilló ante el profeta Jeremías, que le hablaba de parte del Señor» (2 Crónicas 36:12).

Nota cómo es descrito el don profético de Jeremías. Se lo considera un portavoz de Dios. Sin embargo, Sedequías no se humilló ante el profeta, quien, aunque era solo un hombre, un pecador como todos nosotros, era el representante del Señor, en cuyo nombre hablaba.

Jeremías fue uno de los muchos que desempeñaron ese papel. Durante siglos, Dios había estado enviando profetas a su pueblo (Éxodo 3:15; Salmos 105:26; Malaquías 3:1; Isaías 6:8; Jeremías 25:4; Mateo 11:13; Lucas 11:49; etc.), pues «no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento» (2 Pedro 3:9). La historia del antiguo Israel y Judá es la de los incesantes intentos de Dios de llegar a su pueblo descarriado con sus promesas de salvación, si tan solo se arrepiente.

Pero, en esa última hora de la historia de Judá, la gracia extendida por Dios a la nación por medio de la guía y el consuelo de la voz profética de Jeremías fue recibida, no con humildad, fe y arrepentimiento, sino con burlas y escarnio.

Se burlaron de los mensajeros de Dios, despreciaron sus palabras y se mofaron de sus profetas, algo que nosotros nunca haríamos, ¿o sí?

IV. HIPOCRESÍA

¿Alguna vez pensaste, acerca de lo que otros hicieron: «Yo nunca habría hecho eso»? Sin embargo, si somos sinceros, puede que no hagamos exactamente lo mismo que los demás, pero a menudo nos comportamos de manera similar, repitiendo los mismos errores y, tal vez, cegándonos deliberadamente ante lo que realmente estamos haciendo.

A eso se refirió precisamente Jesús cuando dijo: «¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, entonces podrás ver para sacar la paja del ojo de tu hermano» (Mateo 7:5).

"Y decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas. 31 Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas. 32 ¡Vosotros también llenad la medida de vuestros padres! 33 ¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno? 34 Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad; 35 para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar". Mateo 23:30-35. 

¿Qué punto importante pero doloroso está señalando Jesús aquí? ¿Qué advertencia debemos extraer de sus palabras?

Jesús odiaba el comportamiento de los fariseos por la hipocresía de ellos y por su renuencia a cambiar. Jesús estaba harto de esa religión que vestían largas túnicas, pero no eran más que sepulcros blanqueados llenos de huesos de muertos (Mateo 23:27-28).

No confesaban ni abandonaban sus pecados, ni siquiera cuando Jesús se los señalaba y les daba una y otra vez la oportunidad de arrepentirse y ser salvos.

¡No es de extrañar que Jesús los llamara «hipócritas»!: «¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas!» (ver Mateo 23:14-15, 23, 25, 27).

Sus vidas se caracterizaban, en efecto, por decir una cosa y hacer otra. Por ejemplo, embellecían las tumbas de los profetas pensando que de esa manera honraban la fe, pero no se arrepentían en respuesta a los mensajes de ellos.

Querían que se los asociara con la autoridad y la solemnidad de los profetas, pero no con el contenido de sus mensajes. Al embellecer los sepulcros de los siervos de Dios, se convencían a sí mismos de que nunca habrían derramado la sangre de esos mensajeros. Sin embargo, planeaban en ese mismo momento el asesinato de alguien que era mucho más que un profeta: el Mesías mismo.

¿Cómo podemos evitar la hipocresía de parecer religiosos, pero estar llenos de rebelión, codicia y odio?

V. PARA NUESTRA ADVERTENCIA

Los sórdidos y tristes incidentes del Antiguo Testamento fueron registrados allí para que aprendiéramos de ellos qué sucede cuando nos rebelamos contra Dios.

"Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. 7 Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. 8 Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. 9 Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. 10 Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. 11 Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. 12 Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga". 1 Corintios 10:6-12. 

Según el apóstol Pablo, ¿por qué inspiró Dios a los profetas para que escribieran lo que leemos en la Biblia?

En estos versículos, Pablo traza una línea que conecta el pasado y el presente, el antiguo Israel y la iglesia que integramos quienes hemos aceptado a Jesús como Señor y Salvador (Gálatas 6:14-16).

Pablo deja claro que las experiencias de la humanidad con Dios, ya sean buenas o malas, no deben ser pasadas por alto ni menospreciadas. De hecho, Dios las consideró tan importantes que las incluyó en las Escrituras como ejemplos «para que no codiciemos cosas malas como ellos [nuestros antepasados] codiciaron» (1 Corintios 10:6). En otras palabras, el pasado es a menudo el prólogo del futuro y sirve a menudo como contexto de lo que está sucediendo en el presente y de lo que ocurrirá en el futuro.

En efecto, Dios está diciendo que no estamos condenados a repetir los errores de las generaciones pasadas si prestamos atención a las advertencias de las Escrituras y a los mensajes que él nos envía por medio de sus profetas. Si escuchamos, aprendemos y obedecemos, estaremos seguros y seremos prosperados (2 Crónicas 20:20). Según algunos, incluso la prosperidad espiritual se mide por el hecho de tener hermosas casas y automóviles, buena vestimenta y otras posesiones materiales. Dios promete ocuparse de nuestras necesidades, pero desea que también nuestra vida espiritual prospere (3 Juan 1:2). La verdadera y duradera plenitud espiritual requiere obediencia a los mensajes de Dios.

Dios no desperdicia palabras. Cuando habla, sus mensajes son eternos. El poder y la eficacia de ellos nunca terminan (Isaías 40:8). Tienen como propósito «advertirnos a nosotros, a los que han llegado al fin del tiempo» (1 Corintios 10:11). Si eso era cierto entonces, ¡cuánto más se aplican esas palabras a nosotros hoy!

¿Qué lecciones puedes extraer de los relatos bíblicos acerca de la rebelión e incredulidad para no cometer esos errores?

CONCLUSIÓN

Arturo White, quien fue director del Patrimonio de los Escritos de Elena G. de White, así como nieto de ella y James White, estimó que su abuela recibió cientos de visiones y sueños proféticos durante su vida. Las visiones duraban desde unos minutos hasta varias horas y, en ocasiones, eran presenciadas por muchas personas. En algunas ocasiones, incluso quienes eran escépticos respecto de su don profético pudieron examinarla durante tales manifestaciones públicas.

Al igual que los profetas bíblicos, Elena de White experimentó fenómenos sobrenaturales mientras estaba en visión. En 1868, Jaime White dio una descripción detallada del estado de su esposa Elena durante una visión. Ella estaba «completamente inconsciente de lo que sucedía a su alrededor»; no respiraba; sus músculos y sus articulaciones estaban «rígidos»; sus movimientos y sus gestos eran «distendidos y delicados» y tenía los ojos abiertos. Después de salir de la visión, perdía temporalmente la vista. Nadie podía controlar cuándo ni cuánto tiempo estaría en visión, ya que las visiones solían ser inesperadas incluso para ella misma (ver James White, Life Incidents, pp. 271-274).

Al igual que en los tiempos bíblicos, algunos aceptaban los consejos comunicados por Dios mediante la profeta, mientras que otros los rechazaban. Como dijo la señora de White: «Dios me puso para reprender a su pueblo, y […] considerará a todos aquellos a quienes se proclama este mensaje como responsables del modo en que lo traten. […] Yo no escogí esta desagradable tarea. No me trae la alabanza o el favor de los hombres. […] En nombre de mi Redentor y con su fuerza, haré cuanto pueda. Advertiré, aconsejaré, reprenderé y alentaré tal como dicta el Espíritu de Dios, tanto si se me escucha como si se me silencia. Mi deber no es complacerme, sino hacer la voluntad de mi Padre celestial, el cual me ha encargado la obra» (4TI, 229).

Curiosamente, muchos de los que rechazaron sus mensajes proféticos lo hicieron debido a su propia incredulidad o a desacuerdos personales con Elena de White, más que por motivos teológicos. Elena de White se mostró muy amable con quienes expresaron escepticismo acerca de su don profético. De hecho, dejó claro que esas personas debían ser tratadas con «mucha paciencia y amor fraternal […] hasta que encuentren su lugar y adopten una posición en favor o en contra» (1TI, 294).

Elena de White estaba convencida de que la verdadera evidencia de su don profético eran los mensajes que Dios le había dado. Creía que si las personas buscaban sinceramente la verdad, llegarían a comprender que su don era genuino. Confiaba en que Dios las guiaría en su búsqueda de discernimiento, pero también escribió que Dios nos ha dado evidencias suficientes «para inclinar nuestra fe hacia el lado de la verdad» (4TI, 228).

Los escritos proféticos

«Todo lo que antes fue escrito, para nuestra enseñanza fue escrito, para que por la paciencia y el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza» (Romanos 15:4).

¿Te gustaría que te enseñaran una canción compuesta por Dios mismo? 
En Deuteronomio 32, Moisés puso por escrito la letra de su cántico siguiendo las instrucciones de Dios (Deuteronomio 31:19-22). Normalmente no asociamos los escritos proféticos con canciones, aunque muchos de los salmos son, de hecho, canciones inspiradas, a pesar de que sus letras no hayan sido dictadas por el Señor.

La Biblia describe tres formas principales en que los profetas comunicaban los mensajes de Dios: 
(1) oralmente; 
(2) por escrito; y 
(3) mediante acciones simbólicas o dramatizaciones. 

Hoy nos centraremos en los escritos de la Biblia. La Escritura registra la Palabra de Dios tal y como fue expresada por sus mensajeros, incluyendo los sermones y los discursos de los profetas.

Pensemos en la variedad de estilos y géneros literarios de los escritos proféticos: narrativa, historia, poesía, lamentaciones y cartas, por nombrar solo algunos. Hombres y mujeres elegidos plasmaron en lenguaje humano lo que el Espíritu Santo les inspiró para comunicar. Hoy veremos sus escritos, el uso de secretarios o asistentes literarios y lo que debe tenerse en cuenta al estudiar pasajes difíciles.

I. EL LLAMADO A ESCRIBIR

El primer método que Dios utilizó para transmitir mensajes a la humanidad fue la comunicación oral directa; es decir, voces audibles, sueños o mensajes comunicados verbalmente por ángeles. No fue hasta la época de Moisés cuando las Escrituras registran la primera instrucción divina relativa a estas experiencias, que consistía en escribir en un «libro» lo que Dios había dicho.

"Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo". Éxodo 17:14.
¿Cuál es la primera mención de la escritura en la Biblia?

El Antiguo Testamento registra varios ejemplos de la orden dada por Dios a sus mensajeros para que preservaran por escrito sus palabras para su pueblo. Al igual que a Moisés, se dijo a Jeremías: «Toma un rollo de libro y escribe en él todas las palabras que te hablé contra Israel y Judá, y contra todas las naciones, desde que empecé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy» (Jeremías 36:2).

También se le dijo por qué debía escribir las profecías: «Quizá la casa de Judá oiga todo el mal que pienso hacerles y se arrepientan de su mal camino, para que yo perdone su maldad y su pecado» (Jeremías 36:3). Las predicciones tenían el propósito de salvar al pueblo, no de satisfacer la curiosidad acerca del futuro.

Los mensajeros de Dios escribieron en circunstancias muy diversas. Moisés escribió los cinco primeros libros de la Biblia mientras estaba en el desierto. David compuso varios de sus salmos mientras era perseguido por Saúl (ver Salmos 52, 54, 57 y 59). Daniel escribió sus visiones mientras servía en las cortes de Babilonia y Medopersia. A diferencia de ello, Pablo escribió sus cartas a los efesios, filipenses, colosenses y a Filemón mientras estaba en prisión, y Juan puso por escrito el Apocalipsis cuando estuvo exiliado en Patmos. Es evidente que los mensajeros de Dios impelidos a poner por escrito sus mensajes fueron asistidos por el Espíritu Santo independientemente de sus circunstancias.

Es llamativo que todas las enseñanzas de Jesús fueron preservadas por escrito por aquellos a quienes Dios eligió para confiarles tan preciosas verdades. Esto muestra la certeza divina de que los mensajes inspirados por Dios serían fielmente registrados y preservados por sus mensajeros.

¿Cómo responderías a quien dijera que no podemos confiar en la Biblia porque no contamos con los manuscritos originales? ¿Por qué es ese un argumento débil?

II. GÉNEROS Y ESTILOS LITERARIOS

La Biblia consta de diversos géneros y estilos literarios utilizados por los mensajeros inspirados por Dios. Algunos se asemejan a un diario (ver Números 33:1-49). A su vez, los libros de Daniel, Zacarías y Juan contienen ejemplos de escritura apocalíptica, caracterizada por su simbolismo, sus temas cósmicos y sus descripciones de seres celestiales además de otros rasgos distintivos.

"Profecía sobre Babilonia, revelada a Isaías hijo de Amoz". Isaías 13:1. 

¿Cómo se refiere la Biblia aquí al mensaje de Isaías?

Las visiones recibidas por los profetas son a veces denominadas «oráculos»; es decir, comunicaciones o revelaciones de Dios (algunas versiones traducen la palabra hebrea original con la que comienza Isaías 13:1 como «carga»). Las traducciones más recientes de la Biblia muestran que muchas visiones fueron escritas en forma poética, a menudo utilizando un recurso conocido como paralelismo, en el cual las líneas posteriores se repiten o, a veces, contrastan con las líneas anteriores. Por ejemplo: «En ese día el hombre mirará a su Creador, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel» (Isaías 17:7). «Creador» y «Santo» están en paralelo. De ese modo, una imagen literaria o identificación aporta información adicional acerca de otra.

Los profetas también utilizaban recursos literarios como las metáforas (símbolos) y las hipérboles (exageraciones). Para comprender y aplicar mejor sus mensajes, es importante reconocer el tipo de escritura que utilizaron.

Otro estilo literario que se encuentra con frecuencia en las Escrituras es el «juicio del pacto». Por ejemplo, en Jeremías 2:4-9, el profeta presenta la denuncia legal de Dios contra su pueblo por haber transgredido las estipulaciones del pacto y no cumplir sus obligaciones. Utilizando imágenes de un tribunal, el autor retrata a Dios como el fiscal que expone los fundamentos de su acusación.

Las Escrituras también contienen escritos proféticos, historia, canciones y parábolas. Dios ordenó a Jeremías que compusiera un libro con todos sus mensajes (Jeremías 36:2), mientras que gran parte de los escritos del Nuevo Testamento consisten en cartas dirigidas a individuos o comunidades cristianas. La Biblia no hace distinción alguna en materia de autoridad entre diferentes estilos. Las cartas de Pablo debían ser consideradas tan autoritativas como las de los profetas del Antiguo Testamento, pues el apóstol da evidencias claras en sus cartas de que eran documentos inspirados por el Espíritu Santo (ver 1 Corintios 7:10, 12, 40).

Profetas y maestros - La escuela de los profetas

"Tanto en la escuela como en el hogar, mucha de la enseñanza era oral, pero los jóvenes aprendían también a leer los escritos hebreos, y se ofrecían a su estudio los pergaminos de las Escrituras del Antiguo Testamento. En esas escuelas, los principales temas de estudio eran la ley de Dios, con las instrucciones dadas a Moisés, la historia y la música sagradas, y la poesía. En los relatos de la historia sagrada, se rastreaban las pisadas de Jehová. Se hacían notar las grandes verdades presentadas por medio de símbolos en el servicio del Santuario, y la fe abarcaba el objeto central de todo el sistema: El Cordero de Dios, que había de quitar el pecado del mundo. Se fomentaba el espíritu de devoción y no solo se enseñaba a los alumnos que debían orar, sino la forma de hacerlo, de acercarse al Creador, de ejercitar la fe en él y de comprender y obedecer las enseñanzas de su Espíritu. El intelecto santificado sacaba del tesoro de Dios cosas nuevas y viejas, y el Espíritu de Dios se manifestaba en la profecía y el canto sagrado" (Ed, 46).

Algunos estudiosos enfatizan el elemento humano en las Escrituras a expensas del divino. ¿Por qué es ese un camino que conduce a la ruina espiritual?

III. ASISTENTES LITERARIOS

"Preguntaron luego a Baruc, diciendo: Cuéntanos ahora cómo escribiste de boca de Jeremías todas estas palabras. 18 Y Baruc les dijo: Él me dictaba de su boca todas estas palabras, y yo escribía con tinta en el libro". Jeremías 36:17-18 

"Yo Tercio, que escribí la epístola, os saludo en el Señor". Romanos 16:22. 

¿Qué dicen estos versículos acerca del uso de asistentes literarios por parte de los escritores bíblicos?

Jeremías mismo podría haber puesto por escrito lo que le fue revelado, pero, en lugar de ello, pidió a un escriba de confianza que registrara fielmente sus mensajes proféticos y los compartiera con los líderes de la nación. Él no es el único profeta bíblico que utilizó los servicios de un asistente literario para comunicar sus mensajes de origen divino.

En el Nuevo Testamento, aunque Tercio dice que escribió la epístola a los Romanos (Romanos 16:22), queda claro desde el comienzo del documento que escribió lo que Pablo le indicó. Tercio era el amanuense o secretario del apóstol, un asistente literario que ponía por escrito las palabras de Pablo.

Esta práctica no era inusual para el apóstol, ya que concluye sus cartas a los colosenses y los tesalonicenses incluyendo su saludo autógrafo (Colosenses 4:18; 2 Tesalonicenses 3:17) como forma de autenticar todo el documento. Esto sugiere que confiaba en otra persona para que escribiera las cartas por él. Puesto que esto podía suscitar dudas acerca de si la carta lo representaba correctamente —o, peor aún, sospechas de que no era suya—, Pablo agregaba su propia nota manuscrita al final como evidencia de autenticidad.

Muchos comentaristas atribuyen la variación en el estilo literario en las cartas de Pablo al uso que hizo de asistentes. Se supone lo mismo respecto de las dos cartas de Pedro: «Aunque es un hecho que el estilo del lenguaje de 2 Pedro es diferente del de la primera epístola, puede explicarse razonablemente, pues es probable que Pedro —un palestino de poca cultura, cuya lengua materna era el arameo— sin duda recurrió a la ayuda de un secretario para la redacción de una epístola que fue escrita en griego. Si Pablo, que manejaba la lengua griega con soltura, evidentemente usó secretarios, es aún más lógico suponer que Pedro hubiera buscado la ayuda de secretarios y que estos hubieran influido mucho en la redacción de sus cartas en griego» (7CBA, 612).

Esto sugiere que, aunque fiel a los pensamientos y a la intención de los mensajeros de Dios en materia de significado, el vocabulario y la construcción de las frases podrían reflejar las diferentes habilidades literarias de los ayudantes que empleaban. Los pensamientos de los mensajeros de Dios son el objeto de la inspiración divina, pero no necesariamente las palabras específicas utilizadas para expresar esos pensamientos inspirados.

Surge una pregunta: ¿Por qué tanto esfuerzo en revelar sus mensajes a cada individuo?

"Dios se compadece de los hombres que luchan en la ceguera de la perversidad; procura iluminar su entendimiento entenebrecido dándoles reprensiones y amenazas destinadas a inducir a los más encumbrados a sentir su ignorancia y deplorar sus errores. Se esfuerza por ayudar a los que se complacen en sí mismos para que, sintiéndose descontentos de sus vanas realizaciones, procuren la bendición espiritual en una estrecha relación con el cielo". (PR, 319, 320).

IV. FUENTES LITERARIAS

«Además de ser sabio, el Predicador enseñó sabiduría al pueblo. Consideró, y compuso muchos proverbios. Procuró hallar las palabras adecuadas, y lo que escribió fue recto y verdadero» (Eclesiastés 12:9-10).

Este pasaje puede interpretarse en el sentido de que Salomón no fue el autor de todos los proverbios que registró. Bajo la inspiración de Dios, «consideró» muchos dichos y trató de encontrar «palabras adecuadas». De hecho, la descripción tan citada de la mujer virtuosa en Proverbios 31 es atribuida a la madre de un rey llamado Lemuel y no a Salomón (Provernios 31:1). La evidencia apunta también a la influencia de la literatura egipcia en los Proverbios.

Del mismo modo, los historiadores inspirados del Antiguo Testamento reconocen que consultaron archivos y otros registros para narrar fielmente la historia del pueblo de Dios.

"Los demás hechos de Salomón, y todo lo que hizo, y su sabiduría, ¿no está escrito en el libro de los hechos de Salomón?" 1 Reyes 11:41

"Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, 2 tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, 3 me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, 4 para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido". Lucas 1:1-4.

"De estos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, 15 para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él". Judas 1:14-15. 

¿Cómo usaban los escritores inspirados, a veces, las fuentes no bíblicas?

"Al revelarme el Espíritu de Dios las grandes verdades de su Palabra, y las escenas del pasado y de lo por venir, se me mandó que diese a conocer a otros lo que se me había mostrado, y que trazase un bosquejo de la historia de la lucha en las edades pasadas, y especialmente que la presentase de tal modo que derramase luz sobre la lucha futura que se va acercando con tanta rapidez. Con este fin, he tratado de escoger y reunir acontecimientos de la historia de la iglesia en forma que quedara bosquejado el desarrollo de las grandes verdades decisivas que en diversas épocas han sido dadas al mundo, las cuales han excitado la ira de Satanás y la enemistad de una iglesia amante del mundo, y han sido sostenidas por el testimonio de aquellos que “no amaron sus vidas, exponiéndolas hasta la muerte”. Apocalipsis 12:11.
Los grandes acontecimientos que marcaron los pasos de reforma que se dieron en siglos pasados, son hechos históricos harto conocidos y universalmente aceptados, que nadie puede negar. Esa historia la he presentado brevemente, de acuerdo con el fin y objeto de este libro y con la concisión que necesariamente debe observarse, condensando los hechos en forma compatible con una clara inteligencia de las enseñanzas consiguientes. En algunos casos, cuando he encontrado que un historiador había reunido los hechos y presentado en pocas líneas un claro conjunto del asunto, o agrupado los detalles en forma conveniente, he reproducido sus palabras, no tanto para citar a esos escritores como autoridades, sino porque sus palabras resumían adecuadamente el asunto. Y al referir los casos y puntos de vista de quienes siguen adelante con la obra de reforma en nuestro tiempo, me he valido en forma similar de las obras que han publicado (Recibiréis poder, 7 de agosto, p. 230).

Esdras y Nehemías son otros ejemplos de escritores bíblicos que se basaron en registros históricos para documentar sus relatos. El primero incluye copias de cartas y decretos reales relacionados con Jerusalén y Persia (ver Esdras 4-7), mientras que Nehemías menciona los registros genealógicos que encontró e incorporó a su narración (ver Nehemías 7:5-72).

Este hecho se observa también en el Nuevo Testamento. 
"Por lo que sucedió con Lucas, se deduce claramente que la Inspiración funciona en armonía con la operación natural de las facultades mentales sin prescindir de ellas. Aquí vemos a un autor inspirado, guiado por el Espíritu Santo, para examinar en forma diligente los registros ya escritos y los orales que había sobre la vida de Cristo; y luego, impulsado a organizar la información recopilada en una narración" (5CBA, 654)

Judas parece estar citando 1 Enoc 1:9, una obra judía intertestamentaria no canónica. Pablo también citó a filósofos griegos sin identificarlos (ver Hechos 17:28; Tito 1:12).

"Con la mano extendida hacia el templo cuajado de ídolos, Pablo derramó la carga de su alma y expuso la falacia de la religión de los atenienses. Sus más sabios oyentes estaban asombrados al escuchar su razonamiento. Demostró que estaba familiarizado con sus obras de arte, su literatura y su religión. Señalando sus estatuas e ídolos, declaró que Dios no podía ser asemejado con formas de invención humana. Esas imágenes esculpidas no podían, en el sentido más débil, representar la gloria de Jehová. Les recordó que las imágenes no tenían vida, sino que eran manejadas por el poder humano. Se movían solamente cuando las manos del hombre las movían; por lo tanto, los que las adoraban eran en todo sentido superiores a los objetos de adoración.
Pablo dirigió la mente de sus idólatras oyentes más allá de los límites de su falsa religión a un verdadero concepto de la Deidad, que habían titulado: “Dios no conocido”. Este Ser, a quien ahora les declaraba, no dependía del hombre, ni necesitaba que las manos humanas añadiesen nada a su poder y gloria (HAp, 192, 193).

Aunque los escritores bíblicos a menudo se guiaban por revelaciones directas recibidas mediante visiones y sueños, esto no excluía que el Espíritu Santo también los guiara para seleccionar material de otras fuentes. ¿Por qué es importante tener esto presente?

Porque la escritura es totalmente humana y totalmente divina. Cuando se hace énfasis en una sola opción o se intenta atribuir grados o porcentajes, no podremos encontrar, apenas, el mensaje completo sino la forma cómo Dios quería que este mensaje impacte nuestra vida.

V. EL MENSAJE DIVINO Y LAS IMPERFECCIONES HUMANAS

"Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros". 2 Corintios 4:7
¿Qué dice Pablo sobre el tesoro de Dios?

Pablo dice que el tesoro de Dios ha sido confiado a «vasos de barro» (seres humanos), para que el poder de Dios se manifieste en contraste con nuestras debilidades. Las Escrituras revelan que, así como los mensajeros de Dios no fueron preservados sobrenaturalmente de los fracasos personales (Moisés, Elías, David, Jonás y Pedro, por ejemplo), sus escritos tampoco estuvieron exentos de las imperfecciones propias del entendimiento y la comunicación humanos.

«La unión de lo divino y lo humano que se manifestó en Cristo existe también en la Biblia. Las verdades reveladas son todas inspiradas divinamente; pero están expresadas en las palabras de los hombres y se adaptan a las necesidades humanas» (5TI, 698).

La humanidad de los mensajeros de Dios no es suprimida a causa de su llamado divino a comunicar los tesoros de la verdad, como escribió el apóstol Pablo en 2 Corintios 4:7. Tampoco parece que el Espíritu Santo considerara oportuno impedir que sus mensajeros hicieran declaraciones y escribieran palabras que hoy nos resultan difíciles de armonizar o explicar. Los versículos que representan esas dificultades son tan pocos que solo una mente muy estrecha tropezaría a causa de ellos. Como cristianos que creemos en la Biblia, debemos rendirnos a la Palabra de Dios en la medida en que la entendemos y confiamos en el Señor, y a pesar de lo que aún no comprendemos.

Algunas discrepancias pueden atribuirse a errores sin importancia cometidos por copistas posteriores, o a fuentes divergentes en las que se basaron los autores inspirados. Al considerar los pasajes problemáticos, debemos preguntarnos si comprendemos plenamente el significado de las palabras del escritor y si un estudio más profundo podría resolver la dificultad.

Incluso si no somos capaces de resolver todos los aparentes errores o discrepancias, encontramos que son irrelevantes para la esencia del mensaje presentado. Podemos confiar en que las verdades divinas de las Escrituras han sido reveladas y comunicadas fidedignamente a pesar de las imperfecciones de los mensajeros de Dios.

¿Por qué eligió Dios utilizar a seres humanos falibles en lugar de ángeles sin pecado como sus mensajeros?

CONCLUSIÓN

La experiencia y los escritos de Elena de White son muy similares a los de los mensajeros bíblicos de Dios cuya obra hemos estudiado esta semana. Ella también recibió la comisión divina de poner por escrito lo que se le había revelado.

Elena de White escribió en 1909: «Debido al accidente que casi me costó la vida, mi salud era débil y no podía escribir. […] Pero el ángel del Señor se me presentó una noche y me dijo: “Debes escribir lo que te comunico”. Le respondí: “No puedo escribir”. Él repitió la orden: “Escribe lo que te digo”. Decidí intentarlo, tomé con qué escribir, comencé a hacerlo y descubrí que podía registrar las palabras con facilidad» («Let Us Publish Salvation», The General Conference Bulletin, 31 de mayo de 1909, p. 225).

Al igual que los escritores bíblicos inspirados, Elena de White empleó asistentes literarios. Sus secretarios hacían el trabajo propio de los editores: ayudar a los autores a expresar sus ideas con claridad sin insertar ideas propias. No eran personas que escribían en lugar de ella ni coautores. Su trabajo dependía del material que la propia Elena de White producía, ya fuera de manera manuscrita u oral.

En sus escritos, Elena de White también citaba y adaptaba material de otras fuentes literarias para presentar de manera más adecuada sus mensajes. El hecho de que recomendara a sus lectores algunos de los libros que ella misma utilizó en tal sentido es evidencia de que no pretendía engañar a su público ni atribuirse la autoría de esos materiales citados o adaptados, sino que lo hacía porque encontraba en esas fuentes expresiones adecuadas para transmitir las verdades que deseaba comunicar.

¿Qué decir de las discrepancias o inexactitudes? «Acerca de la infalibilidad, nunca pretendí tenerla», ella escribió. «Solo Dios es infalible» (1MS, 44).

Sus escritos contienen algunas afirmaciones difíciles de entender o de armonizar con otras. La humanidad de Elena de White no fue suprimida por su llamado divino. Como todos nosotros, ella también creció y maduró, como puede apreciarse en sus escritos.

Como ya se ha dicho, Elena de White corrigió a quienes creían erróneamente que cada palabra que escribía provenía directamente del cielo. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro. Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios» (3MS, 66-67).

sábado, 24 de octubre de 2026

Los profetas del NT

"Ahora bien, hay diversos dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diversos ministerios, pero el Señor es el mismo; y hay diversas actividades, pero Dios, que efectúa todas las cosas en todos, es el mismo". (1 Corintios 12:4-6).

En cierta ocasión, un padre y su hijo viajaban en automóvil de regreso a su hogar. Para pasar el tiempo, el niño observaba los automóviles que pasaban. Entonces, el hombre señaló un vehículo y exclamó: «¡Ese es igual al primer automóvil que tuve!». Cuando llegaron a casa, el padre mostró a su hijo el manual de su primer automóvil y el del actual, señalando las características de cada vehículo y destacando las que eran similares y las que habían cambiado. Sin embargo, cuando el padre comparó los dos motores, se dio cuenta de que eran idénticos. Muchas cosas habían cambiado, pero no el motor.

Dios habló a través de los profetas en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. La continuidad y la armonía entre ambos se deben a que el Espíritu Santo, la fuente o «motor» de la inspiración divina, ha permanecido invariable. 
El Espíritu Santo siempre capacita a los verdaderos profetas mediante el don profético. 
También coloca a Cristo en el centro de los mensajes de los profetas (Hebreos 1:1-3).

Hoy examinaremos el don profético en el Nuevo Testamento. 
También veremos quiénes ministraban como profetas, en qué se diferenciaban de los apóstoles y el peligro de los falsos profetas.

I. JESÚS COMO PROFETA

Moisés predijo que «un Profeta de en medio de los tuyos, de tus hermanos, como yo, te levantará el Señor tu Dios; a él oirás» (Deuteronomio 18:15). ¿Quién era ese profeta? Las Escrituras dicen claramente que se trató de Jesús mismo: «Porque Moisés dijo: “El Señor vuestro Dios les levantará de entre sus hermanos a un profeta como yo. A él oirán en todo lo que les diga”» (Hechos 3:20-22; ver también Juan 6:14).
Jesús, el cumplimiento perfecto de las profecías bíblicas, es el mismo Dios eterno que existía desde siempre (Juan 1:1-5, 14; 1 Juan 1:1-3). No era un profeta más entre otros, era profeta y Dios en una sola persona. Por lo tanto, una de sus principales funciones proféticas fue unir a los seres humanos en él y guiarlos al Padre (Juan 17). A los profetas bíblicos se eles encomendó una misión similar (Éxodo 19:3, 4; Lucas 3:1-18; Efesios  4:11-13). Los escritos de Elena White tienen el mismo objetivo.

¿Cuál fue el papel profético de Jesús? ¿Cómo se respondía esta pregunta en la época de Jesús? 

"Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? 14 Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. 15 Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? 16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente". Mateo 16:13-16

"Salieron Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo? 28 Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas. 29 Entonces él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Respondiendo Pedro, le dijo: Tú eres el Cristo". Marcos 8:27-29

"Aconteció que mientras Jesús oraba aparte, estaban con él los discípulos; y les preguntó, diciendo: ¿Quién dice la gente que soy yo? 19 Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado. 20 Él les dijo: ¿Y vosotros, quién decís que soy? Entonces respondiendo Pedro, dijo: El Cristo de Dios". Lucas 9:18-20

Jesús es aquel a quien todos los profetas del Antiguo Testamento señalaban como el Cristo o Mesías venidero. En el Nuevo Testamento, él es reconocido como el cumplimiento de esas profecías mesiánicas. En Lucas 24:13-35, Jesús se identificó como aquel a quien señalaban las profecías mesiánicas.

De hecho, la descripción que se hace en Juan 1:1-5 del Verbo no se ajusta a ningún ser humano, profeta o no. El Verbo es identificado como el Creador, porque «todas las cosas fueron hechas por él. Nada de cuanto existe fue hecho sin él» (Juan 1:3). Es decir, él es el autor de todo lo creado; es decir, del cosmos entero, cuya extensión se estima en 93 000 millones de años luz.

En cada «dijo Dios» de Génesis 1 oímos hablar a Jesús. Aquel que dijo: «Haya luz» (Génesis 1:3) es también la «luz de los hombres» (Juan 1:4), quien estaba disipando las tinieblas de la tierra mediante el plan de salvación (Juan 1:4-5).

Las palabras proféticas de Dios son ciertas y confirmadas. Cuando se les presta atención, son una luz «que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el Lucero de la mañana salga en sus corazones» (2 Pedro 1:19). La profecía seguirá trayendo luz a nuestro mundo pecaminoso hasta que Jesús, «la Estrella de la mañana» y fuente de esa luz profética, inaugure su reino eterno.

El deseo más ferviente de Elena White era compartir vislumbres de Dios por medio de un mensaje cristocéntrico. En 1889 declaró:
"¡Lo amo! ¡Lo amo! Veo en Jesús un encanto sin igual. Veo en él todo lo que los seres humanos pueden desear. Acudamos al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo... Obtengamos, por medio de sus méritos y su justicia la preparación necesaria para el cielo. Él no rechazará el alma quebrantada y contrita". (Elena White. Conditions of Acceptance With God. Review and Herald, 2 de Abril de 1889), 12. 
Hacia 1850, por ejemplo, vio al amable Jesús en persona. Tras preguntarle 'si su Padre era una persona y tenía forma como él, dijo Jesús: "Soy la imagen expresa de la persona de mi Padre" (PE, 108).
En 1869 fue describiendo a Jesús de forma más detallada como: "El esplendor de la gloria del Padre, y la imagen expresa de su persona... era igual a Dios".
Dirigiéndose a los jóvenes en 1887, se refirió a Jesús como "el hijo eterno de Dios".
En los años posteriores a 1888. White se distanció de la posición antitrinitaria de sus contemporáneos.
Aa comienzos de 1890 declaró que: "Las palabras de Cristo estaban llenas de profundo significado cuando afirmó que él y el Padre eran de una misma sustancia, poseyendo los mismos atributos. (Elena White. 'The true Sheep Respond to the voice of the Shepherd'. Signs of the Times, 27/11/1983), 6.
Y agregó que Jesús era: "Igual a Dios, infinito y omnipotente... Él es el Hijo eterno y autoexistente" (Elena White. The true High Priest, manuscrito 101, 1987).
Estas reflexiones le llevaron a escribir El Deseado de Todas las Gentes en 1898.
Conforme se acercaba el nuevo siglo, los escritos de White adquirieron un carácter plenamente cristocéntrico. Publicaciones como El camino a Cristo (1892), El discurso Maestro de Jesucristo (1896), Palabras de Vida del Gran Maestro (1900), El ministerio de curación (1905) y Los Hechos de los Apóstoles (1911) ofrecen un panorama amplio y exhaustivo del Salvador. Defienden su naturaleza eterna y su autoexistencia, como Aquel que posee 'toda la plenitud de la Deidad' (6TI, 62).
Su doxología favorita era: "Cristo era Dios en esencia y en la más alta acepción. Era con Dios desde la eternidad, Dios sobre todas las cosas, bendito para siempre". (Elena White. The word made flesh. Review and Herald, 5/4/1906), 8.
Hasta entonces, Cristo ofrece la eternidad a todos en virtud de su vida, muerte y resurrección. La única pregunta es si la aceptaremos o no.

Reflexionemos sobre el hecho de que Jesús, el Creador (Juan 1:1-3), es también quien murió en la cruz por nuestros pecados. ¿Qué nos enseña esta asombrosa verdad acerca del amor de Dios para con nosotros?

II. APÓSTOLES Y PROFETAS

El Nuevo Testamento menciona la obra de los profetas y de los apóstoles, quienes eran «mensajeros» o «enviados» de Dios, que es el significado de la palabra griega apostolos. En los evangelios, la palabra «apóstol» se refiere a los doce discípulos. El resto del Nuevo Testamento respalda esta idea e incluye a otras personas que no formaban parte de ese grupo original.

Pablo se llama a sí mismo apóstol doce veces en sus epístolas. En Romanos 1:1-2, conecta su llamado apostólico y el contenido de su predicación con el mensaje de los profetas del Antiguo Testamento. Pablo se identifica como apóstol de los gentiles (Romanos 11:13) nombrado «por la voluntad de Dios» (1 Corintios 1:1).

A diferencia de los sacerdotes, cuya designación estaba determinada por su pertenencia a una familia específica, Dios eligió a los profetas y a los apóstoles según su voluntad. Cuando se cuestionó el apostolado de Pablo, él defendió su ministerio en esos términos (1 Corintios 9:1-2). Pablo consideraba que su apostolado se basaba en la obra de Cristo, quien es el fundamento de la iglesia (Efesios 2:20).

Como receptores de la revelación de Dios, los apóstoles poseyeron el mismo nivel de inspiración que los profetas (Efesios 3:1-5).

En 2 Pedro 3:1-2, el apóstol se refiere a los profetas como antecesores cuyas palabras eran importantes, pero los apóstoles son presentados como investidos de la misma autoridad. Esos versículos se refieren a los tiempos del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento. Los profetas actuaron como los mensajeros de Dios en la era del Antiguo Testamento, así como los apóstoles lo hicieron en la del Nuevo, pero hubo también personas que profetizaron o ejercieron el don profético sin ser apóstoles. El don de profecía no estaba limitado a los apóstoles en los tiempos del Nuevo Testamento. A su vez, no todos los profetas eran apóstoles (Hechos 15:32).

¿Cuál era la función de los apóstoles y los profetas en relación con Cristo y la iglesia según Efesios 2:20 y 3:5?

Jesús fue el centro de casi todo lo que los apóstoles escribieron en el Nuevo Testamento. De una forma u otra, su vida, muerte, resurrección, ministerio sumo sacerdotal y regreso eran su tema central.

La Biblia es el único registro oficial que tenemos de las palabras de los apóstoles y profetas sobre Jesús, su vida y sus obras. ¿Qué nos dice esto de por qué la Biblia debe ser la autoridad final en lo que creemos sobre Jesús y su muerte por nosotros?

III. FUNCIONES DE LOS PROFETAS DEL NT

¿Qué nos dicen 1 Corintios 14:3, Efesios 4:11-13 y Apocalipsis 22:6 sobre la función de los profetas del Nuevo Testamento?

"Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación" 1 Corintios 14:3.

"Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo" Efesios 4:11-13.

"Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto". Apocalipsis 22:6.

A pesar de su utilidad, estos versículos no presentan una visión completa de la tarea de los profetas del Nuevo Testamento. Sin embargo, gran parte de lo que hicieron refleja lo que fue también la labor de los profetas del Antiguo Testamento. Este hecho demuestra la continuidad del don profético.

La profecía aparece en 1 Corintios 12:10 entre otros dones espirituales. En la metáfora del cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:27-28) se menciona a los profetas después de los apóstoles, quienes también recibieron revelaciones de Dios. Según 1 Corintios 14:3, «el que profetiza habla a los hombres para edificar, exhortar y consolar».

Efesios 4:11-13 enumera un conjunto de dones espirituales similar al que aparece en 1 Corintios 12. Los profetas son mencionados entre los apóstoles, evangelistas, pastores y maestros (Efesios 4:11). La tarea de estas personas consiste en «perfeccionar a los santos para desempeñar su ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un estado perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo» (Efesios 4:12-13). Como se ve aquí y en otros lugares, Jesús es el centro del mensaje.

El libro de los Hechos habla de dos profetas, Judas y Silas (ninguno de los cuales escribió un libro en la Biblia), que «consolaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabra» (Hechos 15:32). Aunque es cierto que, en ocasiones, los profetas tienen que pronunciar advertencias, incluso severas, también ofrecen, dependiendo de las circunstancias, palabras de aliento, especialmente en tiempos difíciles, palabras que sin duda fueron muy apreciadas por quienes necesitaban escucharlas, por la esperanza y la promesa que contenían.

Alentar a las personas también es una obra mencionada en el contexto de la profecía (1 Corintios 14:31). En tiempos de tribulación y persecución, el don profético ha sido una fuente de aliento y esperanza. Sin duda alguna, no era una tarea fácil. Elena White recibió visiones de Dios y las compartió con su pueblo, pues no eran mensajes suyos. Sus mensajes han llevado a quienes los reciben 'de la certidumbre a la confianza'
"Camino temerosa ante Dios. No sé cómo hablar ni plasmar con la pluma el vasto tema del sacrificio expiatorio. No sé cómo presentar estos temas con el mismo poder vivo que los veo ante mí. Tiemblo ante el temor de rebajar el gran plan de la salvación con palabras vacías. Me inclino con temor y reverencia ante Dios y digo: ¿Quién es suficiente para estas cosas? (2 Corintios 2:16) ¿Cómo puedo hablar, cómo puedo escribir a mis hermanos para que capten los rayos de luz que destellan desde el cielo? ¿Qué diré?" (Elena White. Carta 40, 1892).

En Apocalipsis 22:6, Jesús se presenta como «el Señor Dios, que inspira a los profetas», cuyas «palabras son ciertas y verdaderas». Por supuesto, todo lo que proviene de los siervos de Dios, cuando hablan en nombre de él, también es «cierto y verdadero». En un mundo tan poco confiable, podemos confiar en lo que dicen los profetas del Señor, especialmente en las Escrituras, nuestra autoridad final y definitiva.

IV. PROFETISAS Y AYUDANTES PASTORALES

"Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad, 37 y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. 38 Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén. Lucas 2:36-38 

"Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban" Hechos 21:9. 

¿Qué dicen estos textos acerca de las profetisas?

En los tiempos del Antiguo Testamento, Dios llamó tanto a hombres como a mujeres para que actuaran como sus mensajeros. En el Nuevo Testamento hay evidencias claras de la existencia de profetisas en el siglo primero. Ana fue la primera en ser llamada «profetisa» en el Nuevo Testamento. Ella era alguien que, en su ministerio de tiempo completo, «servía noche y día con ayuno y oración. […] Dio gracias a Dios y habló del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén» (Lucas 2:37-38).

Hechos 21:9 dice que Felipe tenía «cuatro hijas solteras que profetizaban». Los autores cristianos que se ocuparon de la historia del Nuevo Testamento, como Eusebio, tuvieron acceso a textos posteriores que mencionan dónde es posible que vivieran y dónde fueron sepultadas. En definitiva, esto confirma la existencia de mujeres, muy probablemente jóvenes, que tenían el don profético. No conocemos exactamente el contenido de sus mensajes proféticos ni el alcance de su ministerio, pero sabemos que, como en el caso de muchos otros profetas genuinos, sus palabras no llegaron a formar parte del canon bíblico.

Además de las profetisas, jóvenes pastores trabajaban en estrecha colaboración con los apóstoles, quienes los guiaban en el ministerio. Pablo, por ejemplo, se refirió a Timoteo como «verdadero hijo en la fe» (1 Timoteo 1:2; ver también 1 Timoteo 4:12). Pablo instruyó a Timoteo en los fundamentos del ministerio pastoral y afirmó lo siguiente acerca de su llamamiento: «Hijo Timoteo, te encargo este mandato conforme a las profecías que antes se hicieron acerca de ti. Milita por ellas la buena milicia» (1 Timoteo 1:18).

En Tito 1:4, Pablo presentó a Tito como «verdadero hijo en la común fe», le encomendó la tarea de nombrar líderes para la desafiante congregación de Creta, le ofreció orientación espiritual acerca de cómo abordar esta importante responsabilidad y concluyó: «Esto habla, exhorta y reprende con toda autoridad. ¡Nadie te menosprecie!» (Tito 2:15).

Como es posible ver, en el Nuevo Testamento había apóstoles y profetas canónicos y no canónicos. Teniendo en cuenta todo esto ¿Cómo podemos clasificar a Elena White? ¿A qué categoría de profetas pertenece?

Jóvenes, ancianos, hombres, mujeres: todos podemos desempeñar un papel en la obra de Dios. ¿Cuál es el tuyo y cómo puedes hacer aún más?

V. FALSOS PROFETAS MENCIONADOS EN EL NT

"Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. 24 Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos". Mateo 24:23-24. 

¿Qué nos advierte Jesús aquí? ¿Por qué debemos prestar seria atención a esta advertencia?

Jesús no pudo haber sido más claro: «Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios para engañar, si fuere posible, aun a los elegidos» (Mateo 24:24).

Los engaños acerca de los que nos advierte son sin duda muy persuasivos, pues van acompañados de «grandes señales y prodigios». Las manifestaciones sobrenaturales no son en sí mismas una evidencia de la obra de Dios, por muy persuasivas que parezcan. Tenemos enemigos sobrenaturales. Como nos ha advertido Pablo: «Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de este mundo de tinieblas, contra malos espíritus de los aires» (Efesios 6:12). Estos poderes actúan por medio de falsos profetas, los cuales no son una novedad. El Nuevo Testamento se refiere a los falsos profetas de los tiempos del Antiguo Testamento (Lucas 6:26). En el Nuevo Testamento, los falsos profetas son comparados con «lobos rapaces» que están «disfrazados de ovejas» (Mateo 7:15), y se nos dice que «por sus frutos los conocerán» (Mateo 7:16).

Su principal ocupación es el engaño (Mateo 7:17-20). El mismo Jesús declaró que «se levantarán muchos falsos profetas y engañarán a muchos» (Mateo 24:11), incluso, «si fuere posible, aun a los elegidos» (Mateo 24:24; ver también Marcos 13:22; 1 Juan 4:1).

Según Efesios 6:10-18, ¿cómo podemos protegernos de cualquier tipo de engaño?

Vivir por fe, revestirnos de la «coraza de justicia», ceñirnos con la «verdad», rendirnos al Espíritu Santo por medio de la oración y estar arraigados en su Palabra. Así es como podemos protegernos de todo lo que, de otro modo, nos desviaría espiritual y teológicamente.

Elena White nunca presentó su obra como equivalente o superior a la Biblia. Por el contrario, ensalzo la palabra de Dios. En su primer folleto, por ejemplo, publicado en 1851, escribió: Le recomiendo querido lector, la Palabra de Dios como su norma de fe y de su práctica" (Elena White. A Sketch of the christian experience and views of Ellen White (Saratoga Springs, NY: James White, 1851), 64.
Luego de su última intervención ante el congreso de la AG celebrado en 1909, regresó al púlpito, levantó la Biblia con las manos temblorosas extendidas y declaró: "Hermanos y hermanas les recomiendo este libro" (Arthur White. Ellen White t. 6 The later Years: 1905-1915 R&H, 1982), 197.
Toda su vida, su ministerio y sus escritos enaltecieron las Escrituras por encima de sus propios escritos.

Entonces, si ya tenemos la Biblia como fuente autoritativa ¿por qué Dios le da a la iglesia el don del espíritu de profecía?
Su respuesta:
"Se presta poca atención a la Biblia, por lo que el Señor ha dado una luz menor para guiar a hombres y mujeres hacia la luz mayor" (R&H 20/01/1903), 14.
"No están familiarizados con las Escrituras. Si hubieran estudiado la Palabra de Dios con un deseo de alcanzar la norma bíblica y lograr la perfección cristiana, no habrían necesitado los Testimonios. Es porque han descuidado el conocimiento del Libro inspirado por Dios, por lo que él ha intentado alcanzarlos por medio de testimonios sencillos y directos, llamando su atención a las palabras inspiradas que no han obedecido, y urgiéndolos a armonizar su vida a sus puras y elevadas enseñanzas. El Señor tiene el propósito de advertirnos, reprendernos, aconsejarnos por medio de los Testimonios que ha dado, y de impresionar nuestra mente con la importancia de la verdad de su Palabra. El deber del ser humano hacia Dios y hacia sus semejantes ha sido claramente especificado en la Palabra de Dios; sin embargo, pocos obedecen la luz dada". 2TI, 535.

¿Qué puedes hacer para estar mejor equipado contra los engaños que azotan nuestro mundo?

CONCLUSIÓN

Como hemos aprendido, Dios llamó a profetas en momentos específicos y les encomendó tareas importantes. Su función principal era llevar a las personas al conocimiento de Dios y a una relación fiel con él. Esta fue la orientación que guio a Elena de White. Su ministerio tenía dos funciones principales: llevar a las personas a Jesús y dirigir la atención de ellas hacia la Biblia.

Elena de White amó profundamente a Jesús durante toda su vida, la cual estuvo dedicada a compartir el amor de Dios con los demás. Su famosa serie de cinco libros titulada «El gran conflicto» comienza y termina con las palabras «Dios es amor». En El camino a Cristo, quizá su libro más popular, escribió: «Nuestro crecimiento en la gracia, nuestro gozo, nuestra utilidad, todo depende de nuestra unión con Cristo. Debemos crecer en la gracia por medio de la comunión con él día a día, hora a hora —permaneciendo en él—. Él no solo es el autor, sino también el perfeccionador de la fe» (CC, 58).

Durante la década de 1890, cuando trabajaba en El Deseado de todas las gentes, escribió en su diario: «Al escribir sobre la vida de Cristo, me siento profundamente conmovida. Me olvido de respirar como debería. No puedo soportar la intensidad del sentimiento que me invade cuando pienso en lo que Cristo sufrió en nuestro mundo» (Manuscrito 70, 1897). 
A Elena de White le encantaba hablar de Jesús. La Biblia fue el segundo eje de su ministerio. Ella consideraba sus escritos como una «luz menor» que guiaba a las personas hacia la «luz mayor»: la Biblia (3MS, 34). Siempre animaba a las personas a acudir a las Escrituras, donde Dios ha revelado su carácter amoroso y su plan de salvación. Como ella misma dijo al principio de su ministerio: «Recomiendo al amable lector la Palabra de Dios como regla de fe y práctica» (3MS, 33).

Años más tarde, escribiría: «El Señor desea que estudies la Biblia. No ha dado ninguna luz adicional que sustituya a su Palabra. [...] Si se asimila y se digiere, [su Palabra] es como la sangre vital del alma. Entonces, las buenas obras se verán como luz que brilla en la oscuridad» (Carta 130, 1901).

Elena de White también creía que todos los que reclaman el manto profético de Cristo deben enseñar «lo que Cristo había enseñado. Eso incluye lo que él había dicho, no solamente en persona, sino a través de todos los profetas y maestros del Antiguo Testamento. Excluye la enseñanza humana» (DTG, 766).

Elena de White mantuvo a Jesús y las Escrituras en el centro de su experiencia cristiana.