"Y empezando desde Moisés y todos los profetas, les explicó lo que toda la Escritura decía de él" (Lucas 24:27).
Tras la crucifixión y la resurrección de Jesús, Cristo se apareció a dos discípulos abatidos, quienes confesaron: «Nosotros esperábamos que él era el que iba a redimir a Israel. Hoy es el tercer día que esto ha sucedido» (Lucas 24:21).
Los discípulos esperaban un Mesías que liberara a los judíos de la ocupación romana. Esta falsa expectativa y la consiguiente decepción derivaron de una interpretación sesgada y parcial de las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento.
Cristo resolvió el malentendido de estos dos discípulos explicándoles las Escrituras desde una perspectiva más amplia (Lucas 24:25-27). La interpretación que Cristo hizo de las Escrituras hizo posible que entendieran y llenó de gozo el corazón de ellos (Lucas 24:31-32). Jesús apareció luego a un grupo más numeroso de discípulos en Jerusalén, y «les abrió el sentido, para que entendiesen las Escrituras» (Lucas 24:45; ver también Lucas 24:33, 36, 44-49).
Estas experiencias ponen de relieve los resultados positivos de comprender correctamente los escritos proféticos. Por el contrario, una comprensión errónea de la profecía puede conducir al desastre espiritual.
I. LA BIBLIA COMO SU PROPIO INTÉRPRETE
Nuestra interpretación de las Escrituras depende en buena medida de nuestras presuposiciones. Quienes consideran la Biblia como una mera colección de documentos antiguos son incapaces de percibir la unidad existente entre sus diversos libros. Pero, si aceptamos el principio básico de que «toda la Escritura es inspirada por Dios, y es útil» (2 Timoteo 3:16), podemos apreciar su unidad subyacente y permitir que sea su propia intérprete.
Lee Mateo 5:17-48. ¿Cómo explicó Jesús las enseñanzas del Antiguo Testamento mencionadas en este pasaje?
Una lectura superficial de Mateo 5:17-48 puede dar la impresión de que Jesús estaba sustituyendo las enseñanzas del Antiguo Testamento por otras nuevas y propias. Pero una lectura más atenta deja claro que Jesús estaba revelando las profundas dimensiones espirituales del Antiguo Testamento. En este sentido, estaba cumpliendo la promesa de Jeremías 31:31-33, según la cual la ley de Dios sería colocada en la mente y escrita en el corazón de su pueblo bajo el nuevo pacto (comparar con Hebreos 8:8-10; 10:16).
La interpretación de un texto bíblico se encuentra a veces en el mismo libro donde aparece ese pasaje. Por ejemplo, en Daniel 2 encontramos la descripción del misterioso sueño del rey Nabucodonosor (Daniel 2:31-35) y su interpretación (Daniel 2:36-45). Del mismo modo, la interpretación de la parábola del sembrador (Mateo 13:1-9) se encuentra en el mismo capítulo (Mateo 13:18-23).
La interpretación de algunos mensajes es a veces provista por un profeta posterior. Por ejemplo, 2 Crónicas 36:22-23 confirma el cumplimiento de la profecía de los 70 años tal y como se predijo en Jeremías 25:11-12 y Jeremías 29:10. Sin embargo, muchos tipos o prefiguraciones históricas que aparecen en el Antiguo Testamento se cumplieron en Cristo, mientras que muchos pasajes del Antiguo Testamento son interpretados en el Nuevo. «El Antiguo Testamento es el evangelio expresado en figuras y símbolos. El Nuevo Testamento es la realidad. El uno es tan esencial como el otro» (2MS, 130).
De hecho, el Nuevo Testamento es el intérprete inspirado del Antiguo Testamento.
¿Por qué es crucial ser conscientes de nuestras presuposiciones al estudiar la Biblia? ¿Por qué la más importante de ellas debe ser nuestra certeza de que es la Palabra de Dios y la regla con la que debemos medirnos, no a la inversa?
II. EL CONTEXTO HISTÓRICO - CULTURAL
"Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. 18 Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo. 19 Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor. 20 No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito". Isaías 65:17-20.
¿Qué significa que en los nuevos cielos y la nueva tierra habrá personas que morirán antes de cumplir cien años? (Isaías 65:20).
Si sacáramos Isaías 65:20 de su contexto histórico, podríamos concluir erróneamente que en los nuevos cielos y la nueva tierra seguirá habiendo muerte y pecadores. Pero esa idea contradice las promesas de Isaías de que los justos muertos resucitarán (Isaías 26:19) y que la muerte y el dolor finalmente dejarán de existir (Isaías 25:8; 65:19).
El lenguaje de Isaías 65:20 es, obviamente, simbólico. ¿Qué niño tiene 100 años?
En cambio, al leer Isaías 65:17-20 en su contexto histórico, resulta claro que el versículo apuntaba poéticamente a la bendición que recibiría la nación de Israel si permanecía fiel a las estipulaciones del pacto (comparar con Deuteronomio 28). Al igual que en Mateo 24, donde Jesús vinculó acontecimientos del futuro cercano con otros posteriores, Isaías muestra aquí lo que sucedería idealmente como adelanto de los nuevos cielos y la nueva tierra.
En Isaías, la nueva creación no es algo que pertenece total y exclusivamente al futuro, sino que podía irrumpir de manera parcial e inaugural en el presente en virtud de la gloriosa obra divina de redención y perdón. El versículo anuncia que, incluso en ese momento de la historia de Israel, Dios ya podía derrotar a la muerte. Esta idea es expresada a través de la promesa de longevidad y la eliminación de la mortalidad infantil (Isaías 65:20). Todo esto solo presagiaba lo que finalmente será una realidad.
"Os saludan todos los hermanos. Saludaos los unos a los otros con ósculo santo. 1 Corintios 16:20.
¿Cómo aplicamos este texto a nuestro tiempo y cultura?
En la cultura griega de la época del Nuevo Testamento, el saludo entre familiares y amigos cercanos iba acompañado de un beso. Pablo da instrucciones acerca de este saludo cálido y afectuoso entre los creyentes cristianos en Romanos 16:16; 1 Corintios 16:20; 2 Corintios 13:12; y 1 Tesalonicenses 5:26.
Del contexto, podemos extraer el principio bíblico de que los cristianos deben saludarse cálidamente y hacerse sentir mutuamente parte de la familia de Dios. En algunas culturas, besar a otra persona sería inapropiado, mientras que un apretón de manos, un abrazo o una reverencia serían más aceptables. Sin embargo, independientemente de la expresión cultural, Pablo nos anima a hacer que las personas se sientan aceptadas y amadas en las reuniones de la iglesia.
III. EL CONTEXTO LITERARIO
Una popular anécdota cuenta la historia de un hombre que enfrentaba graves problemas y quería conocer la voluntad de Dios para su vida. Abrió su Biblia y señaló al azar con el dedo Mateo 27:5, donde se dice que Judas «salió y se ahorcó». Sorprendido por el versículo, repitió el mismo procedimiento, tratando de encontrar un mensaje más edificante, solo para que su dedo se detuviera en Lucas 10:37: «Entonces Jesús le dijo: “Ve, y haz tú lo mismo”». Ambos son versículos de las Escrituras, pero deben entenderse en su correspondiente contexto.
De hecho, muchas distorsiones de los mensajes bíblicos derivan de la práctica común de aislar pasajes de su contexto literario. Este enfoque abre las Escrituras a todo tipo de interpretaciones artificiales.
"Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? 2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; 3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. 4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal". Génesis 3:1-5
"Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. 2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. 3 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. 4 Él respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. 5 Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, 6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. 7 Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. 8 Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, 9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. 10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. 11 El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían" Mateo 4:1-11.
¿Cómo distorsionó Satanás las palabras de Dios al aplicarlas fuera de contexto?
Algunas personas distorsionan el mensaje de la Biblia por ignorancia. Pero otras lo hacen intencionalmente, como lo hizo Satanás en las dos ocasiones mencionadas anteriormente.
Independientemente de la motivación, el resultado siempre es perjudicial.
En el jardín del Edén (Génesis 3:1-5; comparar con Apocalipsis 12:9), Satanás se presentó a Eva como una bella serpiente capaz de hablar. Sacando las palabras de Dios de su contexto original, Satanás primero las generalizó y luego ofreció su propia interpretación engañosa.
Cuando Jesús fue llevado por el Espíritu Santo al desierto (Mateo 4:1-11; Lucas 4:1-13), «Satanás se presentó como un ángel de luz […] para engañar a Cristo» (Elena de White, «David’s Prayer», Review and Herald, 18 de diciembre de 1888, p. 3). En su diálogo con Cristo, Satanás citó incorrectamente Salmos 91:11-12 para dar a entender que Dios protegería incluso a quienes se expusieran intencionalmente a situaciones peligrosas.
El jardín del Edén y la tentación en el desierto confirman la existencia del gran conflicto, que incluye la interpretación de la Palabra de Dios, tanto hablada como escrita. Esto debería ayudarnos a reconocer cuán importante es interpretar los pasajes bíblicos en armonía con sus respectivos contextos.
¿Por qué debemos evitar la tentación de sacar textos fuera de su contexto para tratar de demostrar nuestros argumentos, aunque estos sean correctos?
IV. EL SIGNIFICADO DEL TEXTO
Los cristianos deben entender la Biblia por sí mismos. Ella es suficientemente clara como para que todas las personas comprendan el camino de la salvación, pero suficientemente compleja como para desafiar constantemente a las mentes más brillantes. Las Escrituras son un tesoro inagotable de conocimiento acerca de la salvación.
" Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? 26 Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? 27 Aquel, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. 28 Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás". Lucas 10:25-28.
Algunas personas afirman que la Biblia no necesita ser interpretada. Si ese es el caso, ¿por qué preguntó Jesús a un doctor de la ley: «¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo la interpretas tú?» (Lucas 10:26, NVI)?
Para comprender el significado de un texto, debemos primero entender las palabras utilizadas y a continuación, en la medida de lo posible, cómo se utilizan dentro del contexto literario asociado y del contexto bíblico general, así como el contexto histórico-cultural.
Por último, nuestras conclusiones deben estar en plena armonía con las enseñanzas más amplias de las Escrituras. Comparar pasajes paralelos, como se hace a menudo en los cuatro evangelios, puede enriquecer nuestra comprensión.
Veamos a continuación un ejemplo:
"Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto". Mateo 5:43-48.
"27 Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; 28 bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. 29 Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. 30 A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. 31 Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos. 32 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. 33 Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. 34 Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. 35 Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. 36 Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso". Lucas 6:27-36.
¿Cómo nos ayuda el contexto de Mateo 5:43-48 y el texto paralelo de Lucas 6:36 a comprender mejor el significado de la palabra «perfectos» en Mateo 5:48?
Una de las características más importantes de un intérprete fiel de las Escrituras es la combinación de minuciosidad y humildad, pues todos vemos a través de un cristal oscuro.
Siempre debemos esforzarnos por vivir en armonía con una doctrina sana (2 Timoteo 4:1-5). Un principio crucial para seguir es centrarnos en lo que ahora entendemos, en lo que está claro, y crecer en nuestra comprensión a partir de eso. Esto nos ayudará con el tiempo a entender cosas que ahora pueden no resultar claras. Siempre habrá preguntas sin respuesta antes de la eternidad.
Piensa en algo que no entendías y te perturbaba hasta que te lo explicaron. ¿Cómo debería ayudarte esa experiencia a confiar en Dios respecto de lo que aún no entiendes de su Palabra?
V. LA PRESENTACIÓN DE LAS ESCRITURAS
Nuestro estudio de la Biblia debe centrarse en dos propósitos principales: el crecimiento espiritual personal y la conducción de otros a una relación salvadora con Jesús. Cristo definió al verdadero cristiano como alguien guiado por el Espíritu Santo «a toda la verdad» (Juan 16:13), que vive «de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mateo 4:4) y que enseña a otros «todo» lo que él nos ordenó hacer (Mateo 28:20).
Lee Lucas 4:16-30 y 24:25-27, 44-49. ¿Qué podemos aprender de la forma en que Cristo explicó las Escrituras?
Jesucristo fue, sigue siendo y siempre será «el camino, la verdad y la vida» (Juan 14:6). Aun así, su predicación estaba firmemente anclada en las Escrituras.
Por ejemplo, Marcos 1:14-15 dice: «Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios. Decía: “El tiempo se ha cumplido, el reino de Dios está cerca”».
El tiempo mencionado se refería claramente a Daniel 9:24-27.
En el Sermón del Monte (Mateo 5-7), citó Éxodo 20:13 y 14 (Mateo 5:21, 27).
En Lucas 4, citó Isaías 61:1-2. Jesús era un predicador totalmente bíblico.
En otro ejemplo, Hechos 8 dice que el eunuco etíope «había ido a adorar a Jerusalén» (Hechos 8:27), lo que significa que estaba familiarizado con la religión judía y con algunas de sus ceremonias. Incluso poseía una copia del libro de Isaías, que leía con avidez durante su viaje. Sin embargo, no podía entender la profecía del Siervo portador del pecado, por lo que procuró que alguien se la explicara.
Esta experiencia nos enseña algunas lecciones importantes.
En primer lugar, la simple lectura de un pasaje de las Escrituras no siempre conduce a una comprensión más profunda de él.
En segundo lugar, al estudiar las Escrituras podemos y debemos aprender unos de otros.
En tercer lugar, tenemos la obligación personal de compartir mensajes bíblicos sólidos con otros.
La exposición de Felipe del libro de Isaías y otros pasajes del Antiguo Testamento condujo al eunuco al bautismo (Hechos 8:35-39; comparar con Salmos 51:12). Nuestras exposiciones acerca de las Escrituras deben tener el mismo propósito (ver Juan 17:17).
Aunque necesitemos a veces ayuda para comprender algunos textos bíblicos, ¿por qué debemos estar siempre convencidos de lo que creemos?
CONCLUSIÓN
¿Cómo leemos los escritos de Elena de White?
A continuación, se ofrecen algunas pautas para comprender y aplicar correctamente sus escritos.
En primer lugar, comienza con una actitud positiva y de oración, y con una mente abierta, no con un espíritu de duda. Nuestra disposición mental es una lente que colorea todo lo que escuchamos, leemos y vemos. Necesitamos que el Espíritu Santo dirija nuestro pensamiento. Como señaló la propia Elena de White:
"Preguntas tú: ¿Qué haré para salvarme? Debes abandonar a la puerta de la investigación tus opiniones preconcebidas, tus ideas heredadas y cultivadas. Si escudriñas las Escrituras para vindicar tus propias opiniones, nunca alcanzarás la verdad. Estudia para aprender qué dice el Señor. Y cuando la convicción te posea mientras investigas, si ves que tus opiniones acariciadas no están en armonía con la verdad, no tuerzas la verdad para que cuadre con tu creencia, sino acepta la luz dada. Abre la mente y el corazón, para que puedas contemplar las cosas admirables de la Palabra de Dios". PVGM, 83.
Lo mismo ocurre con sus escritos.
En segundo lugar, es necesario tener en cuenta el contexto de lo que se lee. Algunas personas basan su comprensión de los escritos de Elena de White en una frase aislada o en un fragmento de algún párrafo sacado de su contexto histórico o literario original. Elena de White dijo que «deben tomarse en cuenta el tiempo y el lugar» (1MS, 67). Esta desafortunada práctica de ignorar el contexto ha causado innumerables problemas a algunos miembros de la iglesia.
En tercer lugar, concéntrate en los principios. ¿Cuál es el punto principal que Elena de White enfatiza en un pasaje en particular? Por ejemplo, en 1894 escribió a los miembros de la iglesia en Battle Creek, Michigan, condenando la compra de bicicletas (8TI, 58-60). El principio que ella buscaba fomentar era la administración adecuada de los recursos otorgados por Dios, como el dinero (las bicicletas eran muy costosas en esa época).
Cuarto, estudia todo lo que la señora de White escribió acerca de un tema en particular. Examina las declaraciones que resultan menos claras en el contexto de su enseñanza general acerca del tema en cuestión. Durante su vida, Elena de White lamentó el mal uso que algunos hacían de sus escritos:
«Mucho que se da a entender como un mensaje de la Hna. White tiene el propósito de representar mal a la Hna. White, haciendo que testifique a favor de cosas que no están de acuerdo con su mente o juicio» (1MS, 52).
Por último, asegúrate de que Elena de White en verdad haya dicho o escrito lo que se le atribuye, pues hay muchas declaraciones presuntamente suyas que no son de su autoría.
La mejor forma de asegurarnos de que lo que leemos fue escrito por Elena de White es verificar su fuente (título del libro y número de la página o páginas) y, en caso de que así sea, examinarlo a la luz de los principios correctos.
Los escritos proféticos de Elena de White son un don maravilloso que se nos ha concedido. Es muy importante que leamos adecuadamente esos escritos, que han sido hasta aquí una gran bendición para muchos cuando se los utiliza y aplica de manera correcta.
Ver: Elena White. Palabras de Vida del Gran Maestro. "BUSCAD EL TESORO" En: https://m.egwwritings.org/es/book/210.397#418