Exégesis de 2 Timoteo 3; Apocalipsis 10; Salmos 1; Josué 1; 2 Pedro 1:19-21; Isaías 40:8; Hebreos 4:12
Libros:
La Educación - Capítulo 13 al 20.
Consejos para los Maestros - Capítulo 59 al 65.
Ningún libro ha sido tan amado, tan odiado, tan reverenciado, tan condenado como la Biblia. Hay quienes han sufrido la muerte por su causa. Otros se han convertido en asesinos creyendo así honrarla. otros han sido asesinados por ella. Ha inspirado los hechos más nobles y más grandes del hombre, y ha sido culpada por sus hechos más condenables y degenerados. Se han levantado guerras sobre la Biblia, revoluciones han sido alimentadas en sus páginas, y reinos han caído por sus ideas. Personas de diversos puntos de vista: desde teólogos de la liberación hasta capitalistas; de fascistas a marxistas, de dictadores a libertadores, de pacificadores a militaristas, buscan en sus páginas las palabras con las cuales justificar sus acciones.
La exclusividad de la Biblia no viene de su influencia política, cultural y social inigualable, sino de su origen y de los temas que trata. es la revelación del único Dios-hombre: El Hijo de Dios, Jesucristo el Salvador del mundo.
1. Características de la Biblia.
Biblia es un término latín, en plural que viene del griego "bibliov" y significa "muchos libros" o "biblioteca". o "Biblioteca Divina" según el rabino Robert Gordis (Bakke, 2002, 29).
La componen 66 libros, 39 libros del AT y 27 del NT, denominado el "canon". La Biblia la escribieron alrededor de 40 personas a los largo de 1600 años, desde 1450 AC hasta 100 DC (Moisés el primero y Juan el último). Fue el proyecto editorial más duradero en el tiempo. Es una obra divino-humana.
2. La Revelación Divina
Mientras a través de toda la historia algunos han dudado de la existencia de Dios, muchos otros han testificado confiadamente que Dios existe y se ha revelado a sí mismo.
¿En qué formas se ha revelado Dios mismo y qué función cumple la Biblia en su revelación?
2.1 Revelación General
La vislumbre del carácter de Dios que proveen la historia, la conducta humana, la conciencia y la naturaleza con frecuencia se llama "revelación general" porque está disponible a todos y apela a la razón.
Para millares, "los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos" (Salmos 19:1). El sol, la lluvia, las colinas, los arroyos, todos declaran el amor del Creador.
"Porque las cosas visibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa" Romanos 1:20.
Otros ven evidencia del cuidado de Dios en las relaciones de amor felices y extraordinarias entre amigos, familiares, esposa y esposo, padres e hijos. "Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros" Isaías 66:3. "Como el Padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen" Salmos 103:13.
Sin embargo, el mismo sol que testifica del amante Creador puede volver la tierra en un desierto que cause hambre. la misma lluvia puede crear torrentes que ahoguen a familias enteras; la misma colina puede desmoronarse y luego aplastar y las relaciones humanas a menudo envuelven celos, envidia, ira u odio que conduce al asesinato.
“Puesto que el libro de la naturaleza y el de la revelación llevan el sello de una Mente Maestra, no pueden sino hablar en armonía. Con diferentes métodos y lenguajes, dan testimonio de las mismas grandes verdades. La ciencia descubre siempre nuevas maravillas, pero en su investigación no obtiene nada que correctamente comprendido, discrepe con la revelación divina. El libro de la naturaleza y la Palabra escrita se alumbran mutuamente. Nos familiarizan con Dios al enseñarnos algo de las leyes por medio de las cuales él trabaja”.15
Según Knight (2012, 19):
"A pesar de ello, hasta el observador casual pronto descubre problemas al interpretar el libro de la naturaleza, porque no solo puede ver el amor y al vida, sino también el odio y la muerte. Desde la perspectiva falible de la humanidad, el mundo natural ofrece un mensaje confuso y aparentemente contradictorio en relación con la realidad última. El apóstol Pablo destacó que toda la creación se ha visto afectada por la caída (Romanos 8:22). Los efectos del conflicto entre el bien y el mal han hecho que la revelación general en sí misma sea una fuente de conocimiento insuficiente en lo que respecta a Dios y la realidad última".
2.2 Revelación Especial
El pecado limita la revelación que Dios hace de sí mismo mediante la Creación al oscurecer nuestra capacidad de interpretar su testimonio. En su amor nos dio una revelación especial de sí mismo para ayudarnos a obtener respuestas a estas preguntas. Tanto mediante el Antiguo y el Nuevo Testamento Dios se reveló a sí mismo ante nosotros en una forma específica, no dejando lugar a dudas en cuanto a su carácter de amor. Su revelación vino primeramente mediante los profetas; luego la revelación máxima, mediante la persona de Jesucristo. (Hebreos 1:1, 2).
La Biblia contiene tanto proposiciones que declaran la verdad acerca de Dios como la revelación misma de él como persona. Ambos aspectos son necesarios. Necesitamos conocer a Dios mediante Jesucristo (Juan 17:3). "Conforme a la verdad que está en Jesús" Efesios 4:21 y mediante las Escrituras, Dios, penetra en nuestras limitaciones mentales, morales y espirituales; comunicándonos su ansiedad por salvarnos
Pese a que existe una fuerte tendencia en el mundo cristiano posmoderno a minimizar la relevancia de las doctrinas bíblicas, y a considerarlas tediosos ecos de una forma obsoleta de religión. En este proceso, la persona de Cristo reemplaza artificialmente a las enseñanzas de Cristo, al argumentar, por ejemplo, que una u otra historia bíblica no puede ser cierta porque Jesús, como ellos lo perciben, nunca hubiera permitido que eso sucediera como está escrito. Los sentimientos y el gusto personales terminan siendo el criterio para interpretar las Escrituras o hasta para rechazar de plano lo que la Biblia enseña claramente, con frecuencia sobre la obediencia a Dios, lo que, como enseñó Jesús, es esencial para construir una casa sobre la roca.
Quienes piensan que no importa lo que ellos crean doctrinalmente mientras crean en Jesucristo, están en terreno peligroso. Los inquisidores romanos que condenaron a muerte a un sinnúmero de protestantes creían en Jesucristo. Quienes habían “echado fuera demonios” en el nombre de Cristo (Mateo 7:22) creían en él. “La teoría según la cual nada importa lo que los hombres creen, es uno de los engaños que más éxito da a Satanás. Bien sabe él que la verdad recibida con amor santifica el alma del que la recibe; de aquí que trate siempre de sustituirla con falsas teorías, con fábulas y con otro evangelio” (CS, 511).
Los que rechazan la verdad de la Biblia lo hacen con el pretexto de amar a Jesús. Los que aman a Jesús manifestarán su amor siendo hijos obedientes. Serán hacedores de la Palabra, y no meros oidores. No andarán diciendo continuamente: “Todo lo que tenemos que hacer es creer en Jesús”. Esto es verdad cuando se lo entiende en su pleno sentido; pero ellos no comprenden, no aceptan ese pleno sentido. Creer en Jesús significa aceptarlo como Redentor, como Modelo. Todos los que aman a Jesús deben seguir su ejemplo. Deben relacionarse con Jesús tan íntimamente como el pámpano con la vid viviente (CDD, 297).
RECUERDE: PREDICAR A JESÚS SIN LA DOCTRINA ES GRACIA BARATA. PREDICAR SOLAMENTE LA DOCTRINA SIN JESÚS, ES PURO LEGALISMO.
3. El Foco de las Escrituras
La Biblia revela a Dios y expone a la humanidad. Expone nuestra dificultad y revela la solución. Nos presenta como perdidos, alejados de Dios y revela a Jesús como el que nos encuentra y nos trae de vuelta a Dios.
Jesucristo es el foco de la Escritura. El Antiguo Testamento presenta al hijo de Dios como el Mesías, el Redentor del mundo; el Nuevo Testamento lo revela como Jesucristo, el Salvador. Cada página, ya sea mediante símbolo o realidad, revela alguna fase de su obra y carácter. La muerte de Jesús en la cruz es la revelación máxima del carácter de Dios.
La cruz hace esta última revelación porque une dos extremos: la maldad incomprensible de los seres humanos y el amor inagotable de Dios.
¿Qué podrías dar mayor prueba de la pecaminosidad humana? ¿Qué podría revelar mejor el pecado? La cruz revela al Dios que permitió que mataran a su único hijo. ¡Qué sacrificio! ¿Qué otra revelación de amor mayor que esta podría haber hecho? Sí, el foco de la Biblia es Jesucristo. Él está colocado al centro del escenario del drama cósmico. Pronto su triunfo en el Calvario culminará en la eliminación del mal. La humanidad y Dios serán reunidos.
El tema del amor de Dios, particularmente como se ha visto en el sacrificio de Cristo en el Calvario, es la mayor verdad del universo, el foco de la Biblia. De modo que todas las verdades bíblicas deben estudiarse en torno a esta perspectiva.
https://www.adventistbiblicalresearch.org/es/materials/metodos-de-estudio-de-la-biblia/
4. El origen de las Escrituras
La autoridad de la Biblia tanto en asuntos de fe como de conducta, surge de su origen. Los mismos escritores sagrados la consideraban distinta de toda la demás literatura. Se refirieron a ella como las "Santas Escrituras" Romanos 1:2, "Sagradas Escrituras" 2 Timoteo 3:15, y "Palabras de Dios" Romanos 3:2; Hebreos 5:12.
La individualidad de las escrituras está basada en su mismo origen. Los escritores de la Biblia declararon que ellos no fueron los originadores de sus mensajes sino que los recibieron de Dios. Fue mediante la revelación divina que ellos pudieron "ver" las verdades que comunicaron (ver Isaías 1:1; Amós 1:1; Miqueas 1:1; Jeremías 38:21).
Estos escritores señalaron al Espíritu Santo como el Ser que inspiraba a los profetas a comunicar los mensajes al pueblo. (Nehemías 9:30; Zacarías 7:12)
- David dijo: " El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua" 2 Samuel 23:2.
- Ezequiel escribió "Entró el Espíritu en mí", "vino sobre mí el Espíritu de Jehová", "me levantó el Espíritu" (Ezequiel 2:2; 11:5, 24).
- Miqueas testificó: "Mas yo estoy lleno de poder del Espíritu de Jehová" Miqueas 3:8.
El Nuevo Testamento reconoció que el papel del Espíritu Santo en la producción del Antiguo Testamento.
- Jesús dijo que David fue inspirado por el Espíritu Santo (Marcos 12:36).
- Pablo creyó que el Espíritu Santo habló "por medio del profeta Isaías" (Hechos 28:25).
- Pedro reveló que el Espíritu guió a todos los profetas, no solo a unos pocos (1 Pedro1:10; 2 Pedro 1:21)
En algunas ocasiones el escritor se desvanecía completamente y solo el verdadero autor, el Espíritu Santo, era reconocido: "Como dice el Espíritu Santo...", "Dando el Espíritu santo a comprender" (Hebreos 3:7; 9:8).
Los escritores del NT reconocieron también al Espíritu Santo como la fuente de sus postreros mensajes. Pablo explicó: "Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe" (1 Timoteo 4:1). Juan habló diciendo haber estado en el Espíritu en el día del Señor" (Apocalipsis 1:10). Y Jesús comisionó a sus discípulos mediante el Espíritu Santo (Hechos 1:2; Efesios 3:3-5).
De modo que Dios, en la persona del Espíritu Santo, se ha revelado a sí mismo mediante las Sagradas Escrituras. Él las escribió, no con sus manos, sino con otras manos - más o menos 40 pares , en un período de 1500 años. Y por cuanto Dios el Espíritu Santo inspiró a los escritores, entonces, Dios es el autor.
5. La inspiración de las Escrituras
Pablo dice: "Toda la Escritura es inspirada por Dios" 2 Timoteo 3:16. La palabra griega theopneustos, traducida como "inspiración", literalmente significa "alentada por Dios". "Dios respiró" la palabra en la mente de los hombres. ellos a su vez, la expresaron en las palabras que se hallan en las Escrituras. Por lo tanto, la inspiración es el proceso mediante el cual Dios comunica sus verdades eternas.
5.1 El Proceso de la Inspiración
La revelación divina fue dada por inspiración de Dios a "santos hombres de Dios" que eran "inspirados por el Espíritu Santo" (2 Pedro 1:21). Estas revelaciones fueron incorporadas en el lenguaje humano como todas sus limitaciones e imperfecciones; sin embargo, permanecieron como el testimonio de Dios. Dios inspiró a los hombres, no las palabras.
¿Eran los profetas tan pasivos como las grabadoras que repiten lo que se ha grabado?
En algunas ocasiones se mandó a los escritores a que expresaran las palabras exactas de Dios, pero en la mayoría de los casos Dios los instruyó a que describieran lo mejor que pudieran lo que habían visto y oído. En estos últimos casos, los escritores usaron sus propios estilos y palabras.
Pablo observó que "los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas" (1 Corintios 14:32). La inspiración genuina no anula la individualidad ni la razón, integridad o personalidad del profeta.
En cierto modo, la relación entre Moisés y Aarón ilustra la relación que existe entre el Espíritu Santo y el escritor. Dios dijo a Moisés: Yo te he constituido dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta" (Éxodo 7:1; 4:15, 16) Moisés informó a Aarón los mensajes de Dios, y a Aarón a su vez, los comunicó a Faraón en su propio estilo y vocabulario. De la misma forma los escritores de la Biblia comunicaron los divinos mandatos, pensamientos e ideas, en su propio estilo de expresión. Es porque Dios se comunica en esta forma que el vocabulario de los diversos libros de la Biblia es variado y se refleja en la educación y cultura de sus escritores.
"La Biblia está escrita por hombres inspirados, pero no es la forma del pensamiento y de la expresión de Dios. Es la forma de la humanidad. Dios no está representado como escritor. Con frecuencia los hombres dicen que cierta expresión no parece de Dios. Pero Dios no se ha puesto a sí mismo a prueba en la Biblia por medio de palabras, de lógica, de retórica. Los escritores de la Biblia eran los escribientes de Dios, no su pluma". 1MS, 24.
"No son las palabras de la Biblia las inspiradas, sino los hombres son los que fueron inspirados. La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que está imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. Pero las palabras reciben la impresión de la mente individual. La mente divina es difundida. La mente y voluntad divinas se combinan con la mente y voluntad humanas. De ese modo, las declaraciones del hombre son la palabra de Dios" 1MS, 24.
En una ocasión Dios mismo habló y escribió las palabras exactas: Los diez mandamientos son composición divina, no humana (Éxodo 20:1-17; 31:18; Deuteronomio 10:4, 5), sin embargo, aun estas tuvieron que ser expresadas dentro de los límites del lenguaje humano.
La Biblia, entonces, es la verdad divinamente expresada en el idioma humano. Imaginémonos tratando de enseñar física cuántica a un bebe. Esta es la clase de dificultad que Dios enfrenta en sus intentos de comunicar las verdades divinas a la humanidad pecaminosa y limitada. Son nuestras limitaciones lo que restringe lo que él puede comunicarnos.
Existe un paralelo entre el Jesús encarnado y la Biblia. Jesús era Dios y hombre combinado, lo divino y lo humano hecho uno. De modo que la Biblia es lo divino y lo humano combinado. Como se dijo de Cristo, también se puede afirmar de la Biblia que "aquel verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros" (Juan 1:14). Esta combinación divina - humana hace que la Biblia sea única entre toda la literatura.
La Biblia revela el plan de Dios en su interacción dinámica con la raza humana, no en una colección de doctrinas abstractas. Su revelación propia se origina en eventos reales que ocurrieron en lugares y épocas definidas. Los sucesos de confianza de la historia son de extremada importancia porque forman un marco para que podamos comprender el carácter de Dios y su propósito para nosotros. Una comprensión exacta nos conduce a la vida eterna, pero una interpretación incorrecta conduce a la confusión y a la muerte.
Dios ordenó a ciertos hombres que escribieran la historia de sus tratos con el pueblo de Israel. Estos relatos históricos, escritos desde un punto de vista diferente de la historia secular, comprenden una parte importante de la Biblia (Números 33:1, 2; Josué 24:25, 26; Ezequiel 24:2). Nos proporcionan una visión exacta y objetiva de la historia, desde una perspectiva divina. El Espíritu Santo otorgó a los escritores información especial para que ellos pudieran registrar los sucesos en la controversia entre el bien y el mal que demuestran el carácter de Dios y guían a la gente en la búsqueda de su salvación.
Los incidentes históricos son tipos o ejemplos, y están escritos "para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos" (1 Corintios 10:11). Pablo dice: "Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza" (Romanos 15:4). La destrucción de Sodoma y Gomorra sirve como ejemplo o advertencia (2 Pedro 2:6; Judas 7). La experiencia de la justificación de Abraham es un ejemplo para cada creyente (Romanos 4:1-25; Santiago 2:14-22) Aun las leyes civiles del Antiguo Testamento, llenas de profundo significado espiritual, fueron escritas para nuestro beneficio actual (1 Corintios 9:8, 9).
Lucas menciona que escribió su evangelio porque deseaba relatar la vida de Jesús "para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido" (Lucas 1:4). El criterio que usó Juan al seleccionar cuáles incidentes en la vida de Jesús incluir en su evangelio fue "para que creáis que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre" (Juan 20:31). Dios condujo a los escritores de la Biblia a presentar la historia en una forma que nos guiara a la salvación.
Las biografías de los personajes bíblicos proveen otra evidencia de la inspiración divina. Esos registros trazan cuidadosamente tanto las debilidades como la fortaleza de sus caracteres. Cuidadosamente despliegan sus pecados así como sus victorias.
En ninguna forma se encubre la falta de dominio propio de Noé o el engaño de Abraham. Se registran fielmente las ocasiones cuando Moisés, Pablo, Santiago y Juan perdieron la paciencia. La Biblia expone los fracasos del rey más sabio de Israel y las debilidades de los doce patriarcas y de los doce apóstoles. La Escritura no los justifica, ni trata de disminuir su culpabilidad. Los describe a todos tales como fueron y expresa lo que llegaron a ser por la gracia de Dios, o lo que podrían haber logrado por su intermedio. sin la inspiración divina ningún biógrafo podría escribir un análisis tan perceptivo.
Los escritores de la Biblia consideraban todos los incidentes que contiene como registros históricos verídicos y no como mitos o símbolos. Muchos escépticos contemporáneos rechazan los relatos de Adán y Eva, de Jonás y del diluvio. Sin embargo, Jesús aceptaba su exactitud histórica y su importancia espiritual. (Mateo 12:39-41; 19:4-6; 24:37-39).
La Biblia no enseña inspiración parcial o grados de inspiración. Estas teorías son especulaciones que le quitan su autoridad divina.
5.2 La Exactitud de las Escrituras
Tal como Jesús "fue hecho carne y habitó entre nosotros" (Juan 1:14), para que pudiéramos comprender la verdad, la Biblia nos fue proporcionada en lenguaje humano. La inspiración de las escrituras garantiza su veracidad.
¿Hasta qué punto Dios salvaguardó la transmisión del texto para asegurarse que su mensaje sea válido y verdadero? Es claro que, si bien es cierto que los manuscritos antiguos varían, las "verdades esenciales han sido preservadas" PE, 220.
Es muy posible que los escribas y los traductores de la Biblia hayan cometido pequeños errores. Sin embargo, la evidencia de la arqueología bíblica revela que muchos llamados así errores fueron solamente malentendidos de parte de los estudiosos. Algunas de estas dificultades se levantaron porque la gente estaba leyendo la historia y las costumbres bíblicas desde un punto de vista occidental. Debemos admitir que la capacidad humana de penetrar en las operaciones divinas es limitada.
De modo que las discrepancias que se perciban, no debieran despertar dudas acerca de las Escrituras; a menudo son producto de nuestras propias percepciones inexactas más bien que errores.
¿Está Dios a prueba cuando hay algún texto o frase que no podemos entender completamente?
Quizás, nunca podamos explicar cada texto de la escritura, pero no es necesario. Las profecías que se han cumplido verifican su veracidad.
A pesar de los intentos de destruirla, "La exactitud de la Biblia ha sido preservada en forma increíble y hasta milagrosa. la comparación de los rollos del Mar Muerto con los manuscritos posteriores del Antiguo Testamento demuestra el cuidado con que se ha transmitido". - Siegfried Horn.
Confirman la veracidad y confianza de las Escrituras como una revelación infalible de la voluntad de Dios.
6. La Autoridad de las Escrituras
Las Escrituras tienen autoridad divina porque en ellas Dios habla por medio del Espíritu Santo. Por lo tanto la Biblia es la palabra de Dios escrita.
¿Dónde está la evidencia de ellos y cuáles son las implicaciones para nuestras vidas y el conocimiento que perseguimos?
6. 1 Los derechos de las Escrituras
Los escritores de la Biblia testifican que sus mensajes vienen directamente de Dios. Fue la Palabra del Señor la que vino a Jeremías, Ezequiel, Oseas y otros (Jeremías 1:1, 2, 9; Ezequiel 1:3; Oseas 1:11; Jonás 1:1). Como mensajeros del Señor (Hageo 1:13; 2 Crónicas 36:16), los profetas de Dios fueron instruidos para hablar en su nombre diciendo: Así dice Jehová (Ezequiel 2:4; Isaías 7:7). Sus palabras constituyen sus credenciales y autoridad divinas.
A veces, el agente humano que Dios usa queda en el trasfondo. Mateo menciona la autoridad que respaldaba al profeta del Antiguo Testamento en estas palabras: "Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por le Señor por medio del profeta (Mateo 1:22). El mira al Señor como el agente directo, la autoridad; el profeta es el agente indirecto.
Pedro clasifica los escritos de Pablo como la Escritura (2 Pedro 3:15, 16). Y Pablo testifica con relación a lo que escribe: "Yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo" (Gálatas 1:12). Los escritores del Nuevo Testamento aceptaron las palabras de Jesucristo como la escritura y dijeron tener la misma autoridad de los escritores del Nuevo Testamento (1 Timoteo 5:18; Lucas 10:7).
6. 2 Jesús y la autoridad de la Escritura
A través de todo su ministerio de todo su ministerio, Jesús destacó la autoridad de las Escrituras. Cuando Satanás lo tentaba o luchaba contra sus oponentes, las palabras "Escrito está" eran su defensa y su ofensa (Mateo 4:4-7, 10; Lucas 20:17). ¿Qué está escrito? ¿Cómo lees? (Lucas 10:26).
Jesús colocó la Biblia por sobre todas las tradiciones y opiniones humanas. Amonestó a los judíos por despreciar la autoridad de las Escrituras (Marcos 7:7-9), y los exhortó a que las estudiaran más cuidadosamente, diciendo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras? (Mateo 21:42; Marcos 12:10, 26).
Jesús creía firmemente en la autoridad de la palabra profética y revelaba lo que señalaba hacia él. Refiriéndose a las Escrituras dijo: "Dan testimonio de mí". "Porque si creyeseis a Moisés, me creerías a mí, porque de mí escribió él" (Juan 5:39, 46). La afirmación más convincente de Jesús en cuanto a que tenía una misión divina surgió de su cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento. (Lucas 24:25-27).
De modo que sin reservas Cristo aceptó las Sagradas Escrituras como la revelación autoritativa de la voluntad de Dios para la raza humana. Consideraba las Escrituras como un cuerpo de verdad, una revelación objetiva, otorgada para sacar a la humanidad de las tinieblas de las tradiciones y mitos a la luz verdadera de salvación y conocimiento.
6. 3 El Espíritu Santo y la autoridad de las Escrituras.
Durante la vida de Jesús los dirigentes religiosos y la multitud descuidada no descubrieron su verdadera identidad. Algunos pensaban que era un profeta como Juan el Bautista, Elías o Jeremías, simplemente un hombre. Cuando Pedro confesó que Jesús era "el hijo del Dios viviente", Jesús señaló que fue la iluminación divina lo que hizo posible esta confesión. (Mateo 16:13-17) Pablo enfatiza esta verdad diciendo: "Nadie puede llamar a Jesús: Señor, sino por el Espíritu Santo" (1 Corintios 12:3).
Así también sucede en el caso de la Palabra escrita de Dios. Sin la iluminación del Espíritu Santo nuestras mentes nunca podrían comprender correctamente la Biblia, ni reconocerla como autoridad divina.
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"Porque nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu De Dios" 1 Corintios 2:11.
"Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente." 1 Corintios 2:14
"Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios". 1 Corintios 1:18.
Únicamente con la ayuda del Espíritu Santo, que discierne "lo profundo de Dios" (1 Corintios 2:10) podemos convencernos de la autoridad que corresponde a la Biblia en su calidad de revelación de Dios y de su voluntad. Es solo así como la cruz se convierte en poder de Dios y podemos unirnos al testimonio del apóstol Pablo "Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido" (1 Corintios 2:12).
Las Sagradas Escrituras y el Espíritu Santo no pueden estar separados. El Espíritu Santo es tanto el autor como el revelador de las verdades bíblicas.
La autoridad de la escritura en nuestras vidas aumenta o disminuye según sea nuestro concepto de inspiración. Si percibimos la Biblia como una simple colección de testimonios humanos o si la autoridad que le damos en alguna forma depende de cómo conduce nuestros sentimientos y emociones, socavamos su autoridad en nuestras vidas, Pero cuando discernimos la voz de Dios que nos habla por medio de los escritores, no importa cuán débiles y humanos hayan sido, la Escritura viene a ser la autoridad absoluta en lo que a doctrina, impugnación, corrección e instrucción a justicia se refiere. (2 Timoteo 3:16)
6.4 Cuánto abarca la autoridad de las Escrituras
Con frecuencia las contradicciones entre la Escritura y la ciencia son el resultado de la especulación. Cuando no podemos armonizar la ciencia con la Escritura, es porque tenemos una "comprensión imperfecta de la ciencia o de la revelación... Pero cuando se comprenden están en armonía perfecta" (PP, 114).
Toda la sabiduría humana debe estar sujeta a la autoridad de la Escritura. Las verdades bíblicas son la norma por la cual todas las demás ideas deben ser probadas. Al juzgar la Palabra de Dios con normas humanas perecederas es como si tratáramos de medir las estrellas con una vara de medir. La Biblia no debe estar sujeta a las normas humanas. Es superior a toda sabiduría y literatura humana. Al contrario, en vez de juzgar la Biblia, todos seremos juzgados por ella, porque es la norma de carácter y la prueba de toda experiencia y pensamiento.
Finalmente, las escrituras ejercen autoridad aun sobre los dones que vienen del Espíritu Santo, incluyendo la glosolalia y la conducción que provee el don de profecía. (1 Corintios 12; 14:1; Efesios 4:7-16). Los dones del Espíritu no son superiores a la Biblia; lo cierto es que deben probarse por la Biblia, y si no están de acuerdo con ella, deben descartarse: "¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido" Isaías 8:20.
7. La Unidad de las Escrituras
La lectura superficial de la Escritura producirá una comprensión superficial de la misma. Cuando así se lee, la Biblia resulta ser un conjunto de relatos, sermones e historia. Sin embargo, los que la abren para obtener la iluminación del Espíritu de Dios, los que están dispuestos a buscar con paciencia y oración las verdades ocultas, descubren que la Biblia expone una unidad fundamental en la que enseña acerca de los principios de la salvación. La Biblia no es monótona, porque reúne una rica y colorida variedad de testimonios armoniosos de rara y distinguida belleza. Y debido a su variedad de perspectivas, está perfectamente capacitada en mejor forma para enfrentar las necesidades humanas de todas las épocas.
Dios no se ha revelado a sí mismo a la humanidad en una cadena continua de declaraciones, sino poco a poco, a través de generaciones sucesivas. Ya sea mediante Moisés que escribiera desde los campos madianitas, o desde la prisión romana con Pablo. Sus libros revelan la misma comunicación inspirada por el Espíritu. La comprensión de sus "revelaciones progresivas" contribuye a la comprensión de la Biblia y de su unidad.
Las verdades del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento, a pesar de haber sido escritas a través de muchas generaciones, permanecen inseparables; no se contradicen unas a otras. Los dos testamentos son uno, tal como Dios es uno. El Antiguo Testamento, mediante profecías y símbolos, revela el evangelio del Salvador que vendría; el Nuevo Testamento, mediante la vida de Jesús, revela al Salvador que vino - la realidad del evangelio. Ambos revelan el mismo Dios. El Antiguo Testamento sirve como revelación al Nuevo. Provee la clave para abrir el Nuevo, mientras que el Nuevo Testamento explica los misterios del Antiguo.
Dios bondadosamente nos llama para que lo conozcamos mediante su Palabra. En ella podemos encontrar la rica bendición de la seguridad de nuestra salvación. Podemos descubrir por nosotros mismos que "toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redarguir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra" 2 Timoteo 3:16, 17.
PARA PENSAR
"La lectura de la Biblia, el examen crítico de los temas bíblicos, los ensayos escritos sobre temas que perfeccionarían el espíritu e impartirían conocimiento, el estudio de las profecías o las preciosas lecciones de Cristo, estas cosas tendrán una influencia que fortalecerá las facultades mentales y acrecerá la espiritualidad. Un conocimiento familiar de las Escrituras aguza la facultad del discernimiento, y fortalece el alma contra los ataques de Satanás…
Tanto el intelecto como el corazón deben ser consagrados al servicio de Dios. Él tiene derecho sobre todo lo que hay en nosotros. El seguidor de Cristo no puede participar en complacencia o en empresa alguna por inocente y loable que parezca, que una conciencia iluminada le señale como capaz de disminuir su ardor o reducir su espiritualidad. Cada cristiano debe trabajar para hacer retroceder la marea del mal (CM, 529, 530).
"La Palabra de Dios ofrece libertad espiritual e instrucción a aquellos que buscan sinceramente. Los que aceptan las promesas de Dios y actúan confiando en ellas con fe viva, tendrán la luz del cielo en sus vidas. Beberán de la fuente de vida, y guiarán a otros a las aguas que han refrescado sus propias almas." (Hijos e hijas de Dios, 334).
“La sana doctrina” es la verdad bíblica, la verdad que promueva piedad y devoción, que confirme al pueblo de Dios en la fe. La sana doctrina significa mucho para el que la recibe; y significa mucho también para el que la enseña, el ministro de justicia; porque dondequiera que se predique el evangelio, cada obrero, sea cual fuere su ramo de servicio, es o fiel o infiel a su responsabilidad como mensajero del Señor" (OE, 326).
Bakke, Raymond. Misión integral en la ciudad. Buenos Aires: Ediciones Kairós, 2002.
Knight, George R. "La educación redentora". En Revista Educación Adventista. No 33, Silver Spring, 2012.
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