domingo, 11 de diciembre de 2022

Los engaños del tiempo del fin

“Merced a los dos grandes errores, el de la inmortalidad del alma y el de la santidad del domingo, Satanás someterá a la gente bajo sus engaños. Mientras el primero pone el fundamento del espiritismo, el segundo crea un lazo de simpatía con Roma” (CS, 574).

I. EL MISTICISMO

Las fuertes oleadas del misticismo han inundado nuestro mundo. La palabra “misticismo” es un término complejo que encierra una gran variedad de ideas. Desde una perspectiva religiosa, la palabra implica la unión de la persona con lo divino o absoluto en algún tipo de experiencia espiritual, o trance. Esto caracteriza la experiencia de adoración de ciertas iglesias, inclusive. Los fenómenos pueden variar en forma e intensidad, pero la tendencia siempre es a reemplazar la autoridad de la Palabra escrita de Dios por las experiencias subjetivas individuales. Sea como fuere, la Biblia pierde gran parte de su función doctrinal y el cristiano se vuelve vulnerable a sus propias experiencias. Este tipo de religión subjetiva no ofrece una protección contra ningún engaño, especialmente los del tiempo del fin.

Lee Mateo 7:21 al 27. A la luz de estas palabras de Jesús, ¿qué significa construir nuestra casa espiritual “sobre la roca” y construirla “sobre la arena”?

Existe una fuerte tendencia en el mundo cristiano posmoderno a minimizar la relevancia de las doctrinas bíblicas, y a considerarlas tediosos ecos de una forma obsoleta de religión. En este proceso, la persona de Cristo reemplaza artificialmente a las enseñanzas de Cristo, al argumentar, por ejemplo, que una u otra historia bíblica no puede ser cierta porque Jesús, como ellos lo perciben, nunca hubiera permitido que eso sucediera como está escrito. Los sentimientos y el gusto personales terminan siendo el criterio para interpretar las Escrituras o hasta para rechazar de plano lo que la Biblia enseña claramente, con frecuencia sobre la obediencia a Dios, lo que, como enseñó Jesús, es esencial para construir una casa sobre la roca.

Quienes piensan que no importa lo que ellos crean doctrinalmente mientras crean en Jesucristo, están en terreno peligroso. Los inquisidores romanos que condenaron a muerte a un sinnúmero de protestantes creían en Jesucristo. Quienes habían “echa[do] fuera demonios” en el nombre de Cristo (Mat. 7:22) creían en él. “La teoría según la cual nada importa lo que los hombres creen, es uno de los engaños que más éxito da a Satanás. Bien sabe él que la verdad recibida con amor santifica el alma del que la recibe; de aquí que trate siempre de sustituirla con falsas teorías, con fábulas y con otro evangelio” (CS 511).

"Cierta opinión espuria se está diseminando ahora por todas partes con respecto al amor de Jesús, es a saber, que debemos permanecer en su amor, y que todo lo que necesitamos es tener fe en él. Pero esas almas deben ser instruidas de tal modo que lleguen a saber que cuando el amor de Jesús se halla en el corazón, nos inducirá a la humildad de vida y a la obediencia a todos sus mandamientos. “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él”. 1 Juan 2:4. El amor de Jesús que no pasa de los labios no salvará a nadie, y será en cambio un gran engaño…

Los que rechazan la verdad de la Biblia lo hacen con el pretexto de amar a Jesús. Los que aman a Jesús manifestarán su amor siendo hijos obedientes. Serán hacedores de la Palabra, y no meros oidores. No andarán diciendo continuamente: “Todo lo que tenemos que hacer es creer en Jesús”. Esto es verdad cuando se lo entiende en su pleno sentido; pero ellos no comprenden, no aceptan ese pleno sentido. Creer en Jesús significa aceptarlo como Redentor, como Modelo. Todos los que aman a Jesús deben seguir su ejemplo. Deben relacionarse con Jesús tan íntimamente como el pámpano con la vid viviente" (CCD,  297).

La naturaleza humana es vacilante. Los hombres captan la verdad con su capacidad de percepción, pero rehúsan apartarse del mundo. No consienten en ser el pueblo especial de Dios. Conocen la verdad de la Biblia, pero no desean obedecerla y se apartan de ella. Ejercitan su incredulidad y las tinieblas descienden sobre sus almas. Por haber escogido su camino se los deja para que sean llenados con sus propias inclinaciones. La verdad es insultada, Cristo es ignorado y su suerte será la perdición, a menos que retomen y se arrepientan (Alza tus ojos, 16).

El sentimiento y la fe son tan distintos uno del otro como lo es el este del oeste. La fe no depende de los sentimientos. Debiéramos dedicarnos diariamente a Dios, y creer que Cristo comprende y acepta el sacrificio, sin examinarnos a nosotros mismos, para ver si tenemos ese grado de sentimientos que pensamos que debe corresponder a nuestra fe. ¿No tenemos la seguridad de que nuestro Padre celestial está más dispuesto a dar su Espíritu Santo a aquellos que lo piden con fe de lo que los padres lo están para dar buenos dones a sus hijos? Debiéramos avanzar como si oyéramos la respuesta de Dios, de Aquel cuyas promesas nunca fallan, dada a la oración enviada a su trono. Cuando hagamos esto, las nieblas y las nubes serán disipadas, y pasaremos de las sombras de las tinieblas a la clara luz de su presencia (2MCP, 556).

¿Cómo podemos luchar contra la tendencia humana de permitir que nuestras emociones y deseos nos impulsen a hacer cosas contrarias a la Palabra de Dios?

II. ECM (EXPERIENCIAS CERCANAS A LA MUERTE)

Algunos de los argumentos modernos más populares para “demostrar” la teoría de la inmortalidad natural del alma son las “experiencias cercanas a la muerte”. En su libro Vida después de la vida: Nuevas investigaciones sobre el fenómeno de la supervivencia tras la muerte física, Raymond A. Moody (h) presentó los resultados de un estudio de cinco años en más de cien personas que experimentaron “muerte clínica” y revivieron. Estas personas afirmaron haber visto a un ser de luz amoroso y cálido antes de volver a la vida. A esto se lo ha considerado una “evidencia emocionante de la supervivencia del espíritu humano más allá de la muerte” (contraportada). Con los años, se han publicado muchos otros libros similares que promueven la misma idea. (Ver la lección 2.)

Lee los relatos de la resurrección de 1 Reyes 17:22 al 24; 2 Reyes 4:34 al 37; Marcos 5:41 al 43; Lucas 7:14 al 17; y Juan 11:40 al 44. ¿Cuántos de ellos hablan de algún tipo de existencia consciente en la muerte por parte de los que resucitaron y por qué es importante esa respuesta?

Todas las experiencias cercanas a la muerte informadas en la literatura moderna pertenecen a personas consideradas clínicamente muertas, pero no realmente muertas; en contraste con Lázaro, quien estuvo muerto durante cuatro días y cuyo cadáver ya se estaba corrompiendo (Juan 11:39). Ni Lázaro ni ninguno de los resucitados de entre los muertos en los tiempos bíblicos mencionaron alguna experiencia en el más allá, ya sea en el paraíso, en el purgatorio o en el infierno. Por supuesto, este argumento parte del silencio, ¡pero concuerda plenamente con las enseñanzas bíblicas sobre el estado inconsciente de los muertos!

Pero ¿qué sucede con las experiencias “cercanas a la muerte” que se exponen tan comúnmente hoy? Si aceptamos la enseñanza bíblica de la inconsciencia de los muertos (Job 3:11-13; Sal. 115:17; 146:4; Ecl. 9:10), entonces básicamente nos quedan dos posibilidades: o es una alucinación psicoquímica natural bajo condiciones extremas; o puede ser una experiencia satánica, engañosa y sobrenatural (2 Cor. 11:14). 

De hecho, el engaño satánico podría ser la explicación, ¡especialmente porque en algunos casos estas personas afirman haber hablado con sus parientes muertos! Pero podría ser una combinación de ambos factores.

El príncipe de las tinieblas, que por tanto tiempo ha estado empleando los poderes de su inteligencia superior en la obra de engaño, adapta hábilmente sus tentaciones a los hombres de todas las clases y condiciones. A las personas cultas y refinadas les presenta el espiritismo bajo sus aspectos más sutiles e intelectuales, y así consigue atraer a muchos a sus redes. La sabiduría que comunica el espiritismo es la que describe el apóstol Santiago, la cual “no es la que desciende de lo alto, sino terrena, animal, diabólica”. Santiago 3:15. Y esto es, precisamente, lo que encubre el gran seductor cuando el sigilo es lo que más conviene a sus fines. El que, vestido con el brillo de celestiales serafines, pudo aparecer ante Cristo para tentarle en el desierto, suele presentarse también a los hombres del modo más atractivo, cual si fuere ángel de luz. Apela a la razón por la presentación de temas elevados; deleita los sentidos con escenas que cautivan y conquistan los afectos por medio de imágenes elocuentes de amor y caridad. Excita la imaginación en sublimes arrebatos e induce a los hombres a enorgullecerse tanto de su propia sabiduría, que en el fondo de su corazón desprecian al Dios eterno. Ese ser poderoso que pudo transportar al Redentor del mundo a un altísimo monte y poner ante su vista todos los reinos y la gloria de la tierra, presentará sus tentaciones a los hombres y pervertirá los sentidos de todos los que no estén protegidos por el poder divino (CS, 541, 542).

La sola palabra hechicería ahora provoca desprecio. La pretensión de que los hombres puedan comunicarse con los espíritus se considera una fábula de la Edad Media. Pero el espiritismo, ese engaño colosal cuyos conversos se cuentan por centenares de miles, e incluso de millones, que ha incursionado en los círculos científicos, que ha invadido las iglesias, que ha sido recibido en los cuerpos legislativos e incluso en las cortes de los reyes, es solo un reavivamiento, con un nuevo disfraz, de la hechicería condenada y prohibida en la antigüedad (HR, 414).

Con este engaño generalizado, y tan convincente para muchos, es crucial que nos apeguemos firmemente a la enseñanza de la Palabra de Dios, a pesar de cualquier experiencia que nosotros u otros podamos tener que vaya en contra de lo que enseña la Biblia.

Qué interesante es que las ECM muchas veces ahora conlleven la insignia de “ciencia”. ¿Qué nos enseña esto acerca de cuán cuidadosos debemos ser incluso con las cosas que la ciencia supuestamente “demuestra”?

III. LA REENCARNACIÓN

La noción pagana de un alma inmortal brinda la base para la teoría antibíblica de la reencarnación, o transmigración del alma. Algunas de las principales religiones del mundo han adoptado esta teoría. Si bien la mayoría de los cristianos cree en la existencia de un alma inmortal que habita permanentemente en un cielo o un infierno después de la muerte, los que creen en la reencarnación sostienen que esa alma inmortal pasa por muchos ciclos de muerte y renacimiento del cuerpo aquí, en la Tierra.

Algunos piensan que la reencarnación es un proceso de evolución espiritual que permite que el espíritu alcance niveles cada vez mayores de conocimiento y moralidad en su viaje hacia la perfección. Los hindúes creen que el alma eterna pasa por una progresión de conciencia, o “samsara”, en seis clases de vida: acuáticos, plantas, reptiles e insectos, aves, animales y seres humanos, incluyendo a los ciudadanos del cielo.

Lee Hebreos 9:25 al 28 y 1 Pedro 3:18. Si Jesús murió solo “una sola vez” (Heb. 9:28; 1 Ped. 3:18), y de la misma manera todos los seres humanos mueren “una sola vez” (Heb. 9:27), ¿por qué incluso algunos que alegan ser cristianos creen en alguna forma de reencarnación?

Muchos creen no en lo que deberían creer, sino en lo que quieren creer. Si una teoría les brinda paz existencial y consuelo, para ellos eso es suficiente para resolver el debate. Pero, para quienes se toman la Biblia en serio, no es posible aceptar la teoría de la reencarnación.

Satanás seduce hoy día a los hombres como sedujo a Eva en el Edén, lisonjeándolos, alentando en ellos el deseo de conocimientos prohibidos y despertando en ellos la ambición de exaltarse a sí mismos. Fue alimentando esos males como cayó él mismo, y por ellos trata de acarrear la ruina de los hombres. “Y seréis como Dios —dijo él—, conocedores del bien y del mal”. Génesis 3:5 (VM). El espiritismo enseña “que el hombre es un ser susceptible de adelanto; que su destino consiste en progresar desde su nacimiento, aun hasta la eternidad, hacia la divinidad”. Y además que “cada inteligencia se juzgará a sí misma y no será juzgada por otra”. “El juicio será justo, porque será el juicio que uno haga de sí mismo […]. El tribunal está interiormente en vosotros”. Un maestro espiritista dijo que cuando “la conciencia espiritual” se despertó en él: “Todos mis semejantes eran semidioses no caídos”. Y otro dice: “Todo ser justo y perfecto es Cristo”.

Así, en lugar de la justicia y perfección del Dios infinito que es el verdadero objeto de la adoración; en lugar de la justicia perfecta de la ley, que es el verdadero modelo de la perfección humana, Satanás ha colocado la naturaleza pecadora del hombre sujeto al error, como único objeto de adoración, única regla del juicio o modelo del carácter. Eso no es progreso, sino retroceso (El conflicto de los siglos, p. 542).
1. Esta teoría contradice las enseñanzas bíblicas de la mortalidad del “alma” y la resurrección del cuerpo (1 Tes. 4:13-18).

2. Niega la doctrina de la salvación por gracia mediante la fe en la obra redentora de Jesucristo (Efe. 2:8-10), y la reemplaza por obras humanas.

3. La teoría contradice la enseñanza bíblica de que las decisiones que tomamos en esta vida deciden nuestro destino eterno (Mat. 22:1-14; 25:31-46).

4. Esta teoría minimiza el significado y la relevancia de la segunda venida de Cristo (Juan 14:1-3).

5. La teoría propone oportunidades después de la muerte para que alguien todavía supere los escollos de su vida, lo cual no es bíblico (Heb. 9:27).

"Satanás estaba tratando de privar a los hombres del conocimiento de Dios, de desviar su atención del templo de Dios, y establecer su propio reino. Su contienda por la supremacía había parecido tener casi completo éxito. Es cierto que en toda generación Dios había tenido sus agentes. Aun entre los paganos, había hombres por medio de quienes Cristo estaba obrando para elevar el pueblo de su pecado y degradación. Pero eran despreciados y odiados. A muchos se les había dado muerte. La obscura sombra que Satanás había echado sobre el mundo se volvía cada vez más densa.

Mediante el paganismo, Satanás había apartado de Dios a los hombres durante muchos siglos; pero al pervertir la fe de Israel había obtenido su mayor triunfo. Al contemplar y adorar sus propias concepciones, los paganos habían perdido el conocimiento de Dios, y se habían ido corrompiendo cada vez más. Así había sucedido también con Israel. El principio de que el hombre puede salvarse por sus obras, que es fundamento de toda religión pagana, era ya principio de la religión judaica. Satanás lo había implantado; y doquiera se lo adopte, los hombres no tienen defensa contra el pecado (DTG, 26).

En resumen, no hay lugar para la idea de la reencarnación en la fe cristiana.

IV. CULTO A LA NIGROMANCIA Y A LOS ANTEPASADOS

La palabra “nigromancia” deriva de los términos griegos nekros (muerto) y manteia (adivinación). Practicada desde la antigüedad, la nigromancia es una forma de convocar a los supuestos espíritus activos de los muertos para adquirir conocimiento, a menudo sobre acontecimientos futuros. En tanto, el culto a los antepasados es la costumbre de venerar a los antepasados fallecidos porque todavía se los considera familia y porque sus espíritus pueden influir sobre los asuntos de los vivos. Estas prácticas paganas pueden resultar muy atractivas para quienes creen en un alma inmortal y que también extrañan a sus seres queridos fallecidos.

Lee 1 Samuel 28:3 al 25. ¿Qué lecciones espirituales contra cualquier supuesta comunicación con los muertos se pueden extraer de la experiencia de Saúl con la adivina de Endor?

La Biblia expone muy claramente que todos los espiritistas, médiums, hechiceros y nigromantes que hubieran en el pueblo de Israel eran abominaciones a Jehová y debían morir apedreados (Lev. 19:31; 20:6, 27; Deut. 18:9-14). De conformidad con esta ley, Saúl había destruido a todos los médiums y espiritistas de Israel (1 Sam. 28:3, 9).

Pero luego, después de que Dios lo rechazara, el mismo Saúl fue a la ciudad cananea de Endor para consultar a una médium (1 Sam. 28:6, 7, 15; comparar con Jos. 17:11; Sal. 83:10). Le pidió que trajera al fallecido profeta Samuel, quien supuestamente ascendió en una aparición nigromántica y habló con Saúl (1 Sam. 28:13-19). El espíritu engañador, que se hacía pasar por Samuel, le dijo a Saúl:

“Mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos” (1 Sam. 28:19). Al predecir la muerte de Saúl, ese espíritu engañador, que simplemente adoptó la forma de Samuel, reafirmó la teoría antibíblica de la inmortalidad natural del alma. Fue un engaño poderoso, y Saúl debería haberlo pensado mejor antes de participar en algo que había condenado anteriormente.

"Al predecir la perdición de Saúl por medio de la pitonisa de Endor, Satanás quería entrampar al pueblo de Israel. Esperaba que dicho pueblo llegaría a tener confianza en la pitonisa, y se vería inducido a consultarla. Así se apartaría de Dios como su consejero, y se colocaría bajo la dirección de Satanás. La seducción por medio de la cual el espiritismo atrae a las multitudes es su supuesto poder de descorrer el velo del futuro y revelar a los hombres lo que Dios ocultó. Dios nos reveló en su Palabra los grandes acontecimientos del porvenir, todo lo que es esencial que sepamos, y nos ha dado una guía segura para nuestros pies en medio de los peligros; pero Satanás quiere destruir la confianza y la fe de los hombres en Dios, dejarlos descontentos de su condición en la vida, e inducirlos a procurar el conocimiento de lo que Dios sabiamente les vedó y a menospreciar lo que les reveló en su santa Palabra (PP, 742).

Más de dos siglos después, el profeta Isaías escribió: “Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Isa. 8:19, 20; ver también Isa. 19:3).

¿Con qué frecuencia, bajo estrés, hacemos cosas que sabemos que están mal? ¿Por qué la fe, la oración y la obediencia a la Palabra de Dios son nuestra única defensa segura contra nosotros mismos?

"En esta era de degeneración Satanás domina a los que se apartan de lo recto y se aventuran sobre su terreno. Ejercita su poder sobre los tales en forma alarmante. Me fueron señaladas estas palabras: “Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal”. Colosenses 2:18. Se me ha mostrado que algunos satisfacen su curiosidad y juegan con el diablo. No tienen verdadera fe en el espiritismo y retrocederían horrorizados al pensar en ser un médium. Sin embargo, se aventuran a colocarse en una posición donde Satanás puede ejercer su poder sobre ellos. Los tales no se proponen penetrar hondo en esta obra; pero no saben lo que están haciendo. Se están aventurando en el terreno del diablo, y lo están tentando a que los domine. Este poderoso destructor los considera como su presa legítima, y ejerce su poder sobre ellos contra la voluntad de los mismos. Cuando desean dominarse no pueden. Entregaron su mente a Satanás, y él no renuncia a ella, sino que los mantiene cautivos. Solo el poder de Dios puede librar al alma entrampada, en respuesta a las fervientes oraciones de sus fieles discípulos (1TI, 269, 270).

IV. LAS PERSONIFICACIONES Y OTRAS APARICIONES

Las personificaciones demoníacas de los muertos y otras apariciones demoníacas son similares a la nigromancia. Pueden tomar la forma de un familiar, un amigo o cualquier persona fallecida. Tanto la apariencia física como la voz son muy similares a las del difunto. Todos estos engaños satánicos se utilizarán para engañar a quienes no estén firmemente arraigados en la Palabra de Dios. Elena de White advierte: “Esos espíritus mentirosos representan a los apóstoles como contradiciendo lo que escribieron bajo la inspiración del Espíritu Santo durante su permanencia en la Tierra” (CS 544-545). Y además: “El acto que coronará el gran drama del engaño será que el mismo Satanás se hará pasar por Cristo” (CS 608).

Lee 2 Corintios 11:14 y 15; y Efesios 6:10 al 18. ¿Cuáles deberían ser nuestras salvaguardas contra esos engaños demoníacos?

El apóstol Pablo nos advierte que “no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efe. 6:12). Podemos estar protegidos contra estos engaños solo si nos vestimos con “toda la armadura de Dios” (Efe. 6:13), que se describe en Efesios 6:13 al 18.

Las personificaciones y las apariciones satánicas pueden ser muy alarmantes y engañosas, pero no pueden engañar a quienes Dios protege y están cimentados en la Palabra de Dios. Desde una perspectiva doctrinal, quienes creen en la doctrina bíblica de la inmortalidad condicional de los seres humanos saben que cualquier aparición o comunicación con los muertos es de origen satánico y debe rechazarse mediante la poderosa gracia de Dios. Nuevamente, no importa cuán poderosa, convincente y aparentemente real sea la manifestación, siempre debemos permanecer firmes en la enseñanza de que los muertos duermen en la tumba.

Sin embargo, imagínate que pierdes a un ser querido y luego crees que ese mismo ser querido se te aparece. Y te expresa amor. Y te dice cuánto te extraña. Y dice cosas que, sí, solo él sabía. Y dice que ahora está en un lugar mejor. Si una persona no está absolutamente cimentada en lo que la Biblia enseña sobre el estado de los muertos, piensa con qué facilidad podría caer en este engaño. Especialmente porque también quiere creerlo.

¿Qué significa ponerse “toda la armadura de Dios”? En un sentido práctico y cotidiano, ¿cómo hacemos esto en cada esfera de nuestra vida, no solo al enfrentar los engaños del tiempo del fin?

"Los mortales seducidos están adorando a los malos ángeles, creyendo que son los espíritus de sus deudos difuntos. La Palabra de Dios declara expresamente que los muertos ya no tienen parte en nada de lo que se hace debajo del sol. Los espiritistas dicen que los muertos saben todo lo que se hace debajo del sol; que se comunican con sus amigos de la tierra, que les dan valiosa información y ejecutan prodigios. “No alabarán los muertos a JAH, ni cuantos descienden al silencio; pero nosotros bendeciremos a JAH desde ahora y para siempre. Aleluya”. Salmo 115:17. Satanás transformado en ángel de luz, obra con todo engaño de injusticia. El que pudo arrebatar al Hijo de Dios, cuando fue hecho poco inferior a los ángeles, y colocado sobre el pináculo del templo, y llevado a la cumbre de una montaña altísima para presentarle los reinos del mundo, puede ejercer su poder sobre la familia humana, que en fuerza y sabiduría es muy inferior al Hijo de Dios, aun después que él hubo asumido la naturaleza humana". (1TI, 269).

La teoría de un alma inmortal que sufre eternamente en un infierno siempre en llamas contradice la enseñanza bíblica de que en el cielo nuevo y la Tierra Nueva “ya no habrá muerte, ni habrá más llanto” (Apoc. 21:4). Si fuera cierta la teoría de un infierno eterno y ardiente, entonces la “segunda muerte” no erradicaría el pecado ni a los pecadores del Universo, sino que solo los confinaría en un infierno eterno de dolor y llanto. Es más: En este caso, el Universo nunca se restauraría completamente a su perfección original. Pero ¡alabado sea el Señor, porque la Biblia pinta un cuadro completamente diferente!

Lee Isaías 25:8, y Apocalipsis 7:17 y 21:4. ¿Qué consuelo y esperanza pueden traernos estos pasajes en medio de las pruebas y el sufrimiento de este mundo actual?

La vida puede ser muy dura, injusta, cruel. El frío abrazo de la muerte violentamente nos arrebata a algunas personas muy entrañables para nosotros; otras llegan sutilmente a nuestra vida, nos roban los sentimientos y luego se van como si nada hubiera pasado. Qué terrible es ser traicionado por alguien a quien amamos y en quien confiamos.

Hay momentos en los que, con el corazón roto, hasta podemos preguntarnos si vale la pena seguir viviendo. Sin embargo, independientemente de nuestros pesares, Dios siempre está dispuesto a enjugar toda lágrima de nuestras mejillas. Pero, algunas de nuestras lágrimas más profundas seguirán fluyendo hasta ese glorioso día en que la muerte, el dolor y el llanto dejarán de existir (Apoc. 21:1–5).

Podemos confiar en que en el Juicio Final Dios tratará a cada ser humano con justicia y amor. Todos nuestros seres queridos que murieron en Cristo resucitarán de entre los muertos para estar con nosotros por toda la Eternidad. Los que no son aptos para la vida eterna finalmente dejarán de existir, sin tener que vivir en un cielo para ellos “desagradable” o en un infierno que arda eternamente. Nuestro mayor consuelo proviene de la manera justa en que Dios trata a todos. Cuando la muerte deje de existir definitivamente, los redimidos exclamarán con júbilo: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (1 Cor. 15:54, 55).

El Señor prometió que, en el cielo nuevo y la Tierra Nueva que creará, “de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento” (Isa. 65:17). Esto no significa que el cielo será un lugar de amnesia, sino que el pasado no socavará el gozo perdurable del cielo.

¿Quién no ha sentido aquí los injustos estragos de la existencia humana? Especialmente en esos malos momentos, ¿cómo podemos aprender a confiar y, en lo posible, regocijarnos en la bondad y el amor de Dios?

viernes, 9 de diciembre de 2022

El Origen de la Biblia - Introducción SSEE

Exégesis de 2 Timoteo 3; Apocalipsis 10; Salmos 1; Josué 1; 2 Pedro 1:19-21; Isaías 40:8; Hebreos 4:12

Libros: 
La Educación - Capítulo 13 al 20.
Consejos para los Maestros - Capítulo 59 al 65. 

Ningún libro ha sido tan amado, tan odiado, tan reverenciado, tan condenado como la Biblia. Hay quienes han sufrido la muerte por su causa. Otros se han convertido en asesinos creyendo así honrarla. otros han sido asesinados por ella. Ha inspirado los hechos más nobles y más grandes del hombre, y ha sido culpada por sus hechos más condenables y degenerados. Se han levantado guerras sobre la Biblia, revoluciones han sido alimentadas en sus páginas, y reinos han caído por sus ideas. Personas de diversos puntos de vista: desde teólogos de la liberación hasta capitalistas; de fascistas a marxistas, de dictadores a libertadores, de pacificadores a militaristas, buscan en sus páginas las palabras con las cuales justificar sus acciones.

La exclusividad de la Biblia no viene de su influencia política, cultural y social inigualable, sino de su origen y de los temas que trata. es la revelación del único Dios-hombre: El Hijo de Dios, Jesucristo el Salvador del mundo.

1. Características de la Biblia.
Biblia es un término latín, en plural que viene del griego "bibliov" y significa "muchos libros" o "biblioteca". o "Biblioteca Divina" según el rabino Robert Gordis (Bakke, 2002, 29).
La componen 66 libros, 39 libros del AT y 27 del NT, denominado el "canon". La Biblia la escribieron alrededor de 40 personas a los largo de 1600 años, desde 1450 AC hasta 100 DC (Moisés el primero y Juan el último). Fue el proyecto editorial más duradero en el tiempo. Es una obra divino-humana.

2. La Revelación Divina
Mientras a través de toda la historia algunos han dudado de la existencia de Dios, muchos otros han testificado confiadamente que Dios existe y se ha revelado a sí mismo.
¿En qué formas se ha revelado Dios mismo y qué función cumple la Biblia en su revelación?

2.1 Revelación General
La vislumbre del carácter de Dios que proveen la historia, la conducta humana, la conciencia y la naturaleza con frecuencia se llama "revelación general" porque está disponible a todos y apela a la razón.

Para millares, "los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos" (Salmos 19:1). El sol, la lluvia, las colinas, los arroyos, todos declaran el amor del Creador. 
"Porque las cosas visibles  de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa" Romanos 1:20.

Otros ven evidencia del cuidado de Dios en las relaciones de amor felices y extraordinarias entre amigos, familiares, esposa y esposo, padres e hijos. "Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros" Isaías 66:3. "Como el Padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen" Salmos 103:13.

Sin embargo, el mismo sol que testifica del amante Creador puede volver la tierra en un desierto que cause hambre. la misma lluvia puede crear torrentes que ahoguen a familias enteras; la misma colina puede desmoronarse y luego aplastar y las relaciones humanas a menudo envuelven celos, envidia, ira u odio que conduce al asesinato.

“Puesto que el libro de la naturaleza y el de la revelación llevan el sello de una Mente Maestra, no pueden sino hablar en armonía. Con diferentes métodos y lenguajes, dan testimonio de las mismas grandes verdades. La ciencia descubre siempre nuevas maravillas, pero en su investigación no obtiene nada que correctamente comprendido, discrepe con la revelación divina. El libro de la naturaleza y la Palabra escrita se alumbran mutuamente. Nos familiarizan con Dios al enseñarnos algo de las leyes por medio de las cuales él trabaja”.15

Según Knight (2012, 19):
"A pesar de ello, hasta el observador casual pronto descubre problemas al interpretar el libro de la naturaleza, porque no solo puede ver el amor y al vida, sino también el odio y la muerte. Desde la perspectiva falible de la humanidad, el mundo natural ofrece un mensaje confuso y aparentemente contradictorio en relación con la realidad última. El apóstol Pablo destacó que toda la creación se ha visto afectada por la caída (Romanos 8:22). Los efectos del conflicto entre el bien y el mal han hecho que la revelación general en sí misma sea una fuente de conocimiento insuficiente en lo que respecta a Dios y la realidad última". 

2.2 Revelación Especial
El pecado limita la revelación que Dios hace de sí mismo mediante la Creación al oscurecer nuestra capacidad de interpretar su testimonio. En su amor nos dio una revelación especial de sí mismo para ayudarnos a obtener respuestas a estas preguntas. Tanto mediante el Antiguo y el Nuevo Testamento Dios se reveló a sí mismo ante nosotros en una forma específica, no dejando lugar a dudas en cuanto a su carácter de amor. Su revelación vino primeramente mediante los profetas; luego la revelación máxima, mediante la persona de Jesucristo. (Hebreos 1:1, 2).

La Biblia contiene tanto proposiciones que declaran la verdad acerca de Dios como la revelación misma de él como persona. Ambos aspectos son necesarios. Necesitamos conocer a Dios mediante Jesucristo (Juan 17:3). "Conforme a la verdad que está en Jesús" Efesios 4:21 y mediante las Escrituras, Dios, penetra en nuestras limitaciones mentales, morales y espirituales; comunicándonos su ansiedad por salvarnos

Pese a que existe una fuerte tendencia en el mundo cristiano posmoderno a minimizar la relevancia de las doctrinas bíblicas, y a considerarlas tediosos ecos de una forma obsoleta de religión. En este proceso, la persona de Cristo reemplaza artificialmente a las enseñanzas de Cristo, al argumentar, por ejemplo, que una u otra historia bíblica no puede ser cierta porque Jesús, como ellos lo perciben, nunca hubiera permitido que eso sucediera como está escrito. Los sentimientos y el gusto personales terminan siendo el criterio para interpretar las Escrituras o hasta para rechazar de plano lo que la Biblia enseña claramente, con frecuencia sobre la obediencia a Dios, lo que, como enseñó Jesús, es esencial para construir una casa sobre la roca.

Quienes piensan que no importa lo que ellos crean doctrinalmente mientras crean en Jesucristo, están en terreno peligroso. Los inquisidores romanos que condenaron a muerte a un sinnúmero de protestantes creían en Jesucristo. Quienes habían “echado fuera demonios” en el nombre de Cristo (Mateo 7:22) creían en él. “La teoría según la cual nada importa lo que los hombres creen, es uno de los engaños que más éxito da a Satanás. Bien sabe él que la verdad recibida con amor santifica el alma del que la recibe; de aquí que trate siempre de sustituirla con falsas teorías, con fábulas y con otro evangelio” (CS, 511). 
Los que rechazan la verdad de la Biblia lo hacen con el pretexto de amar a Jesús. Los que aman a Jesús manifestarán su amor siendo hijos obedientes. Serán hacedores de la Palabra, y no meros oidores. No andarán diciendo continuamente: “Todo lo que tenemos que hacer es creer en Jesús”. Esto es verdad cuando se lo entiende en su pleno sentido; pero ellos no comprenden, no aceptan ese pleno sentido. Creer en Jesús significa aceptarlo como Redentor, como Modelo. Todos los que aman a Jesús deben seguir su ejemplo. Deben relacionarse con Jesús tan íntimamente como el pámpano con la vid viviente (CDD, 297).

RECUERDE: PREDICAR A JESÚS SIN LA DOCTRINA ES GRACIA BARATA. PREDICAR SOLAMENTE LA DOCTRINA SIN JESÚS, ES PURO LEGALISMO.

3. El Foco de las Escrituras
La Biblia revela a Dios y expone a la humanidad. Expone nuestra dificultad y revela la solución. Nos presenta como perdidos, alejados de Dios y revela a Jesús como el que nos encuentra y nos trae de vuelta a Dios.

Jesucristo es el foco de la Escritura. El Antiguo Testamento presenta al hijo de Dios como el Mesías, el Redentor del mundo; el Nuevo Testamento lo revela como Jesucristo, el Salvador. Cada página, ya sea mediante símbolo o realidad, revela alguna fase de su obra y carácter. La muerte de Jesús en la cruz es la revelación máxima del carácter de Dios.

La cruz hace esta última revelación porque une dos extremos: la maldad incomprensible de los seres humanos y el amor inagotable de Dios.
¿Qué podrías dar mayor prueba de la pecaminosidad humana? ¿Qué podría revelar mejor el pecado? La cruz revela al Dios que permitió que mataran a su único hijo. ¡Qué sacrificio! ¿Qué otra revelación de amor mayor que esta podría haber hecho? Sí, el foco de la Biblia es Jesucristo. Él está colocado al centro del escenario del drama cósmico. Pronto su triunfo en el Calvario culminará en la eliminación del mal. La humanidad y Dios serán reunidos.

El tema del amor de Dios, particularmente como se ha visto en el sacrificio de Cristo en el Calvario, es la mayor verdad del universo, el foco de la Biblia. De modo que todas las verdades bíblicas deben estudiarse en torno a esta perspectiva.

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4. El origen de las Escrituras
La autoridad de la Biblia tanto en asuntos de fe como de conducta, surge de su origen. Los mismos escritores sagrados la consideraban distinta de toda la demás literatura. Se refirieron a ella como las "Santas Escrituras" Romanos 1:2, "Sagradas Escrituras" 2 Timoteo 3:15, y "Palabras de Dios" Romanos 3:2; Hebreos 5:12.

La individualidad de las escrituras está basada en su mismo origen. Los escritores de la Biblia declararon que ellos no fueron los originadores de sus mensajes sino que los recibieron de Dios. Fue mediante la revelación divina que ellos pudieron "ver" las verdades que comunicaron (ver Isaías 1:1; Amós 1:1; Miqueas 1:1; Jeremías 38:21).

Estos escritores señalaron al Espíritu Santo como el Ser que inspiraba a los profetas a comunicar los mensajes al pueblo. (Nehemías 9:30; Zacarías 7:12) 
- David dijo: " El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua" 2 Samuel 23:2.
- Ezequiel escribió "Entró el Espíritu en mí", "vino sobre mí el Espíritu de Jehová", "me levantó el Espíritu" (Ezequiel 2:2; 11:5, 24).
- Miqueas testificó: "Mas yo estoy lleno de poder del Espíritu de Jehová" Miqueas 3:8.

El Nuevo Testamento reconoció que el papel del Espíritu Santo en la producción del Antiguo Testamento. 
- Jesús dijo que David fue inspirado por el Espíritu Santo (Marcos 12:36). 
- Pablo creyó que el Espíritu Santo habló "por medio del profeta Isaías" (Hechos 28:25). 
- Pedro reveló que el Espíritu guió a todos los profetas, no solo a unos pocos (1 Pedro1:10; 2 Pedro 1:21)
En algunas ocasiones el escritor se desvanecía completamente y solo el verdadero autor, el Espíritu Santo, era reconocido: "Como dice el Espíritu Santo...", "Dando el Espíritu santo a comprender" (Hebreos 3:7; 9:8).

Los escritores del NT reconocieron también al Espíritu Santo como la fuente de sus postreros mensajes. Pablo explicó: "Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe" (1 Timoteo 4:1). Juan habló diciendo haber estado en el Espíritu en el día del Señor" (Apocalipsis 1:10). Y Jesús comisionó a sus discípulos mediante el Espíritu Santo (Hechos 1:2; Efesios 3:3-5).

De modo que Dios, en la persona del Espíritu Santo, se ha revelado a sí mismo mediante las Sagradas Escrituras. Él las escribió, no con sus manos, sino con otras manos - más o menos 40 pares , en un período de 1500 años. Y por cuanto Dios el Espíritu Santo inspiró a los escritores, entonces, Dios es el autor.

"Y mientras yo dormía o bebía la cerveza de Wittenberg junto a mis amigos Philip y Amsdorf, la Palabra debilitaba al papado de forma tan grandiosa que ningún príncipe o emperador consiguió causarles tantas derrotas. Yo nada hice: la Palabra lo hizo todo." - Lutero.

5. La inspiración de las Escrituras
Pablo dice: "Toda la Escritura es inspirada por Dios" 2 Timoteo 3:16. La palabra griega theopneustos, traducida como "inspiración", literalmente significa "alentada por Dios". "Dios respiró" la palabra en la mente de los hombres. ellos a su vez, la expresaron en las palabras que se hallan en las Escrituras. Por lo tanto, la inspiración es el proceso mediante el cual Dios comunica sus verdades eternas.

5.1 El Proceso de la Inspiración
La revelación divina fue dada por inspiración de Dios a "santos hombres de Dios" que eran "inspirados por el Espíritu Santo" (2 Pedro 1:21). Estas revelaciones fueron incorporadas en el lenguaje humano como todas sus limitaciones e imperfecciones; sin embargo, permanecieron como el testimonio de Dios. Dios inspiró a los hombres, no las palabras.

¿Eran los profetas tan pasivos como las grabadoras que repiten lo que se ha grabado?
En algunas ocasiones se mandó a los escritores a que expresaran las palabras exactas de Dios, pero en la mayoría de los casos Dios los instruyó a que describieran lo mejor que pudieran lo que habían visto y oído. En estos últimos casos, los escritores usaron sus propios estilos y palabras.

Pablo observó que "los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas" (1 Corintios 14:32). La inspiración genuina no anula la individualidad ni la razón, integridad o personalidad del profeta.

En cierto modo, la relación entre Moisés y Aarón ilustra la relación que existe entre el Espíritu Santo y el escritor. Dios dijo a Moisés: Yo te he constituido dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta" (Éxodo 7:1; 4:15, 16) Moisés informó a Aarón los mensajes de Dios, y a Aarón a su vez, los comunicó a Faraón en su propio estilo y vocabulario. De la misma forma los escritores de la Biblia comunicaron los divinos mandatos, pensamientos e ideas, en su propio estilo de expresión. Es porque Dios se comunica en esta forma que el vocabulario de los diversos libros de la Biblia es variado y se refleja en la educación y cultura de sus escritores.

"La Biblia está escrita por hombres inspirados, pero no es la forma del pensamiento y de la expresión de Dios. Es la forma de la humanidad. Dios no está representado como escritor. Con frecuencia los hombres dicen que cierta expresión no parece de Dios. Pero Dios no se ha puesto a sí mismo a prueba en la Biblia por medio de palabras, de lógica, de retórica. Los escritores de la Biblia eran los escribientes de Dios, no su pluma". 1MS, 24.

"No son las palabras de la Biblia las inspiradas, sino los hombres son los que fueron inspirados. La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que está imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. Pero las palabras reciben la impresión de la mente individual. La mente divina es difundida. La mente y voluntad divinas se combinan con la mente y voluntad humanas. De ese modo, las declaraciones del hombre son la palabra de Dios" 1MS, 24.

En una ocasión Dios mismo habló y escribió las palabras exactas: Los diez mandamientos son composición divina, no humana (Éxodo 20:1-17; 31:18; Deuteronomio 10:4, 5), sin embargo, aun estas tuvieron que ser expresadas dentro de los límites del lenguaje humano.

La Biblia, entonces, es la verdad divinamente expresada en el idioma humano. Imaginémonos tratando de enseñar física cuántica a un bebe. Esta es la clase de dificultad que Dios enfrenta en sus intentos de comunicar las verdades divinas a la humanidad pecaminosa y limitada. Son nuestras limitaciones lo que restringe lo que él puede comunicarnos.

Existe un paralelo entre el Jesús encarnado y la Biblia. Jesús era Dios y hombre combinado, lo divino y lo humano hecho uno. De modo que la Biblia es lo divino y lo humano combinado. Como se dijo de Cristo, también se puede afirmar de la Biblia que "aquel verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros" (Juan 1:14). Esta combinación divina - humana hace que la Biblia sea única entre toda la literatura.

La Biblia revela el plan de Dios en su interacción dinámica con la raza humana, no en una colección de doctrinas abstractas. Su revelación propia se origina en eventos reales que ocurrieron en lugares y épocas definidas. Los sucesos de confianza de la historia son de extremada importancia porque forman un marco para que podamos comprender el carácter de Dios y su propósito para nosotros. Una comprensión exacta nos conduce a la vida eterna, pero una interpretación incorrecta conduce a la confusión y a la muerte.

Dios ordenó a ciertos hombres que escribieran la historia de sus tratos con el pueblo de Israel. Estos relatos históricos, escritos desde un punto de vista diferente de la historia secular, comprenden una parte importante de la Biblia (Números 33:1, 2; Josué 24:25, 26; Ezequiel 24:2). Nos proporcionan una visión exacta y objetiva de la historia, desde una perspectiva divina. El Espíritu Santo otorgó a los escritores información especial para que ellos pudieran registrar los sucesos en la controversia entre el bien y el mal que demuestran el carácter de Dios y guían a la gente en la búsqueda de su salvación.

Los incidentes históricos son tipos o ejemplos, y están escritos "para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos" (1 Corintios 10:11). Pablo dice: "Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza" (Romanos 15:4). La destrucción de Sodoma y Gomorra sirve como ejemplo o advertencia (2 Pedro 2:6; Judas 7). La experiencia de la justificación de Abraham  es un ejemplo para cada creyente (Romanos 4:1-25; Santiago 2:14-22) Aun las leyes civiles del Antiguo Testamento, llenas de profundo significado espiritual, fueron escritas para nuestro beneficio actual (1 Corintios 9:8, 9).

Lucas menciona que escribió su evangelio porque deseaba relatar la vida de Jesús "para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido" (Lucas 1:4). El criterio que usó Juan al seleccionar cuáles incidentes en la vida de Jesús incluir en su evangelio fue "para que creáis que Jesús es el Cristo, el hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre" (Juan 20:31). Dios condujo a los escritores  de la Biblia a presentar la historia en una forma que nos guiara a la salvación.

Las biografías de los personajes bíblicos proveen otra evidencia de la inspiración divina. Esos registros trazan cuidadosamente tanto las debilidades como la fortaleza de sus caracteres. Cuidadosamente despliegan sus pecados así como sus victorias.

En ninguna forma se encubre la falta de dominio propio de Noé o el engaño de Abraham. Se registran fielmente las ocasiones cuando Moisés, Pablo, Santiago y Juan perdieron la paciencia. La Biblia expone los fracasos del rey más sabio de Israel y las debilidades de los doce patriarcas y de los doce apóstoles. La Escritura no los justifica, ni trata de disminuir su culpabilidad. Los describe a todos tales como fueron y expresa lo que llegaron a ser por la gracia de Dios, o lo que podrían haber logrado por su intermedio. sin la inspiración divina ningún biógrafo podría escribir un análisis tan perceptivo.

Los escritores de la Biblia consideraban todos los incidentes que contiene como registros históricos verídicos y no como mitos o símbolos. Muchos escépticos contemporáneos rechazan los relatos de Adán y Eva, de Jonás y del diluvio. Sin embargo, Jesús aceptaba su exactitud histórica y su importancia espiritual. (Mateo 12:39-41; 19:4-6; 24:37-39).

La Biblia no enseña inspiración parcial o grados de inspiración. Estas teorías son especulaciones que le quitan su autoridad divina.

5.2 La Exactitud de las Escrituras
Tal como Jesús "fue hecho carne y habitó entre nosotros" (Juan 1:14), para que pudiéramos comprender la verdad, la Biblia nos fue proporcionada en lenguaje humano. La inspiración de las escrituras garantiza su veracidad.

¿Hasta qué punto Dios salvaguardó la transmisión del texto para asegurarse que su mensaje sea válido y verdadero? Es claro que, si bien es cierto que los manuscritos antiguos varían, las "verdades esenciales han sido preservadas" PE, 220. 
Es muy posible que los escribas y los traductores de la Biblia hayan cometido pequeños errores. Sin embargo, la evidencia de la arqueología bíblica revela que muchos llamados así errores fueron solamente malentendidos de parte de los estudiosos. Algunas de estas dificultades se levantaron porque la gente estaba leyendo la historia y las costumbres bíblicas desde un punto de vista occidental. Debemos admitir que la capacidad humana de penetrar en las operaciones divinas es limitada.

De modo que las discrepancias que se perciban, no debieran despertar dudas acerca de las Escrituras; a menudo son producto de nuestras propias percepciones inexactas más bien que errores. 

¿Está Dios a prueba cuando hay algún texto o frase que no podemos entender completamente?
Quizás, nunca podamos explicar cada texto de la escritura, pero no es necesario. Las profecías que se han cumplido verifican su veracidad.

A pesar de los intentos de destruirla, "La exactitud de la Biblia ha sido preservada en forma increíble y hasta milagrosa. la comparación de los rollos del Mar Muerto con los manuscritos posteriores del Antiguo Testamento demuestra el cuidado  con que se ha transmitido". - Siegfried Horn.
Confirman la veracidad y confianza de las Escrituras como una revelación infalible de la voluntad de Dios.

6. La Autoridad de las Escrituras
Las Escrituras tienen autoridad divina porque en ellas Dios habla por medio del Espíritu Santo. Por lo tanto la Biblia es la palabra de Dios escrita.
¿Dónde está la evidencia de ellos y cuáles son las implicaciones para nuestras vidas y el conocimiento que perseguimos?

6. 1 Los derechos de las Escrituras
Los escritores de la Biblia testifican que sus mensajes vienen directamente de Dios. Fue la Palabra del Señor la que vino a Jeremías, Ezequiel, Oseas y otros (Jeremías 1:1, 2, 9; Ezequiel 1:3; Oseas 1:11; Jonás 1:1). Como mensajeros del Señor (Hageo 1:13; 2 Crónicas 36:16), los profetas de Dios fueron instruidos para hablar en su nombre diciendo: Así dice Jehová (Ezequiel 2:4; Isaías 7:7). Sus palabras constituyen sus credenciales y autoridad divinas.

A veces, el agente humano que Dios usa queda en el trasfondo. Mateo menciona la autoridad que respaldaba al profeta del Antiguo Testamento  en estas palabras: "Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por le Señor por medio del profeta (Mateo 1:22). El mira al Señor como el agente directo, la autoridad; el profeta es el agente indirecto.

Pedro clasifica los escritos de Pablo como la Escritura (2 Pedro 3:15, 16). Y Pablo testifica con relación a lo que escribe: "Yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo" (Gálatas 1:12). Los escritores del Nuevo  Testamento  aceptaron las palabras de Jesucristo como la escritura y dijeron tener la misma autoridad de los escritores del Nuevo Testamento  (1 Timoteo 5:18; Lucas 10:7).

6. 2 Jesús y la autoridad de la Escritura
A través de todo su ministerio de todo su ministerio, Jesús destacó la autoridad de las Escrituras. Cuando Satanás lo tentaba o luchaba contra sus oponentes, las palabras "Escrito está" eran su defensa y su ofensa (Mateo 4:4-7, 10; Lucas 20:17). ¿Qué está escrito? ¿Cómo lees? (Lucas 10:26).

Jesús colocó la Biblia por sobre todas las tradiciones y opiniones humanas. Amonestó a los judíos por despreciar la autoridad de las Escrituras (Marcos 7:7-9), y los exhortó a que las estudiaran más cuidadosamente, diciendo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras? (Mateo 21:42; Marcos 12:10, 26).

Jesús creía firmemente en la autoridad de la palabra profética y revelaba lo que señalaba hacia él. Refiriéndose a las Escrituras dijo: "Dan testimonio de mí". "Porque si creyeseis a Moisés, me creerías a mí, porque de mí escribió él" (Juan 5:39, 46). La afirmación más convincente de Jesús en cuanto a que tenía una misión divina surgió de su cumplimiento de las profecías del Antiguo  Testamento. (Lucas 24:25-27).

De modo que sin reservas Cristo aceptó las Sagradas Escrituras como la revelación autoritativa de la voluntad de Dios para la raza humana. Consideraba las Escrituras como un cuerpo de verdad, una revelación objetiva, otorgada para sacar a la humanidad de las tinieblas de las tradiciones y mitos a la luz verdadera de salvación y conocimiento.

6. 3 El Espíritu Santo y la autoridad de las Escrituras.
Durante la vida de Jesús los dirigentes religiosos y la multitud descuidada no descubrieron su verdadera identidad. Algunos pensaban que era un profeta como Juan el Bautista, Elías o Jeremías, simplemente un hombre. Cuando Pedro confesó que Jesús era "el hijo del Dios viviente", Jesús señaló que fue la iluminación divina lo que hizo posible esta confesión. (Mateo 16:13-17) Pablo enfatiza esta verdad diciendo: "Nadie puede llamar a Jesús: Señor, sino por el Espíritu Santo" (1 Corintios 12:3).

Así también sucede en el caso de la Palabra escrita de Dios. Sin la iluminación del Espíritu Santo nuestras mentes nunca podrían comprender correctamente la Biblia, ni reconocerla como autoridad divina.

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"Porque nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu De Dios" 1 Corintios 2:11.
"Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente." 1 Corintios 2:14
"Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios". 1 Corintios 1:18.

Únicamente con la ayuda del Espíritu Santo, que discierne "lo profundo de Dios" (1 Corintios 2:10) podemos convencernos de la autoridad que corresponde a la Biblia en su calidad de revelación de Dios y de su voluntad. Es solo así como la cruz se convierte en poder de Dios y podemos unirnos al testimonio del apóstol Pablo "Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido" (1 Corintios 2:12).

Las Sagradas Escrituras y el Espíritu Santo no pueden estar separados. El Espíritu Santo es tanto el autor como el revelador de las verdades bíblicas.

La autoridad de la escritura en nuestras vidas aumenta o disminuye según sea nuestro concepto de inspiración. Si percibimos la Biblia como una simple colección de testimonios humanos o si la autoridad que le damos en alguna forma depende de cómo conduce nuestros sentimientos y emociones, socavamos su autoridad en nuestras vidas, Pero cuando discernimos la voz de Dios que nos habla por medio de los escritores, no importa cuán débiles y humanos hayan sido, la Escritura viene a ser la autoridad absoluta en lo que a doctrina, impugnación, corrección e instrucción a justicia se refiere. (2 Timoteo 3:16)

6.4 Cuánto abarca la autoridad de las Escrituras
Con frecuencia las contradicciones entre la Escritura y la ciencia son el resultado de la especulación. Cuando no podemos armonizar la ciencia con la Escritura, es porque tenemos una "comprensión imperfecta de la ciencia o de la revelación... Pero cuando se comprenden están en armonía perfecta" (PP, 114).

Toda la sabiduría humana debe estar sujeta a la autoridad de la Escritura. Las verdades bíblicas son la norma por la cual todas las demás ideas deben ser probadas. Al juzgar la Palabra de Dios con normas humanas perecederas es como si tratáramos de medir las estrellas con una vara de medir. La Biblia no debe estar sujeta a las normas humanas. Es superior a toda sabiduría y literatura humana. Al contrario, en vez de juzgar la Biblia, todos seremos juzgados por ella, porque es la norma de carácter y la prueba de toda experiencia y pensamiento.

Finalmente, las escrituras ejercen autoridad aun sobre los dones que vienen del Espíritu Santo, incluyendo la glosolalia y la conducción que provee el don de profecía. (1 Corintios 12; 14:1; Efesios 4:7-16). Los dones del Espíritu no son superiores a la Biblia; lo cierto es que deben probarse por la Biblia, y si no están de acuerdo con ella, deben descartarse: "¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido" Isaías 8:20.

7. La Unidad de las Escrituras
La lectura superficial de la Escritura producirá una comprensión superficial de la misma. Cuando así se lee, la Biblia resulta ser un conjunto de relatos, sermones e historia. Sin embargo, los que la abren para obtener la iluminación del Espíritu de Dios, los que están dispuestos a buscar con paciencia y oración las verdades ocultas, descubren que la Biblia expone una unidad fundamental en la que enseña acerca de los principios de la salvación. La Biblia no es monótona, porque reúne una rica y colorida variedad de testimonios armoniosos de rara y distinguida belleza. Y debido a su variedad de perspectivas, está perfectamente capacitada en mejor forma para enfrentar las necesidades humanas de todas las épocas.

Dios no se ha revelado a sí mismo a la humanidad en una cadena continua de declaraciones, sino poco a poco, a través de generaciones sucesivas. Ya sea mediante Moisés que escribiera desde los campos madianitas, o desde la prisión romana con Pablo. Sus libros revelan la misma comunicación inspirada por el Espíritu. La comprensión de sus "revelaciones progresivas" contribuye a la comprensión de la Biblia y de su unidad.

Las verdades del Antiguo Testamento y del Nuevo  Testamento, a pesar de haber sido escritas a través de muchas generaciones, permanecen inseparables; no se contradicen unas a otras. Los dos testamentos son uno, tal como Dios es uno. El Antiguo Testamento, mediante profecías y símbolos, revela el evangelio del Salvador que vendría; el Nuevo Testamento, mediante la vida de Jesús, revela al Salvador que vino - la realidad del evangelio. Ambos revelan el mismo Dios. El Antiguo Testamento sirve como revelación al Nuevo. Provee la clave para abrir el Nuevo, mientras que el Nuevo Testamento explica los misterios del Antiguo.

Dios bondadosamente nos llama para que lo conozcamos mediante su Palabra. En ella podemos encontrar la rica bendición de la seguridad de nuestra salvación. Podemos descubrir por nosotros mismos que "toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redarguir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra" 2 Timoteo 3:16, 17.

PARA PENSAR

"La lectura de la Biblia, el examen crítico de los temas bíblicos, los ensayos escritos sobre temas que perfeccionarían el espíritu e impartirían conocimiento, el estudio de las profecías o las preciosas lecciones de Cristo, estas cosas tendrán una influencia que fortalecerá las facultades mentales y acrecerá la espiritualidad. Un conocimiento familiar de las Escrituras aguza la facultad del discernimiento, y fortalece el alma contra los ataques de Satanás…

Tanto el intelecto como el corazón deben ser consagrados al servicio de Dios. Él tiene derecho sobre todo lo que hay en nosotros. El seguidor de Cristo no puede participar en complacencia o en empresa alguna por inocente y loable que parezca, que una conciencia iluminada le señale como capaz de disminuir su ardor o reducir su espiritualidad. Cada cristiano debe trabajar para hacer retroceder la marea del mal (CM, 529, 530).

"La Palabra de Dios ofrece libertad espiritual e instrucción a aquellos que buscan sinceramente. Los que aceptan las promesas de Dios y actúan confiando en ellas con fe viva, tendrán la luz del cielo en sus vidas. Beberán de la fuente de vida, y guiarán a otros a las aguas que han refrescado sus propias almas." (Hijos e hijas de Dios, 334).

“La sana doctrina” es la verdad bíblica, la verdad que promueva piedad y devoción, que confirme al pueblo de Dios en la fe. La sana doctrina significa mucho para el que la recibe; y significa mucho también para el que la enseña, el ministro de justicia; porque dondequiera que se predique el evangelio, cada obrero, sea cual fuere su ramo de servicio, es o fiel o infiel a su responsabilidad como mensajero del Señor" (OE, 326).

Bakke, Raymond. Misión integral en la ciudad. Buenos Aires: Ediciones Kairós, 2002.
Knight, George R. "La educación redentora". En Revista Educación Adventista. No 33, Silver Spring, 2012.

lunes, 5 de diciembre de 2022

El alma mortal - Pasajes Contradictorios

EL RICO Y LÁZARO Lee Lucas 16:19 al 31.

¿Por qué esta historia no es una descripción literal de la vida después de la muerte?

Algunos eruditos sugieren que Lucas 16:19 al 31 debe interpretarse literalmente, es decir, como una descripción del estado de los muertos. Pero esta postura llevaría a varias conclusiones no bíblicas y contradeciría muchos de los pasajes que ya hemos visto. En primer lugar, tendríamos que admitir que el cielo y el infierno están lo suficientemente cerca como para permitir una conversación entre los habitantes de ambos lugares (Lucas 16:23–31). 

También tendríamos que suponer que, en el más allá, mientras que el cuerpo yace en la tumba, queda una forma consciente del alma espiritual con “ojos”, un “dedo”, una “lengua”, y que hasta tiene sed (Lucas 16:23, 24). Si este pasaje fuera una descripción del estado del ser humano en la muerte, entonces el cielo sin duda no sería un lugar de gozo y felicidad, porque los salvos podrían seguir de cerca los sufrimientos interminables de sus seres queridos perdidos, e incluso dialogar con ellos (Lucas 16:23–31). ¿Cómo podría una madre ser feliz en el cielo mientras contempla las incesantes agonías de su amado hijo en el infierno? En ese contexto, sería prácticamente imposible que se cumpliera la promesa de Dios de que no habrá más tristeza, llanto ni dolor (Apocalipsis 21:4). 

Debido a esas incoherencias, muchos eruditos bíblicos modernos consideran que la historia del hombre rico y Lázaro es una parábola en la que no todos los detalles pueden interpretarse literalmente. George E. Ladd, si bien no es adventista, claramente parecería que lo fuera cuando dice que esta historia probablemente era “una parábola que hizo uso del pensamiento judío contemporáneo y no pretende enseñar nada sobre el estado de los muertos” (G. E. Ladd, “Eschatology”, en The New Bible Dictionary, editado por J. D. Douglas, p. 388). 

La parábola del rico y Lázaro presenta un marcado contraste entre un “hombre rico” bien vestido y “un mendigo llamado Lázaro [...] lleno de llagas” (Lucas 16:19, 20). 
El relato enseña que (1) el estatus y el reconocimiento social en la actualidad no son los criterios para la recompensa futura, y (2) el destino eterno de cada persona se decide en esta vida, y no se puede revertir en la otra vida (Lucas 16:25, 26). “Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lucas 16:31). 

¿Qué mensaje de las poderosas palabras de Jesús debemos considerar con respecto a la autoridad de la Biblia y cómo respondemos a ella?

“En la parábola del hombre rico y Lázaro, Cristo muestra que los seres humanos deciden su destino eterno en esta vida. La gracia de Dios se ofrece a cada alma durante este tiempo de gracia. Pero, si malgastan sus oportunidades en la complacencia del yo, se amputan de la vida eterna. No se les concederá ningún tiempo de prueba complementario. Por su propia elección han constituido una gran sima infranqueable entre ellos y su Dios” (PVGM 207).


HOY [...] CONMIGO EN EL PARAÍSO” 

Uno de los pasajes bíblicos más utilizados para tratar de probar la inmortalidad del alma es Lucas 23:43: “Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”. Casi todas las versiones de la Biblia (hay algunas excepciones) traducen este versículo en forma similar, y dan la impresión de que el mismo día que Cristo murió Jesús y el ladrón estarían juntos en el Paraíso. Esto no debería sorprendernos, porque esas traducciones fueron hechas por eruditos bíblicos que creen en el dogma de la inmortalidad natural del alma. Pero ¿es esta la mejor traducción del texto? 

Compara Lucas 23:43 con Juan 20:17 y Juan 14:1 al 3. ¿Cómo debe entenderse la promesa al ladrón arrepentido en la cruz a la luz de las palabras de Jesús dirigidas a María Magdalena y la promesa que les hizo a los discípulos? 

La suposición de que Cristo y el ladrón fueron al Paraíso (o cielo) ese mismo día contradice las palabras de Jesús a María Magdalena después de resucitar, que afirman que aún él no había subido a la presencia de su Padre celestial (Juan 20:17). Este error, de que tanto Jesús como el ladrón arrepentido fueron al cielo ese día, también contradice la promesa de Jesús a sus discípulos de que los llevaría al cielo recién en su segunda venida (Juan 14:1-3). La cuestión en Lucas 23:43 es si el adverbio “hoy” (griego sēmeron) debe vincularse con el verbo que lo sigue (“estar”) o con el verbo que lo precede (“decir”). 

Wilson Paroschi reconoce que, “desde el punto de vista gramatical”, es prácticamente imposible determinar la alternativa correcta. “Sin embargo, Lucas tiene una clara tendencia a usar este adverbio con el verbo precedente. Esto sucede en 14 de las 20 apariciones de sēmeron en Lucas y Hechos” (W. Paroschi, “The Significance of a Comma: An Analysis of Luke 23:43”, p. 7). 

Por ende, la lectura más natural de Lucas 23:43 sería: “De cierto te digo hoy que estarás conmigo en el paraíso”. En este caso, la expresión idiomática “te digo hoy” enfatiza la relevancia y la solemnidad de la declaración “estarás conmigo en el paraíso”. En resumen, Jesús le estaba prometiendo, en ese mismo momento, que sería salvo. Lee la historia del ladrón arrepentido (Lucas 23:39-43), a quien, a pesar de su pecado, a pesar de que no tenía nada que ofrecer a Dios, Cristo le prometió la vida eterna. 

¿De qué manera poderosa esta historia revela la gran verdad de la salvación solo por la fe? ¿De qué manera somos como ese ladrón? ¿En qué nos diferenciamos?

“PARTIR Y ESTAR CON CRISTO”

Lee Filipenses 1:21 al 24 y 1 Tesalonicenses 4:13 al 18. 
¿Cuándo esperaba Pablo estar “con Cristo” (Filipenses 1:23) y “con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:17)? 

Lo que impulsó a Pablo fue la pasión de vivir “en Cristo” ahora (2 Corintios 5:17) y “con Cristo” después de su segunda venida (ver 1 Tes. 4:17). Para el apóstol, ni siquiera la muerte podía poner fin a la seguridad de pertenecer a su Salvador y Señor. Como dijo en la Epístola a los Romanos: “Ni la muerte, ni la vida” pueden “separar[nos] del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:38, 39). “Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos” (Romanos 14:8). 
Con esta certeza en mente, Pablo habló de los creyentes que ya habían muerto como “los que durmieron en Jesús” (1 Tesalonicenses 4:14, RVA), y que resucitarán en la segunda venida de Cristo para recibir la vida eterna (1 Corintios 15:16-18; 1 Tesalonicenses 4:13-18). Cuando Pablo mencionó su “deseo de partir y estar con Cristo” (Filipenses 1:23), ¿insinuó que después de la muerte su alma partiría para vivir con Cristo en forma consciente? En absoluto. Este versículo es la exteriorización del deseo de Pablo de dejar esta existencia problemática y gozar de la presencia de Cristo, sin tomar en cuenta el lapso de tiempo que pueda transcurrir entre esos dos sucesos. El versículo no enseña que Pablo esperaba ir al cielo al morir, pues él mismo afirma que no recibiría su recompensa hasta la segunda venida de Cristo (2 Timoteo 4:8). 

En resumen, Pablo está diciendo “que, después de partir (morir), lo próximo que Pablo sabrá es que Cristo viene en las nubes de los cielos para resucitar a los muertos, y ‘así estar siempre con el Señor’ (1 Tesalonicenses 4:17). Los autores bíblicos en ocasiones se refieren conjuntamente a dos sucesos muy separados en el tiempo” (BEA 1480). 

Pero ¿por qué Pablo preferiría morir antes que vivir? 
Porque entonces finalmente podría descansar de todos sus problemas, sin necesidad de sufrir más dolor de cuerpo (1 Corintios 9:27). Y lo haría con la plena certeza de que recibiría “la corona de justicia” en la Segunda Venida (2 Timoteo 4:6-8). Aunque desde luego Pablo no quería morir, sabía lo que ocurriría al momento de morir. 

Especialmente en tiempos difíciles, ¿quién no ha pensado en lo lindo que sería cerrar los ojos al morir y, acto seguido, “estar con Cristo”? Este pensamiento, ¿cómo nos ayuda a comprender lo que Pablo expresó en Filipenses?

PREDICAR A LOS ESPÍRITUS ENCARCELADOS 

Lee 1 Pedro 3:13 al 20. ¿Cómo es que Cristo “predicó a los espíritus encarcelados, [...] en los días de Noé”? (Ver también Génesis 4:10.) Los comentaristas que creen en la inmortalidad natural del alma generalmente señalan que Cristo predicó “a los espíritus encarcelados” (1 Pedro 3:19) mientras aún descansaba en la tumba. Para ellos, su espíritu desencarnado fue al infierno y predicó a los espíritus incorpóreos de los antediluvianos. Sin embargo, esta idea fantástica es bíblicamente inaceptable porque no hay una segunda oportunidad de salvación para los muertos (Hebreos 9:27, 28). 

Entonces, ¿por qué Jesús les predicaría a quienes ya no tenían más posibilidades de salvación? 
Paralelamente y, ante todo, esta teoría contradice la enseñanza bíblica de que los muertos permanecen inconscientes en la tumba hasta la resurrección final (Job 14:10-12; Sal. 146:4; Eclesiastés 9:5, 10; 1 Corintios 15:16-18; 1 Tes. 4:13-15). Además, si este versículo realmente dijera que Jesús, mientras estuvo en la tumba, bajó al infierno a predicar a los antediluvianos malvados, ¿por qué solo ellos escucharon el mensaje? ¿No había otros perdidos que ardían en el infierno junto con ellos? ¿Por qué solo los antediluvianos lo escucharon predicar? 

También es absurdo sugerir que Cristo predicó a los ángeles caídos que habían sido desobedientes en los días de Noé. Mientras que a los “espíritus encarcelados” se los describe como desobedientes “en otro tiempo” (1 Pedro 3:19, 20), la Biblia dice que los ángeles malos permanecen siendo desobedientes en la actualidad (Efe. 6:12; 1 Pedro 5:8). Además, los ángeles caídos están “guardado[s] bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día” (Judas 6), sin ninguna oportunidad de salvación. Debemos observar que, en 1 Pedro 3, los “espíritus encarcelados” del versículo 19 se identifican en el versículo 20 como los antediluvianos que “desobedecieron” en los “días de Noé”. El término espíritu (griego, pneuma) se utiliza en este texto, y en otras partes del Nuevo Testamento (1 Corintios 16:18; Gálatas 6:18), en referencia a los vivos que pueden escuchar y aceptar la invitación de la salvación. La expresión “encarcelados” obviamente no se refiere a una prisión literal, sino a la prisión del pecado en la que se encuentra la naturaleza humana no regenerada (Romanos 6:1–23; 7:7–25). La predicación de Cristo a los antediluvianos impenitentes se realizó mediante Noé, a quien Dios instruyó divinamente (Hebreos 11:7) y se convirtió en un “pregonero de justicia” para sus contemporáneos (2 Pedro 2:5). Los versículos de Pedro se escribieron en el contexto de lo que significa ser fiel; no son un comentario sobre el estado de los muertos.

LAS ALMAS BAJO EL ALTAR 

Lee Apocalipsis 6:9 al 11. ¿Cómo pueden las “almas” de los mártires muertos clamar “bajo el altar”? 

La apertura del quinto sello apocalíptico revela una escena inusual: Las almas de los mártires aparecen metafóricamente “bajo el altar” clamando a Dios por venganza (Apocalipsis 6:9-11). Algunos comentaristas se inclinan a identificar este “altar” como el Altar del Incienso mencionado bajo el séptimo sello (Apocalipsis 8:1-6). Pero la referencia a la “sangre” (y no al “incienso”) en Apocalipsis 6:9 al 11 nos lleva a entender una alusión al Altar del Holocausto, donde se derramaba la sangre de los sacrificios (Lev. 4:18, 30, 34). Así como la sangre de esos sacrificios se solía rociar alrededor del Altar, así también la sangre de los mártires se derramó simbólicamente en el Altar de Dios cuando perdieron la vida por permanecer fieles a la palabra de Dios y al testimonio de Jesús (Apocalipsis 6:9; ver también Apocalipsis 12:17; 14:12), Las “almas” bajo el altar también son simbólicas. 

Si tomamos esta expresión en forma literal, tendríamos que concluir que los mártires no son plenamente felices en el cielo, porque todavía están clamando por venganza. Esto difícilmente suene como si estuvieran disfrutando de la recompensa de la salvación. El deseo de venganza puede hacer que tu vida sea miserable. Pero ¿tu muerte también? Además, es importante recordar que Juan no recibió una visión del cielo como este es realmente. “Allí no hay caballos blancos, bermejos, negros o pálidos, montados por jinetes belicosos. Jesús no está en el cielo en la forma de un cordero con una sangrante herida de cuchillo. Los cuatro seres vivientes no representan criaturas aladas reales con características de animales. [...] Tampoco hay allí ‘almas’ que yacen en la base de un altar. Toda la escena fue una representación gráfica y simbólica” (CBA 7:794). 

George E. Ladd, un autor no adventista (que de nuevo suena como adventista), escribió: “En este caso [Apocalipsis 6:9-11], el altar evidentemente es el Altar del Sacrificio, donde se derramaba la sangre del sacrificio. El hecho de que Juan viera las almas de los mártires bajo el altar no tiene nada que ver con el estado de los muertos ni con su situación en el estado intermedio; es simplemente una forma vívida de representar el hecho de que fueron martirizados en el nombre de su Dios” (A Commentary on the Revelation of John, p. 103). 

“Cuando estos cristianos primitivos eran desterrados a las montañas y los desiertos, cuando en las mazmorras se los dejaba morir de hambre, frío y tortura, cuando el martirio parecía la única manera de escapar de su angustia, se regocijaban de que eran tenidos por dignos de sufrir para Cristo, quien había sido crucificado en su favor. Su ejemplo será un consuelo y estímulo para el pueblo de Dios que sufrirá un tiempo de angustia como nunca lo hubo” (5TI, 98).
¿Quién (especialmente aquellos que han sido víctimas de injusticias) no ha clamado por justicia, que aún no ha llegado? ¿Por qué debemos confiar por fe en que, en última instancia, la justicia, que tanta falta hace en este mundo, llegará? ¿Qué consuelo te da esta maravillosa promesa?

lunes, 20 de junio de 2022

La Creación y el Creador

1. ¿Quién creó los cielos y la tierra?
"En el principio, creó Dios los cielos y la tierra" Génesis 1:1

2. ¿Por intermedio de quién creó Dios todas las cosas?
"Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él." Colosenses 1:16.

"Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho" Juan 1:3.

3. ¿Qué manifiestan los cielos?
"Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos." Salmos 19:1

4. ¿Cuál fue el objetivo de Dios al crear la tierra?
"Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro" Isaías 45:18.

5. ¿A imagen de quién fue creado el ser humano?
"Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó." Génesis 1:27

6. ¿Qué hogar Dios preparó al principio para el hombre?
"Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal. Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos. El nombre del uno era Pisón; este es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro; y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice. El nombre del segundo río es Gihón; este es el que rodea toda la tierra de Cus. Y el nombre del tercer río es Hidekel; este es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Éufrates. Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase." Génesis 2:8-15.

7. ¿Qué se puede percibir a través de las cosas creadas?
"Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa." Romanos 1:20.

8. El cristiano ¿Es hechura de quién?
"Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas." Efesios 1:20.

9. ¿Qué seguridad tenemos del poder infalible del Creador?
"¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance" Isaías 40:28.

10. ¿Qué declaración nos anima en cuanto a suplir su poder para los débiles?
"Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas" Isaías 40:29.

11. ¿Qué contraste es trazado en las Escrituras entre el Creador y los falsos dioses?
"Les diréis así: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos. El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría; a su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos. Todo hombre se embrutece, y le falta ciencia; se avergüenza de su ídolo todo fundidor, porque mentirosa es su obra de fundición, y no hay espíritu en ella. Vanidad son, obra vana; al tiempo de su castigo perecerán. No es así la porción de Jacob; porque él es el Hacedor de todo, e Israel es la vara de su heredad; Jehová de los ejércitos es su nombre." Jeremías 10:11-16.

12. ¿A quién, con la debida justicia, debemos nuestra adoración?
"Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor." Salmos 95:6

13. Considerando la maldición que fue echada sobre la creación, qué prometió Dios?
"Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más" Apocalipsis 21:1.

14. ¿Cuál es la base de la hermandad entre todos los hombres?
"¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros padres?" Malaquías 2:10

domingo, 3 de abril de 2022

Cristo en toda la Escritura

 1. ¿De quién, dijo Jesús, que testifican las Escrituras?

"Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí" Juan 5:39.

"Encontrarlo en ellas es el verdadero y legítimo fin de su estudio. Ser capaz de interpretarlas como él las interpretó es el mejor resultado del estudio bíblico" Dean Alford.

2. ¿De quién escribieron Moisés y los profetas?

"Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret" Juan 1:45.

"Que muchos exclamen, como hizo la traductora al estudiar numerosos textos del original: Hallé al Mesías" - Helena Spurrel.

3. Las palabras de quien, dijo Cristo, deberían haber seguido los discípulos en lo que se refería a su muerte y resurrección?

"Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!  ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?" Lucas 24:25, 26.

4. ¿Cómo les aclaró Cristo que las Escrituras testificaban de él?

"Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían." Lucas 24:27.

5. ¿Qué les dijo a los discípulos poco después?

"Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos." Lucas 24:44.

6. En las Escrituras ¿Dónde encontramos la primera promesa de un Redentor?

"Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar." Génesis 3:14, 15.

7. ¿Cómo fue confirmada esa promesa a Abraham?

"Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente, por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes." Génesis 26:4, 5.

8. ¿A quién se refería esa descendencia prometida?

"Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo." Gálatas 3:16.

9. ¿A quién prometió Dios que enviaría, con Israel, para guiarlo a la tierra prometida?

"He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado." Éxodo 23:20.

10. ¿Quién era la roca que los seguía?

"Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo." 1 Corintios 10:4.

11. ¿En qué profecía son predichas la vida, el sufrimiento y la muerte de Cristo?

En el capítulo 53 de Isaías.

12. ¿Dónde estaba escrita la traición a Jesús?

"Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata." Zacarías 11:12.

13. ¿En qué parte del libro de Salmos están profetizadas las últimas palabras de Jesús?

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?..." Salmos 22:1.
"En tu mano encomiendo mi espíritu..." Salmos 31:5.

14. ¿Cómo es predicha la resurrección de Cristo?

"Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho:  Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy." Salmos 2:7.
"Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción." Salmos 16:10.

15. ¿Cómo vio Daniel a Cristo recibiendo el reino?

"Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido." Daniel 7:13, 14.

16. En los Salmos ¿Cómo se describe la segunda venida de Cristo?

"Vendrá nuestro Dios, y no callará; fuego consumirá delante de él, y tempestad poderosa le rodeará. Convocará a los cielos de arriba, Y a la tierra, para juzgar a su pueblo." Salmos 50:3, 4.

17. ¿Quién es Cristo para la persona cuya vida fue renovada?

"Cristo es todo en todos" Colosenses 3:11.