miércoles, 1 de octubre de 2025

Autoría de Josué


El autor, al mostrar cómo se cumplieron las promesas de Dios a los patriarcas, da testimonio de la fidelidad de Dios. Aunque los acontecimientos descritos en Josué pertenecen a un pasado lejano, el lector moderno puede identificarse con ellos, ya que tratan de aspectos fundamentales de nuestra experiencia humana y esenciales para nuestra relación actual con Dios. Las promesas de Dios se hacen realidad en el libro de Josué.

Sin embargo, su cumplimiento es parcial, dejando una sensación tanto de logro como de expectativa. La alegría de ver el tan es-perado cumplimiento de la Palabra de Dios va de la mano con la expectativa de más. El libro de Josué dirige la atención del lector hacia un futuro lleno de posibilidades y contiene importantes lecciones para nosotros, que vivimos a la espera de las promesas divinas sobre nuestra redención y llegada a la "tierra prometida" definitiva, la tierra restaurada.

Sin embargo, para poder trasladar el mensaje de Josué a nuestra situación actual, debemos comprender el contexto histórico-bíblico de todo el libro. De lo contrario, corremos el riesgo de incurrir en alegorías superficiales o de contentarnos con extrapolar el mensaje del libro en términos generales a nuestras propias necesidades espirituales sin ahondar en su profundo mensaje teológico.

El tema de la autoría de Josué es importante para comprender el trasfondo histórico del libro e interpretar su mensaje y su enfoque teológico específico. Algunos eruditos sostienen que el libro es una compilación de diferentes documentos que también fueron utilizados como fuentes para el Pentateuco. Sin embargo, si el libro fue compuesto durante la vida de Josué o cerca de ella, la probabilidad de que sea una obra de varios autores disminuye significativamente. El autor del libro hace referencia a fuentes escritas como el libro de Jaser (Jos. 10:13; cf. 2 Sam. 1:18), así como a un informe escrito de los delegados de las siete tribus de Israel (Jos. 18:9). Estas referencias sugieren que el autor también extrajo información de fuentes escritas. Además, hay referencias a la propia labor de escritura de Josué (Jos. 8:32; 24:26), lo que indica que fue considerado un profeta inspirado de Dios durante su vida y que pudo haber sido el autor del material que lleva su nombre.

El libro en sí contiene detalles específicos que sugieren una fecha temprana. Habla de los cananeos que aún vivían en Gezer (Jos. 16:10), una ciudad que más tarde fue conquistada por un faraón egipcio durante el reinado de Salomón. El uso de nombres arcaicos para las ciudades cananeas, Baala para Quiriat-jearim (Jos. 15:9), Quiriat-sana para Debir (vers. 49) y Quiriat-arba para Hebrón (vers. 13), así como el estatus de la ciudad no conquistada de Jebús (conquistada más tarde por David - 2 Samuel 5) también apuntan a una fecha temprana. La mención del continuo papel de los gabaonitas respecto al tabernáculo hasta el momento de la redacción (Jos. 9:27) es una prueba más de una composición temprana. La expresión "hasta el día de hoy" (véase, por ejemplo, Jos. 4:9, 5:9, 7:26) que se utiliza a lo largo del libro podría ser una razón para suponer una fecha posterior, pero también se utilizó durante la vida de Josué para referirse a acontecimientos recientes (Josué 22:3, 23:9, 10). La mención de Rahab, la prostituta, que vivía en Israel en la época en que se escribió (Jos. 6:25) es otro indicio de que el libro podría haber sido escrito durante la vida de Josué.

Aunque algunos sostienen que Israel nunca ocupó ciertas regiones asignadas a algunas tribus, lo más lógico es interpretar estas descripciones como tierras asignadas, pero aún no conquistadas (Jos. 13:13; 15:63; 17:12). La falta de pruebas arqueológicas de ciertas ciudades mencionadas en el libro no es suficiente para negar que Josué fue su autor. Los nombres de los reyes derrotados en el libro, como Adonisedec (Jos. 10:1, 3), tienen paralelismos en otros textos antiguos del siglo XIV a. C., lo cual indica un trasfondo cultural similar durante la época de Josué. El libro muestra signos de una labor editorial posterior, como la inclusión de acontecimientos que tuvieron lugar después de la muerte de Josué. Es el caso, por ejemplo, del relato de la muerte de Josué y de la mención de que Israel sirvió al Señor todos los días de Josué y de los ancianos. Las referencias a la captura de Quiriat-sefer por parte de Otoniel (Jos. 15:13-17; Juec. I:9-13) y a la migración de la tribu de Dan (Jos. 19:47; cf. Juec. 18:27-29) también indican que otros escritores inspirados realizaron trabajos editoriales.

En conclusión, aunque hay algunas dudas entre los erudi-tos, podemos afirmar con seguridad que Josué es el autor más probable de la parte principal del libro que lleva su nombre. La viveza de la narración, las referencias a fuentes escritas y las pruebas internas apoyan la hipótesis de que Josué fue testigo y autor inspirado del material. Es probable que otros escritores inspirados realizaran posteriormente algún trabajo editorial.

Para comprender plenamente la historia antigua de Israel, es necesario considetar tanto los datos bíblicos como los arqueológicos y otras fuentes de información válidas y fidedignas, reconociendo al mismo tiempo la primacía del testimonio bíblico, Una de las principales cuestiones del período de conquista y asentamiento, así como de la autoría y la fecha del libro, surge de la suposición de algunos eruditos de que josué y Jueces presentan puntos de vista contradictorios sobre el mismo período, Sin embargo, esta opinión no toma en cuenta jueces i:i, donde se afirma claramente que los acontecimientos de Jueces tuvieron lugar después de la muerte de Josué, Se necesita un marco histórico que incorpore tanto a josué como a jueces para comprender de manera integral la aparición de Israel en Palestina.

La conquista de Canaán por parte de los israelitas fue un fenómeno complejo y, sí reconocemos el relato bíblico, debemos reconocer la tensión existente entre el plan ideal establecido por Dios y lo que se logró según el libro de Josué, Se hace mucho énfasis en el sometimiento total del territorio, pero también se admite la naturaleza incompleta de la conquista, Así pues, el panorama que se presenta en Josué es más complejo de lo que a menudo se reconoce en los debates críticos.

Cuando Josué afirma que el programa de Dios para Israel se ha completado, se refiere al hecho de que Josué había cumplido su parte y se habían librado las principales batallas, Los cananeos no ofrecieron una resistencia militar significativa e Israel obtuvo el control de lugares clave en distintas partes del país.

Sin embargo, el lenguaje que se utiliza en Josué indica que, aunque los israelitas tomaron posesión de parte de la tierra, no la conquistaron por completo. Algunas ciudades fueron tomadas, mientras que otras no. Josué reconoce que etan parte de la tierra quedó por conquistar.

Israel no logró alcanzar la meta ideal que Dios había esta-blecido, La segunda mitad del libro de josué muestra un patrón recurrente de ineficacia por parte de los israelitas para expulsar a los habitantes de la tierra. Esto condujo a la situación descrita en Jueces, donde quedaron muchos enemigos. Sin embargo, Dios usó a estos enemigos para disciplinar a Israel. La naturaleza aparentemente contradictoria de los relatos se puede armonizar reconociendo la reticencia de Israel a cumplir el plan de Dios.

También es importante reconocer que algunos acontecimientos se presentan en detalle, mientras que otros se mencionan brevemente o no se mencionan en absoluto.

El libro de Josué no es solo una crónica de los acontecimientos posteriores a la muerte de Moisés. Es una historia inspirada y teológica de las acciones de Dios durante un período de transición crucial en la historia de Israel. El libro busca mostrar cómo Dios guio a Israel a través de Josué, el sucesor de Moisés, durante la transición del pueblo de un estilo de vida nómada a uno de asen-tamiento. Pone énfasis en el papel de Dios en la travesía de Israel y busca generar gratitud por sus acciones. Aunque no contiene un registro completo de los acontecimientos, el propósito del libro es resaltar la fidelidad de Dios al cumplir la promesa de la tierra ofrecida a Abraham y a sus descendientes. Josué resuelve la tensión que quedaba sin resolver al final del Pentateuco. (Barna Magyarosi. Josué: La fe que conquista. Buenos Aires: ACES, 2025) 7-11.

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