domingo, 18 de diciembre de 2022

Contenido de la Biblia - Introducción SSEE

Figuras literarias en la Biblia

1. Figuras de comparación

Símil: Comparación explícita. Usa la palabra “como” o términos semejantes. Figura retórica que procede de la palabra latina “similis” que significa semejante o parecido a otro. Figura que consiste en comparar expresamente una cosa con otra, para dar idea viva y eficaz de una de ellas. Ejemplo: Tus palabras son como un remolino de viento que eleva todo a su paso.

Ej. 2 Timoteo 2:1-5 

Explicación: existen aquí dos símiles, Pablo da recomendaciones a Timoteo y compara la fidelidad de su labor como discípulo con la de un soldado y un atleta. Al establecer esta relación de semejanza le está diciendo que al igual que el soldado, sufrirá penalidades y tendrá que separarse del mundo; como atleta, es su mandato que luche legítimamente, sólo así alcanzará la meta.

Metáfora: Comparación implícita. Tiene por base una semejanza que existe entre dos objetos o compara implícitamente una cosa con otra. Se diferencia del símil, en ser una forma de expresión más breve, y más contundente y en que transforma las palabras, de su significado literal a otro nuevo y notable. Ejemplo: Cada día subo por el monte de la vida esperando hallar tu rostro.

Ej. Salmos 71:3 

Explicación: El salmista compara el refugio, seguridad y protección que Dios proporciona a sus hijos, con una Roca, que es firme, sólida e inmutable.

2. Figuras de Dicción

Pleonasmo: Redundancia. Es añadir palabras innecesarias o con una idea repetitiva para la comprensión del pensamiento, dando así fuerza a las expresiones. Expresión en la que aparecen términos redundantes. Ejemplo: Soy tan ciega que no veo ni percibo tu eterna bondad conmigo. Lo vi con mis propios ojos. ¡Métete adentro! ¡Sube arriba! Te vuelvo a repetir. Un ejemplo célebre de pleonasmo es la frase del torero español Rafael Guerra: Lo que no puede ser, no puede ser y además, es imposible.

Ej: Salmos 66:13-14 

Explicación: Se pronuncia con los labios y se habla con la boca, este pleonasmo solo busca afirmar que de manera voluntaria se habían realizado promesas y votos a Dios en medio de la angustia.

Génesis 40:23 el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó.

1 Juan 1:1 Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida.

Hipérbole: Exageración. Es la figura por la cual se representa una cosa como mucho más grande o más pequeña de lo que en realidad es, para presentarla viva a la imaginación. Exageración. Consiste en aumentar o disminuir excesivamente aquello de que se habla. Ejemplo: Sácame del hoyo, pues estoy tan cansada que me muero; miles de veces clamé hoy a ti y no respondiste. 

Job 29:18 Decía yo: En mi nido moriré, Y como arena multiplicaré mis días.

Explicación: Job estaba confiado en que tendría larga vida en bienestar, por eso afirmaba exageradamente que sus días serían como los granos de arena, pero sabemos que es una hipérbole, pues ningún ser humano podría tener tal largura de días en la tierra.

3. Figuras de Relación

Sinécdoque: Consiste en la designación de un todo con el nombre de una de sus partes o viceversa, pero siempre que ambos elementos se relacionen por inclusión y no, como ocurre en la metonimia por contigüidad.

“Este vocablo, del griego «syn» = con + «ek» = de + «dokhé» = el acto de recibir, describe una figura por la que un vocablo recibe de otro algo, por estar asociado con él mediante alguna conexión, como cuando se toma la parte en lugar del todo o viceversa. Se distingue de la metonimia en que, en ésta, el intercambio se efectúa entre dos nombres (o verbos) relacionados, mientras que, en la sinécdoque, el intercambio se efectúa entre dos ideas asociadas” 

Ejemplo: No me importa lo que el mundo diga (todo por la parte), te entrego mi corazón (parte por el todo), haz tu perfecta voluntad. Quedó sola con cuatro bocas que alimentar (se refiere a los hijos). ¡Llegó la policía! (se refiere a algunos oficiales de ella, no a toda la institución). Son características del gato (utiliza el nombre de un animal para referirse a la especie). Trabajo para ganarme el pan (el sustento, alimento).

Mt 6:11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

Explicación: esta es una sinécdoque de la parte por el todo. La palabra “pan” reúne en sí todos los alimentos necesarios, la comida y el sustento. Se usa “pan” por “comida”.

La Sinécdoque puede ser:

Sinécdoque del Todo por la Parte

Génesis 6:17 “He aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para Destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; Todo lo que en la tierra morirá”. (Toda carne, por la mayor parte de ella excepto los que entraron en el Arca).

Éxodo 8:17 “Y ellos lo hicieron así; y Aarón extendió su mano con su Vara, y golpeó el polvo de la tierra, el cual se volvió Piojos, así en los hombres como en las bestias; todo el Polvo de la tierra se volvió piojos en todo Egipto”. (Todo el polvo de la tierra, por una gran parte del polvo; todo Egipto, por la mayor parte).

Proverbios 16:13 “Los labios justos son el contentamiento de los reyes” (labios, por personas justas).

Proverbios 22: 9 “El ojo misericordioso será bendito” (ojo, por persona).

Sinécdoque del Número Singular por el Plural

Génesis 2:18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré Ayuda idónea para él. (Hombre, por los hombres).

Salmos 10:2-4 Con arrogancia el malo persigue al pobre; Será atrapado en los artificios que ha ideado. Porque el malo se jacta del deseo de su alma, Bendice al codicioso, y desprecia a Jehová. El malo por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos. (Malo, pobre, codicioso, van en lugar de sus formas plurales).

Eclesiastés 10:14 El necio multiplica palabras, aunque no sabe nadie lo que ha de Ser; y ¿quién le hará saber lo que después de él será? (Necio, por los necios).

1 Corintios 11:26 Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. 

Sinécdoque de la Materia por la obra

Josué 8:31 Como Moisés siervo de Jehová lo había mandado a los hijos de Israel, Como está escrito en el libro de la Ley de Moisés, un altar de piedra Sobre la cual nadie alzó hierro.(hierro, por herramienta de metal)

Isaías 44:19 No discurre para consigo, no tiene sentido ni entendimiento para decir; Parte de esto quemé en el fuego, y sobre sus brasas cocí pan, asé carne, Y la comí. ¿Haré del resto de él una abominación? ¿Me postraré delante De un tronco de árbol? (tronco de árbol, por estatua o ídolo).

Metonimia: La metonimia, del gr. meta —indicando cambio— y ónoma = nombre, es decir, 'dar o poner un nuevo nombre» o transnominación, consiste en el cambio de un nombre por otro con el que el primero guarda alguna relación. Es una figura de asociación, correlación o correspondencia que ocurre a la mención de algunos objetos para referirse a otros objetos o ideas de alguna manera relacionados entre sí. Es la sustitución de un término por otro, fundándose en relaciones de causalidad, procedencia o sucesión existentes entre los significados de ambos términos. A diferencia de la sinécdoque, en la metonimia la relación no es de inclusión sino de contigüidad; tampoco es como en la metáfora de semejanza. Ejemplo: Tú, maravilloso Creador, eres la alegría de mi ser (causa por efecto. Dios - alegría). En la Biblia hallo nueva vida (Contenedor por contenido. Biblia – Palabra de Dios)

Así decimos: «Es un Murillo», para designar un cuadro pintado por Murillo. Así que la metonimia no se funda en la semejanza, sino en la relación. Cuando de una persona decimos que escribe con mala mano, no queremos decir que su mano sea mala, sino la letra con que escribe. 

Génesis 25:23 y le respondió Jehová: Dos naciones hay en tu seno, Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servirá al menor.

Explicación: Es una metonimia del efecto por la causa, naciones por individuos. Las dos naciones en el vientre de la mujer representan a dos individuos que encabezaran esos pueblos, Jacob y Esaú.

4. Figuras de contraste

Ironía: Indirecta (disimulo). Dar a entender lo contrario. Expresión sarcástica que significa lo opuesto, para resaltar el sentido verdadero. Mediante ella, entendemos lo contrario de lo que se declara. Expresión de lo contrario a lo que se piensa de tal forma que por el contexto, el receptor puede reconocer la verdadera intención del emisor. A veces es hecha en tono humorístico, y a menudo ridículo, a fin de hacer resaltar la situación real. Ejemplo: Mi profesor de hermenéutica es tan desocupado que nos dejó una pequeña y sencilla tarea de figuras literarias para el sábado.

1 Corintios 15:32-33 Si como hombre batallé en Éfeso contra fieras, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos. No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.

Explicación: Pablo confronta de forma irónica a aquellos que dudaban de la resurrección de los muertos, pues si eso fuera cierto, no importaría nada, bastaría con comer, beber y tener una vida sin preocupaciones morales ni espirituales; en el pasaje siguiente (v. 33), el apóstol expresa el cuidado de este tipo de pensamientos y conversaciones erradas que terminan corrompiendo a los oyentes.

Paradoja: aparente contradicción, ideas contrapuestas. Empleo de expresiones que envuelven una contradicción aparente. Unión de dos ideas contrapuestas. Proposición de apariencia verdadera que conlleva a una situación que infringe el sentido común. Ejemplo: Vivir para ti, es morir. Tu silencio habla a mi alma.

1 Corintios 3:18-19 Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos.

Explicación: Es una aparente contradicción el que para ser sabio, hay que hacerse ignorante; lo que el apóstol está enseñando aquí es la necesidad de buscar la verdadera sabiduría que proviene de Dios y que es producto de la fe, no el entendimiento mundano fundamentado únicamente en la razón o el conocimiento de las cosas terrenales.

Atenuación o litote: Litote es una figura (del griego litotes = llaneza o sencillez) por la que alguien o algo es disminuido con el fin de poner en alto a otra persona u otra cosa. Es el empequeñecimiento o disminución (atenuando) de una persona o cosa con objeto de ensalzar otra. En la litote, por tanto, nuestra atención se centra, no en la pequeñez de la cosa disminuida, sino en la grandeza de aquello con lo que es puesta en contraste.

Otra modalidad de esta figura es afirmar algo negando lo que se dice. Consiste en no expresar directamente lo que se piensa, sino negar lo contrario de aquello que se quiere afirmar; permite atenuar lo que podría ser demasiado directo (se relaciona con la ironía y el eufemismo). Ejemplo: Cuando estás de traje te ves tan bien que no pareces tú y a tu lado quedo como una simple hormiga. ¡Estás poco a gusto tú! (estás muy a gusto), Perdona, pero te han informado mal (no tienes ni idea, no te han informado), Eso es poco inteligente por tu parte (es una tontería), Juan, tu novia... no es muy guapa (es fea).

Litotes en la Biblia

Romanos 10:19 También digo: ¿No ha conocido esto Israel? Primeramente Moisés dice: Yo os provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo; Con pueblo insensato os provocaré a ira.

Explicación: este es un tipo de litote, donde se niega algo que se afirma. Aquí se dice que es “un pueblo que no es pueblo”, hace referencia a los gentiles en comparación con Israel.

Hebreos 13:17 Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso. (infructuoso)

Atenuaciones en la Biblia

Salmos 22:6 "Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo".

Explicación: Este es un litote de empequeñecer una persona para ensalzar a otra. David expresa su condición de humillación y angustia en medio de la situación en que se encontraba, con esta frase se reduce a un “simple gusano”, reconociendo el rechazo y desprecio del que era víctima por su propio pueblo.

Mateo 15:25-26 "Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos".

1 Corintios 15:9 Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios.

Génesis 18:27 Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza. 

Efesios 3:8 A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo,

Eufemismo: decoro. Es un modo de sugerir con disimulo y decoro ideas cuya expresión franca y literal resultaría demasiado dura o malsonante. Es una palabra o expresión aceptable o menos ofensiva que sustituye a otra considerada vulgar, de mal gusto, que puede ofender o sugerir algo no placentero o peyorativo al oyente. Se produce cuando se pretende usar palabras inofensivas o expresiones para desorientar, evadirnos, o evitar hacernos conscientes de una realidad cruda y desagradable. Ejemplo: María, cuando estás en tus días te de pones difícil de tratar. Interrupción voluntaria del embarazo (Aborto), Recluso o interno (Preso), Establecimiento penitenciario (Cárcel), Limpieza étnica (Matanza racista). 

Del griego euphemízein = usar palabras de buen augurio, esta figura consiste en el empleo de palabras o expresiones agradables, en lugar de otras desagradables, duras o mal sonantes. Aunque parezca extraño, la Biblia nunca usa eufemismos para hablar de las funciones naturales u ordinarias de la vida; sin embargo, hay en las Escrituras bellos eufemismos para expresar sentimientos tiernos y delicados. Mientras los hombres inventan eufemismos para cubrir pecados, la Biblia nunca dora el pecado con bellos nombres, sino que lo describe plenamente en toda su miseria y abominación, con lo que el lector no se llama a engaño por causa de adornos indebidos. (LACUEVA, 1985)

1 Samuel 24:3 Y cuando llegó a un redil de ovejas en el camino, donde había una cueva, entró Saúl en ella para cubrir sus pies; y David y sus hombres estaban sentados en los rincones de la cueva.

Explicación: Antiguamente se decía “cubrir sus pies” en referencia a ir a hacer sus necesidades o ir al baño.

Juan 11:11 Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.

Rut 3:9 Entonces él dijo: ¿Quién eres? Y ella respondió: Yo soy Rut tu sierva; extiende el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano (es decir, recíbeme en matrimonio).

5. Figuras de índole personal

Prosopopeya o personificación: Consiste en atribuir características o acciones propias de personas a seres que no lo son, es decir, de seres humanos a seres inanimados. Incluye presentar ausentes como si estuviesen presentes, y a muertos como si estuviesen vivos. En latín la llamaban personificación y con este nombre ha pasado también a nuestro idioma. Ejemplo: Cuando mis ojos te ven, declaran lo tierna que es tu sonrisa y mi corazón grita que no hay nadie como tú.

1 Corintios 12:15-16 Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?

Explicación: Esta es una personificación hecha por Pablo, donde le atribuye pensamientos y razonamientos al pie y a la oreja.

Job 28:22 El Abadón y la muerte dijeron: su fama hemos oído con nuestros oídos.

Salmos 19:1-2 Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día y una noche a otra noche declara sabiduría. 

Salmos 85:10 La misericordia y la verdad se encontraron; La justicia y la paz se besaron. 

Salmos 114:3 El mar lo vio, y huyó; El Jordán se volvió atrás.

Lucas 19:40 Él, respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían.

Apóstrofe: Interrupción, exclamación o pregunta dirigida con vehemencia a un ser animado o inanimado, real o imaginario. Se da cuando el orador detiene su discurso, hace como que se marcha del auditorio al que se está dirigiendo y habla a una persona o a un auditorio imaginario, o a una cosa personificada. Ejemplo: “Iglesia, el pueblo de Dios, no puede ser débil, temeroso e incrédulo, es tiempo de clamar a Dios rogando su fortaleza para seguir adelante, seguir así sería resbalar por el abismo y caer en la trampa de nuestros enemigos. ¡Oh infinito Dios, de grandes misericordias, perdona este tu pueblo y concédenos ser lo que tu ideaste, pues, ¿a dónde iremos sino a ti?!”

"Olas gigantes que os rompéis bramando, En las playas desiertas y remotas, Envuelto entre sábanas de espuma, ¡Llevadme con vosotras!" Gustavo Adolfo Bécquer

Salmos 109:21 Y tú, Jehová, Señor mío, favoréceme por amor de tu nombre; Líbrame, porque tu misericordia es buena.

Explicación: David describe en los pasajes anteriores cómo sus enemigos le injuriaban y procuraban asesinarle, luego interrumpe y eleva una oración a Dios clamando por su protección, favor y misericordia.

Salmos 148:3-4 Alabadle, sol y luna; Alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas. Alabadle, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos.

Explicación: El Salmista hace una invitación a la adoración y se dirige al sol, la luna, las estrellas y los cielos, que son seres inanimados para que también alaben al Señor.

Apostrofe a Dios

Salmos 104:24 Después de explayarse en alabar las obras de Dios, exclama: ¡Cuan innumerables son tus obras, oh Yahweh! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tus posesiones

Apostrofe a cosas inanimadas

Deuteronomio 32:1 Escuchad, cielos, y hablaré; y oye, tierra, los dichos de mi boca. De esta manera tan solemne se abre el cántico de Moisés, que describe toda la historia de Israel desde el principio hasta el fin, y es la clave para entender el pasado, el presente y el futuro del pueblo escogido.

Isaías 1:2 Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.

B. Figuras literarias compuestas o extensas

Expresiones retóricas constituidas por la unión de varias figuras literarias.

Alegoría: Esta figura es considerada como una metáfora continuada pues es la correspondencia prolongada de varias metáforas a lo largo de todo un poema o una parte de un texto. Es una figura literaria o tema artístico que pretende representar una idea valiéndose de formas humanas, animales o de objetos cotidianos, de cuyo significado literal se prescinde. Se caracteriza por la pluralidad de puntos de aplicación a diferencia de la metáfora simple en la que el punto de comparación y aplicación es solamente uno. La alegoría siempre se refiere a un tiempo pasado; en esto se distingue de la profecía, la cual siempre se refiere al futuro.

Ejemplo: Señor, mientras caminaba por tu senda vi a lo lejos un monte muy alto y sabía que era el lugar de tu presencia, así que corrí con todas mis fuerzas para subirlo, pero cuando estuve frente a él, supe que no podría escalarlo. A mi lado había muchos hombres y mujeres que miraban hacia la cima y que al igual que yo, dudaban en subir, unos miraban a cada lado intentando hallar otro camino, otros retrocedían, yo simplemente caí de rodillas y esperé, no quería irme, pues sabía que muchos lo habían subido, y el gozo que reflejaban era incomparable, yo quería estar allí, para poder verte y saber que eres real. A mi lado se paró alguien resplandeciente, su nombre es “El fuerte y poderoso”, me extendió la mano y me despojó de mis vestidos de maldad, me revistó con una suave túnica de santidad, que era tan blanca que no quería ensuciar con las rocas de pecado del monte. Luego me puso un arnés, que sujetó fuertemente con las correas y hebillas de oro, me dijo que era la seguridad de mi salvación, que aunque a veces resbalará, no caería jamás. Yo esperaba que alguien tirara de la cuerda arriba para subir rápidamente, pero Él me dijo que no sería así, que tendría que escalar, soportar los fuertes vientos, desgastar todas mis fuerzas, pero que no temiera, porque Él iría conmigo a cada paso sin dejarme resbalar, pues a su lado estaría segura y llegaría a la cima.

Salmos 23: 1-4 Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tú vara y tu cayado me infundirán aliento. 

Mateo 3:10-12 Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego. Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

Mateo 5:13-16 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Gálatas 4:21-31 Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley? Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre. Porque está escrito: Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; Porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido. Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre. 

Antes de proseguir hemos de hacer notar y recalcar la diferencia entre alegoría y alegorización. La alegoría es un medio legítimo usado por algunos autores bíblicos para enseñar. La alegorización es, como vimos, un método de interpretación mediante el cual el intérprete da arbitrariamente a un texto un significado que se aparta completamente del pensamiento y propósito del autor. Es interesante observar que tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento el uso de la alegoría es más bien limitado. En el Nuevo, si excluimos el Apocalipsis, solamente Pablo emplea este tipo de lenguaje figurado. Sin embargo, los casos en que la alegoría aparece, su uso se distingue por la fuerza del mensaje que transmite.

La de Gálatas 4:21-31 tiene particular importancia, por cuanto es la única que de modo expreso se presenta en el texto como alegoría y como un modo de interpretar un relato histórico. ¿Justifica este caso que nosotros interpretemos alegóricamente otros textos de la Escritura? Precisamente lo excepcional del texto de Pablo en cuestión, así como de las circunstancias que lo motivaron, no da pie para que otros después se tomaran toda clase de libertades alegorizando aun los pasajes más simples cuyo significado verdadero no es otro que el literal. La alegorización a la que Pablo recurre en su carta a los Gálatas es parte de un argumento ad hominem, es decir, fundado en las opiniones de las personas a quienes se dirigía, y por tanto, difícilmente repetible. La interpretación de las alegorías no es siempre sencilla. 

Medios de orientación para determinar el significado de una alegoría son:

1. La determinación precisa de los oyentes o lectores originales y sus circunstancias.

2. La consideración del contexto histórico general.

3. El propósito del autor al usarla.

4. Los puntos de identificación que a veces se hallan en el propio texto. Por ej., «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador » (Jn. 15:1).

5. La distinción entre las metáforas esenciales, que exigen interpretación y aquellas que, dado su carácter secundario como elementos complementarios de la narración, no han de ser interpretados.

Fábula: Esta figura literaria es una suma de personificaciones. Es una composición breve de ficción en las que los personajes casi siempre son animales u objetos, que presentan características humanas como el habla, el movimiento, etc. Este tipo de escritos tiene una intención didáctica de carácter ético. Hay más ficción y normalmente tiene una enseñanza moral.

Ejemplo: Lala, la ovejita estaba en el corral, tenía verdes pastos para comer, fuentes de agua dulce para beber y estaba rodeada de blancos corderos con quienes podía hablar todo el tiempo sobre el tierno pastor que les cuidaba. Un día como todos los demás, el Pastor llamó cada ovejita por su nombre, pues las llevaría a un nuevo lugar para pastar, pero Lala dijo: - yo amo este corral, no quiero ir más a ningún lugar, me quedaré aquí, no tengo porque oír más la voz del pastor, él siempre quiere que haga lo que dice y no piensa en lo que yo quiero o necesito, amo estos pastos y esta fuente, me quedaré aquí. 

Cuando las otras ovejitas vieron que Lala no seguía al pastor, la persuadieron a irse con ellas, pues siempre que él las llevaba a otro lugar era mejor y siempre las protegía. Pero Lala con enojo les gritó: -voy a quedarme, yo no necesito al pastor, ya conozco el terreno, será fácil sobrevivir y además ahora será todo mío y no tendré que compartirlo con ustedes, váyanse. Las ovejitas insistieron buen rato, pero al ver que era imposible convencerla y que el Pastor seguía llamándolas, decidieron seguirlo y dejaron a Lala.

Al principio Lala se sintió feliz, podía correr por los pastos, aunque empezó a notar que ahora estaban un poco más secos, intentó ir al arroyo a beber, pero no sabía dónde estaba y empezó a asustarse, pero no quería temer, pues quería valerse por ella misma, además ya no podía regresar al rebaño pues no se escuchaba más la voz del pastor. De un momento a otro empezó a escuchar el aullido de los lobos que entre risas le decían: - esta noche cenaremos una deliciosa ovejita, no hay nada más rico que la carne de un cordero temeroso que ha dejado a su pastor…

Lala intentó correr descontrolada, pero como no veía, no sabía a donde huir, su corazón latía a mil y sabía que la atraparían; luego escuchó que los lobos atacaban a alguien y luego se alejaban gimiendo. Lala tenía mucho miedo, no sabía que pasaba, luego sintió una vara que golpeaba tiernamente su lomo, y luego una mano que la alzaba, ahí reconoció el fresco aroma de su pastor y se sintió segura.

Lala aprendió que siempre debía obedecer la voz de su pastor y que nunca debía alejarse del rebaño, pues los pastos eran verdes y el agua dulce porque su amo cuidaba aquel lugar, él siempre les daba lo mejor y les protegía, y aunque merecía morir en la boca de los lobos, el pastor le había rescatado con valor exponiendo así su vida.

Fábulas en la Biblia

De uso frecuente en la literatura de muchos pueblos, apenas aparece en la Biblia. De hecho son sólo dos las fábulas contenidas en la Biblia, ambas en el Antiguo Testamento: 

a) La de Jotán (Jueces 9:1-21), en la que con gran vivacidad y patetismo se denuncia la torpeza inicua de Abimelec y de los siquemitas que le secundaron haciéndolo rey. Difícilmente se encontrará en la literatura universal una fábula que supere a ésta tanto en forma como en contenido. 

b) La de Joás (2 Reyes 14:9), en el sarcástico mensaje dirigido por el rey de Israel contra el arrogante Amasías, rey de Judá. En ambas, el contexto es suficientemente iluminador, por lo que la interpretación no presenta ninguna dificultad.

2 Reyes 14:9 Y Joás rey de Israel envió a Amasías rey de Judá esta respuesta: El cardo que está en el Líbano envió a decir al cedro que está en el Líbano: Da tu hija por mujer a mi hijo. Y pasaron las fieras que están en el Líbano, y hollaron el cardo. 

Jueces 9:7-20 Cuando se lo dijeron a Jotam, fue y se puso en la cumbre del monte de Gerizim, y alzando su voz clamó y les dijo: Oídme, varones de Siquem, y así os oiga Dios. Fueron una vez los árboles a elegir rey sobre sí, y dijeron al olivo: Reina sobre nosotros. Mas el olivo respondió: ¿He de dejar mi aceite, con el cual en mí se honra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles? Y dijeron los árboles a la higuera: Anda tú, reina sobre nosotros. Y respondió la higuera: ¿He de dejar mi dulzura y mi buen fruto, para ir a ser grande sobre los árboles? Dijeron luego los árboles a la vid: Pues ven tú, reina sobre nosotros. Y la vid les respondió: ¿He de dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles? Dijeron entonces todos los árboles a la zarza: Anda tú, reina sobre nosotros. Y la zarza respondió a los árboles: Si en verdad me elegís por rey sobre vosotros, venid, abrigaos bajo de mi sombra; y si no, salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano. Ahora, pues, si con verdad y con integridad habéis procedido en hacer rey a Abimelec, y si habéis actuado bien con Jerobaal y con su casa, y si le habéis pagado conforme a la obra de sus manos (porque mi padre peleó por vosotros, y expuso su vida al peligro para libraros de mano de Madián, y vosotros os habéis levantado hoy contra la casa de mi padre, y habéis matado a sus hijos, setenta varones sobre una misma piedra; y habéis puesto por rey sobre los de Siquem a Abimelec hijo de su criada, por cuanto es vuestro hermano); si con verdad y con integridad habéis procedido hoy con Jerobaal y con su casa, que gocéis de Abimelec, y él goce de vosotros. Y si no, fuego salga de Abimelec, que consuma a los de Siquem y a la casa de Milo, y fuego salga de los de Siquem y de la casa de Milo, que consuma a Abimelec.

Explicación: Algunos enuncian que esta es una alegoría, otros una parábola, pero J. M. Martínez, lo reconoce como una fábula pues tiene todas las características para ello. A los cuatro árboles mencionados: la higuera, el olivo, la vid y la zarza, se le atribuyen características de seres humanos y se habla de su rivalidad de acuerdo con la diversidad del follaje. Los árboles representan a los setenta hijos de Gedeón, y la zarza representaba a Abimelec; él como una zarza, no pudo ofrecer a Israel protección real ni seguridad. Jotam contó esta historia para ayudar al pueblo a establecer prioridades al momento de elegir sus gobernantes, pero aun así no lo hicieron.

Enigma: Este vocablo (gr. aínigma) significa un «dicho oscuro», que necesita una investigación, más o menos profunda, para descubrir su significado. Es un dicho de sentido artificiosamente encubierto. Su propósito es precisamente intrigar, despertar el deseo de averiguar lo que se encubre y se usa deliberadamente para probar la capacidad de comprensión de quien escucha. Difiere de la parábola en que ésta suele ir seguida de su interpretación. Si no es interpretada, puede ser llamada enigma. Algunos los consideran un tipo de alegoría, una expresión con sentido artificiosamente encubierto para que sea difícil entenderlo o interpretarlo.

El libro de Proverbios fue escrito, como reza en su introducción, para entender «proverbios y refranes» (Proverbios 1:6), literalmente «proverbios y enigmas, (heb. meliah). En la Biblia encontramos varios enigmas, a veces en forma de adivinanzas. Algunos de ellos tienen su explicación en el texto.Ejemplo: ¿Cuál fue el hombre que nació siendo grande, no tuvo padre ni madre, pero pobló toda la tierra? Adán.

Juan 4:32-33 Él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer? 

Explicación: Esta afirmación enigmática hecha por Jesús, genera la intriga acerca de cuál es la comida que tiene el Señor, en el versículo posterior (v. 34) se sabe cuál es: “Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.”

Hay muchas figuras de lenguaje en la Biblia que no se deben interpretar textualmente. Están allí para darle riqueza y profundidad a la expresión, y normalmente son fáciles de identificar. Se tienen que tomar en cuenta para hacer una correcta interpretación.

Proverbios 30:24-28 Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, Y las mismas son más sabias que los sabios: Las hormigas, pueblo no fuerte, Y en el verano preparan su comida; Los conejos, pueblo nada esforzado, Y ponen su casa en la piedra; Las langostas, que no tienen rey, Y salen todas por cuadrillas; La araña que atrapas con la mano, Y está en palacios de rey. 

Jueces 14:11-14 Y aconteció que cuando ellos le vieron, tomaron treinta compañeros para que estuviesen con él. Y Sansón les dijo: Yo os propondré ahora un enigma, y si en los siete días del banquete me lo declaráis y descifráis, yo os daré treinta vestidos de lino y treinta vestidos de fiesta. Mas si no me lo podéis declarar, entonces vosotros me daréis a mí los treinta vestidos de lino y los vestidos de fiesta. Y ellos respondieron: Propón tu enigma, y lo oiremos. Entonces les dijo: Del devorador salió comida, Y del fuerte salió dulzura. Y ellos no pudieron declararle el enigma en tres días.



¿SABES QUÉ ES UN QUIASMO?

Es una figura del lenguaje muy utilizada en la Biblia. Funciona así: hay una idea central y las porciones de texto por encima y por debajo de esa idea son similares.

¿Quieres un ejemplo?

Génesis 7:21-23

Salmos 3:7, 8

Salmos 58

Leamos Amós 5:4 al 6:

A. Acudan a mí, y vivirán.

B. No acudan a Betel,

C. no vayan a Gilgal

D. ni pasen por Beerseba,

C. porque Gilgal irá sin remedio al

destierro

B. y Betel quedará convertida en

ruinas.

A. Acudan al Señor, y vivirán.


¿Te das cuenta de que las frases A, B y C tienen ideas complementarias?

Si leemos el texto en orden inverso, observamos que el sentido es el mismo.

Además de versículos, existen libros enteros de la Biblia escritos de esta manera. Este patrón puede observarse en Levítico, Daniel y Apocalipsis.

LA PALABRA DE DIOS ES VIVA, ETERNA Y REAL. Para obtener todo el poder que nos ofrece, no basta con leerla a través de los ojos de nuestros padres, hermanos, pastores o amigos. Es necesario examinarla por nosotros mismos, de forma atenta y cuidadosa, para obtener el fundamento para nuestra fe, respuestas a nuestras dudas y orientación para nuestra vida.

"Aquellos que claman a Dios por liberación del terrible encantamiento que Satanás teje alrededor de ellos, deben estimar debidamente las Escrituras. Nuestra única seguridad está en recibir toda la Biblia, no tomar solamente algunas porciones separadas, sino en creer en toda la verdad. Vuestros pies están sobre arenas movedizas si despreciáis una palabra que ha sido escrita. La Biblia es una comunicación divina, y es tan un mensaje para el alma como si una voz del cielo fuera oída hablándonos. Con cuánta reverencia, pavor y humillación deberíamos iniciar la investigación de las Escrituras a fin de aprender de las realidades eternas… Que todos estudien la Biblia sabiendo que la Palabra de Dios es tan perdurable como el trono eterno. Si estudiáis la Biblia con humildad, con ferviente oración en demanda de dirección, los ángeles de Dios abrirán para vosotros sus realidades vivas, y si apreciáis los preceptos de la verdad, ellos serán para vosotros como una muralla ígnea contra las tentaciones, los engaños y los encantamientos de Satanás (NEV, 212).

Todos aquellos que viajan por el camino al cielo, necesitan un guía seguro. Nosotros no debemos andar en la sabiduría humana. Es nuestro privilegio escuchar a la voz de Cristo hablándonos a medida que realizamos el viaje, y sus palabras son siempre palabras de sabiduría… Satanás está trabajando con gran diligencia para labrar la ruina de las almas de los hombres. Ha descendido con gran poder, sabiendo que le queda poco tiempo. Nuestra única seguridad está en seguir estrechamente junto a Cristo, caminando en su sabiduría y practicando su verdad. Nosotros no siempre podemos detectar rápidamente la obra satánica; no sabemos adónde coloca sus trampas. Pero Jesús comprende las sutiles artes del enemigo, y puede mantener nuestros pies por el camino seguro… “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6), declara Cristo (NEV, 18).

Versiones de la Biblia - Introducción SSEE

El proceso de traducción de la Biblia al latín, siriaco y copto comienza en trono al año 180 dC. El número creciente de cristianos que hablaban estas y otras lenguas y no ya el griego, en el que estaba escrito el NT y al que había sido traducido el AT, hacia inevitable el inicio de este proceso de traducción. El origen de algunas de estas versiones antiguas son desconocidas, no se conocen sus historias, es decir, si cada una de estas versiones comenzó de una sola o de varias versiones, o si por el contrario, en un principio coexistieron varias versiones que más tarde, a través de un proceso de unificación, llegaron a confluir en un único texto. Solo en el caso de las versiones gótica y eslava se sabe con certeza que desde el primer momento existió una versión única.

4.1. Versiones latinas

4.1.1 La Vetus Latina (VL)

La “versión latina antigua” conocida corrientemente como Vetus Latina es la traducción o conjunto de traducciones anteriores a la versión Vulgata, realizada por Jerónimo a finales del s. IV. 

Existen dos familias:

a) La africana, difundida por el norte de África, especialmente en Cartago, donde se conoce especialmente en los escritos de Tertuliano por el s. II, luego citado por Cipriano de Cartago, los códices mas conocidos son: Códice Palatino (ite); códice Fleury (Ith); códice bobiense (ith) y 

b) La europea, a finales del s. IV circulaba por Italia, la Galia y España diversas copias llamadas “europeas”, sus códices más conocidos son: códice Varcelense (ita); códice Veronense (itb) y códice Beza (itd) . San Agustín se queja de que, dada la enorme difusión  de los manuscritos griegos y el conocimiento que del griego tenían muchos cristianos de habla latina, cualquiera se sentía autorizado para introducir correcciones al texto latino, hasta el punto de que parecían existir tantas versiones como códices.

4.1.2 La Vulgata (Vg)

Desde el s. XVI se da el nombre Vulgata a la traducción llevada a cabo por Jerónimo a finales del s. IV. Llegó a ser la versión “divulgada” y oficial de la Iglesia Católica. Esta versión se realizó puesto que la versión antigua (VL) había entrado en un estado de corrupción y aparecieron las versiones griegas en unciales que respondían mejor al ambiente más culto de la época, abonaron el terreno para esta versión latina.

Jerónimo nacido por el 347 dC., recibió su formación en las mejores escuelas exegéticas del Oriente griego y aprendió hebreo con rabinos judíos. Pasó en Belén la última parte de su vida. Conoció la biblioteca que Orígenes y Eusebio habían creado en Cesarea y allí pudo consultar las famosas Héxaplas de Orígenes. Este trabajo lo hizo a petición del papa Dámaso.

Características. Jerónimo no tradujo los libros deuterocanónicos del AT, pues no formaban parte de las veritas hebraicas. Pero, la tradición manuscrita de la Vulgata no tardó en incorporar una traducción de los mismos. Jerónimo utilizó textos griegos y hebreos contemporáneos, aunque finalmente se llegó a corromper con las mezcla de la VL.

4.2. Versiones Siriacas.

El siriaco era hablado en Mesopotamia, en Siria con algunas diferencias dialectales, en partes de Palestina. Como la iglesia apostólica penetró en estas regiones (Hechos 6:5; 11:19-30, donde se formaron importantes centros cristianos (como Antioquía y Edesa). Luego surgió la necesidad de una traducción del NT para aquellos que tenían dificultades con el griego. Probablemente fueron las primeras traducciones

4.2.1. Vetus Syra.

Es discutida su origen, si es judaica o judeocristiana de esta versión siriaca antigua. La casa real de Adiabene, al este del Tigris, se convirtió al judaísmo por el año 40 dC., sin embargo, pudo también ser realizada por judeocristianos. Se realizó a partir de una versión targúmica. La historia del NT en siriaco arranca del Diatéssaron o armonía de los cuatro evangelios. Esta obra, verdadero monumento de la literatura cristiana antigua, fue realizada en torno al año 170 dC por Taciano, discípulo de Justino. Taciano utilizó un manuscrito griego que circulaba en Roma a mediados del s. II.

4.2.2. Pešitta (Syrp)

Pesitta significa “sencilla” o “simple”, tiene una historia compleja que aparece reflejada en las frecuentes variaciones de su texto y estilo. La traducción fue realizada en varias épocas y por autores diferentes, judíos o cristianos. Se ha de fechar en las últimas décadas del s. IV. El NT no contiene 2 Pedro; 2 y 3 Juan, Judas y Apocalipsis.

4.2.3. Versión Filoxena (Syrph)

Se atribuye esta versión a Policarpo, quien la hubo de realizar en el 507/8 por encargo de Filoxeno, obispo de Mabug. No se trata de una traducción nueva sino de una refundición de la Pesitta, hecha con el propósito de lograr una mayor literalidad en relación con el original griego. El NT contiene todo el canon.

4.2.4. Versión palestinense (Syrpal)

Esta versión es independiente de las demás versiones siriacas. Su lengua es el dialecto arameo occidental hablado por los cristianos de Palestina. En los siglos IV y V, la población de la región palestina llegó a ser cristiana casi en su totalidad, siendo el griego la lengua predominante.

4.2.5. Versión heracleana (Syrh)

Se propone una fidelidad absoluta al original griego, sin el menor respeto a la gramática y estilo de la lengua siriaca. Fue obra de Tomas de Heraclea durante su exilio en Alejandría. La concluyó en el 616 dC.

4.3. Versiones coptas.

El copto representa a la última parte del desarrollo de la antigua lengua egipcia. Era la lengua hablada por la población egipcia mucho antes de la era cristiana. Sin embargo, hasta el 200 dC. no se convirtió en lengua escrita, y lo hizo precisamente a partir de las traducciones de la Biblia. Se escribía en caracteres griegos, a los que se hubieron de añadir otros siete caracteres tomados de la escritura demótica. El copto desarrollo siete formas dialectales. Se conservan partes de la Biblia escritas en seis de estos dialectos: Sahídico (copsa), extendido desde el Cairo a Heracleópolis; bohaírico (copbo), hablado en el Delta occidental y en Nitria; acmímico (copach) dialecto de Achmim, la antigua Panópolis en el Alto Egipto; el fayúmico (copfay) al oeste del Nilo y sur del Delta; el subacmímico y el dialecto egipcio medio.

4.4. Otras versiones antiguas

4.4.1. Versión gótica. 

La primera versión que se conoce la tradujo el obispo Ulfilas, apóstol de los godos en las provincias del Danubio a mediados del s. IV. Es una de las versiones para las que hubo que crear un alfabeto. Se empleó como base del AT la LXX y el NT se tradujo de manuscritos griegos.

4.4.2. Versión armenia.

A comienzos del s. V, el patriarca Sahug (390-439) y Mesropio (439) a quien se atribuye la invención de la escritura armenia, comenzaron la traducción de la Biblia y de la liturgia a la lengua nacional, en reacción contra la utilización del siriaco en el culto armenio. El AT fue hecha en un principio a partir de la versión siriaca, en cambio el NT pudo haber sido hecho a partir del griego.

4.4.3. Versión georgiana

El cristianismo llegó a Georgia, entre el Mar Negro y el Mar caspio, en la primera mitad del s. IV. el georgiano es una lengua aglutinante, que no guarda relación con ninguna otra lengua conocida. No se puede establecer el tipo de texto usado, puede ser griego, siriaco o armenio.

4.4.4. Versión etiópica.

La versión de la Biblia al etiópico se inicio posiblemente hacia mediados del s. IV o poco después, cuando fue consagrado obispo de Acsum Frumenio, la primera figura histórica del cristianismo etíope de la que se tienen noticias. La tradición manuscrita de esta versión es posterior al s. XIII y muestra un texto misxto, con huellas de fuerte contaminación por los textos medievales árabe y copto.

4.4.5. Versiones árabes.

No se conoce la fecha precisa de la traducción al árabe, pero se cree que hasta la época de Mahoma (632) la lengua de los cristianos de Arabia era el siriaco y que solo en una época posterior se hizo sentir la necesidad de disponer de una versión al árabe. Los textos más antiguos conservados nos son, en todo caso, anteriores al s. IX.

4.5. Valor de las versiones antiguas.

El valor principal de las versiones antiguas, muchos de cuyos idiomas son muertos, consiste en el testimonio claro que dan de la antigüedad de los escritos sagrados de la Biblia, especialmente de los del Nuevo Testamento, y de la condición en que se encontraba el texto en la época de las traducciones respectivas. En este sentido son especialmente importantes las versiones mas antiguas, puesto que fueron hechas en tiempos anteriores a los manuscritos griegos más antiguos que conocemos.

4.6. Versiones medievales y modernas.

Las versiones antiguas de la Biblia, fueron seguidas por las versiones medievales. Del s. VII procede la versión anglosajona, del siglo IX la bohemia y del XI la alemana (en bajo alemán). En los ss. XII y XIII vieron la luz versiones al provenzal, francés, italiano y holandés; en el s. XIV, al inglés, noruego, polaco y persa; en el s. XV, al húngaro y sueco.

La primera Biblia impresa fue una Vulgata editada por J. Gutemberg en Maguncia (Alemania) en los años 1450-1456. La segunda impresa, y primera en una lengua moderna, fue una versión alemana editada por J. Mentelin en 1466; siguieron la Biblia de Agosto, versión italiana de Nicolo Malermi, publicada en Venecia en 1471, la francesa de Jean de Rely, en 1487, y la checa, editada en Praga en 1488.

La de Martín Lutero de 1534 fue la primera Biblia completa traducida a una lengua moderna a partir de las lenguas originales; la versión del NT había sido publicada en Wittemberg en 1522; la edición típica es la de 1545; alcanzó gran popularidad y constituye un monumento de la literatura en lengua alemana. Valor similar tiene la versión inglesa conocida como Biblia del Rey Jacobo o Authorized Version de 1611; fue revisada en 1881-1895, y desde entonces es conocida como The Revised Version.

A finales del s. XVI, la Biblia completa había sido traducida al holandés (1526), francés (1530), sueco (1541), danés (1550), polaco (1561, en Cracovia por Juan Leopolitano) y además lenguas europeas. En el s. XIX, el siglo de las misiones, la Biblia fue traducida a unas 500 lenguas dialectos. Este esfuerzo de traducción se ha visto continuado e incrementado en el presente siglo. Versiones muy utilizadas en la actualidad son, en lengua inglesa; The Revised Standard Version, The New English Bible y The New American Bible, y en francés La Sainte Bible de Jérusalem, dirigida por los PP. Dominicos de la “Ecole Biblique” de Jerusalén y la Traduction Oecuménique de la Bible.

Las versiones portuguesas comienzan a finales del s. XIII en el monasterio de Alcobaca con una versión parcial de Hch y una historia abreviada del AT. Pero la primera versión completa de la Biblia es la de Antonio Pereira de Figueiredo, hecha en Lisboa durante los años 1778-1790, que volvió a editarse, revisada varias veces parcial o totalmente, en el s. XIX. Por su parte, J. Ferreira de Almeida es el autor de una versión protestante completa de la Biblia entre 1681 y 1719. Matos Soares lleva a cabo otra traducción completa de la Biblia, hecha de la Vulgata de Lisboa el año 1932. En Brasil la Liga de Estudios Bíblicos realiza una traducción completa de la Biblia en 1955.

4.7. La Biblia en España

La primera versión importante al Castellano de la que se tiene datos precisos, es la que se conoce como La Biblia Alfonsina, traducida por orden del rey Alfonso X de Castilla, España, "el sabio", y que apareció en 1280. Es una traducción de La Vulgata. En 1430 apareció una traducción del Antiguo Testamento, realizada por el rabino Moisés Arragel, de Guadalajara, España, por ordenes de Luis Guzman.

Habiéndose salvado de La Santa inquisición Católica Romana, con el tiempo esta Biblia paso a la familia del Duque de Alba, que la posee en la actualidad, y por eso se conoce como La Sagrada Biblia de la Casa de Alba.

En 1527 el cardenal Quiroga obsequio al rey Felipe II la traducción al Español que había realizado de La Vulgata latina. Se conoce como La Sagrada Biblia de Quiroga.

En 1543 apareció la versión del Nuevo Testamento traducido por Francisco de Enzinas, el cual utilizo el texto griego publicado por Erasmo en 1516  Bruselas, Bélgica. 

Mientras tanto, a fines del siglo XV los judíos habían sido expulsados de España. Salieron al exilio, pero fueron llevando con ellos el idioma. Algunos se establecieron en Ferrara, Italia, en donde en 1553 apareció La Biblia de Ferrara. Fue una traducción hecha por YomTob Atlas y Abram Usque.

En 1556, Juan Perez de Pineda publico su versión del Nuevo Testamento, para la cual había usado la versión de Enzinas, agregando su propia traducción de Los Salmos.

Sin duda alguna, la obra de mayor envergadura fue la traducción completa de toda la Biblia llevada a cabo por Casiodoro de Reina, ex monje Jerónimo de San Isidoro de Sevilla, después convertido al protestantismo. Tras doce años de trabajo, como el mismo confiesa, imprime su clásica versión en Basilea el año 1569 con el siguiente título: La Biblia, que es, los sacros libros del Viejo u Nuevo testamento. Trasladada en Español. La traducción fue hecha casi seguramente de los originales, utilizando además otros instrumentos, como la versión literal latina de Santos Pagnino y de la literalisima castellana Biblia de Ferrara, asi como la versión neotestamentaria de Juan Perez de Pineda, que prácticamente copia desde 2 Ped hasta Apoc. Esta Biblia, conocida vulgarmente como “Biblia del Oso” por el grabado que figura en su portada, fue revisada por Cipriano de Valera, quien preparó la segunda edición, aparecida en Amsterdam en 1602. Coloca los deuterocanónicos del AT al final, añade algunas notas y corrige en parte el texto de Reina, eliminando los pasajes deuterocanónicos y los textos no hebreos que Reina había puesto entre paréntesis, especialmente en Prov. Esta versión, conocida popularmente como Reina-Valera con varias revisiones posteriores, las mas importantes de las cuales se hicieron en 1862, 1909, la de 1960 es la que ha sido editado con mas frecuencia por las Sociedades Bíblicas y se sigue usando en el cristianismo de todo el mundo. En 1977 la Editorial CUE de Barcelona, España, publico una revisión de la versión de Reina-Valera de 1909. 

En 1989 la Editorial Mundo Hispano de El Paso, en el Estado de Texas, Estados Unidos de Norteamérica, publico la versión Reina-Valera Actualizada, también basada en la versión de 1909, y cotejada con diversas traducciones y con los mejores textos en Los idiomas originales.

Pasarían mas de dos siglos antes de que la iglesia Católica de Roma autorizara la publicación de la Biblia en Español. En 1790 se publico en Valencia, España, La Sagrada Biblia de Felipe Scio de San Miguel, traducida de La Vulgata por orden del rey Carlos III. Consta de 16 tomos. Otra traducción de La Vulgata apareció en 1822, realizada por Felix Torres Amat y Miguel Petisco;

Mientras tanto, en el mundo evangélico, las versiones de La Sagrada Biblia continuaban apareciendo. En 1857 apareció la traducción del Nuevo Testamento llamada del Nuevo Pacto, y que se atribuye a Guillermo Norton, de Edimburgo, Escocia.

La Versión Moderna fue una traducción realizada por H. B. Pratt, misionero en Colombia y México, y publicada en 1893 por La Sociedad Bíblica Americana de Nueva York, Estados Unidos de Norte américa. Esta versión se distingue por ser muy fiel al hebreo, arameo y griego; sin embargo, logró una popularidad muy limitada.

En 1919 apareció el Nuevo Testamento, versión de Pablo Besson, pastor en Argentina. En 1923 se publico La Versión Hispano-americana del Nuevo Testamento, realizada por una comisión de traductores designada por La Sociedad Bíblica Británica y Extranjera y La Sociedad Bíblica Americana.

La Iglesia Católica a partir de la Encíclica Divino afflante Spiritu, de Pio XII, el año 1943, hizo que se desarrollasen todos los campos de las ciencias bíblicas e impulsólas traducciones de la Biblia en lenguas hispánicas.

En 1944 se publico en Madrid, España, La Sagrada Biblia, versión de Eloino Nacar y Alberto Colunga. Esta fue La primera traducción hecha por traductores católico-romanos directamente de Los idiomas Bíblicos originales, y ha llegado a ser la versión católico -romana mas difundida, habiéndose publicado un sin numero de ediciones.

A partir de la década de los años cuarenta ha habido una verdadera explosión de traducciones de Las Sagradas Escrituras al español. Hay mas de treinta versiones que se han publicado, algunas de ellas apareciendo incluso el mismo año.

Una lista representativa es la que sigue:

• 1947 Biblia, Bover-Cantera, Madrid, España; católica-romana.

• 1951 Biblia, Juan Straubinger, Buenos Aires, Argentina; católico-romana.

• La Biblia Reina-Valera Revisada 1960 - RVR60 / 1960 Revisión de la versión Reina-Valera realizada por una comisión designada por Las Sociedades Bíblicas Unidas.

• 1962 Nuevo Testamento, Centro Bíblico Hispanoamericano, Toluca, Mexico.

• 1964 Biblia, Ediciones Paulinas, España; católico-romana.

• 1964 Biblia, Evaristo Nieto, catolicoromana.

• 1964 Biblia, Serafín de Ausejo, Barcelona, España, católico-romana.

• 1966 Nuevo Testamento, "Dios Llega al Hombre", Versión Popular, Sociedades Bíblicas Unidas.

• 1966 Nuevo Testamento, JoseMaria Valverde, revisada por Luis Alonso Shokel, erudito biblico Español; catolicoromana.

• 1967 Nuevo Testamento, Carlos de Villapadierna, Editorial Difusora Bíblica, Madrid, España; católico-romana.

• 1967 Biblia de Jerusalem, traducción directa de los idiomas originales, siguiendo el modelo de La versión francesa, Bilbao, España.

• 1968 Nuevo Testamento Ecuménico, Comunidad Taize.

• 1968 Nuevo Testamento, Libro de la Nueva Alianza, Armando J. Levoratti, Mateo Perdia y Alfredo B. Trusso, católico-romana.

• 1971 Nuevo Testamento, Versión Moderna, sin nombre de autor.

• 1972 La Nueva Biblia para Latino-américa, Ramón Ricciarde, Editorial Verbo Divino y Ediciones Paulinas; católico-romana.

• 1972 Nuevo Testamento Viviente, Juan Rojas y otros; traducción basada en la versión en inglesThe Living New Testament, de Kenneth Taylor.

• 1973 Nuevo Testamento, Biblia de las Americas, The Lockman Foundation, La Habra, California.

• 1975 Nueva Biblia Española, dirigida por Luis Alfonso Schokel y Juan Mateos.

• 1977 Biblia, Revision de la version Reina-Valera de realizada por CLIE, Barcelona, España.

• 1979 Biblia, Versión Popular, Sociedades Bíblicas Unidas.

• 1979 Biblia, La Sagrada Biblia al Día, que sigue el modelo de The Living Bible, Unilit, Miami.

• 1986 La Biblia de las Americas, The Lockman Foundation, La Habra, California. En 2005 en español latinoamericano se publica una versión denominada La Nueva Biblia de los hispanos.

• 1989 Biblia, Reina-Valera Actualizada, Editorial Mundo Hispano, El Paso, Texas.

• 1999 la Sociedad Bíblica Internacional saca una traducción española; La Nueva Versión Internacional (NVI) dirigido por el colombiano Luiciano Jaramillo junto a un equipo hispanoamericanos en Miami, estados Unidos.

• 2005 Rafael Alberto Serrano, colombiano saca La Palabra de Dios para todos en Texas, Estados Unidos.

• 2006 sale a luz la Biblia del Peregrino, dirigida por Alonso Shokel, por la editora Mensajero de Bilbao, España.

• 2006 la Editorial Broadman y Holman en español publicó la Biblia Peshitta. Es una traducción realizada por el Instituto Cultural Alef y Tau de Mexico.

• 2008 salió a luz la Biblia Interconfesional completa. Ya en 1978 se publicó el Nuevo Testamento Interconfesional, traducción del griego al español realizada por un equipo de la Comisión Española de Relaciones Interconfesionales, la Casa de la Biblia, la Biblioteca de Autores Cristianos, las Sociedades Bíblicas y la Editorial Verbo Divino. 

4.8. Las Sociedades Bíblicas Unidas

Las Sociedades Bíblicas Unidas conforman una organización internacional, no lucrativa y no denominacional dedicada a la divulgación de la Biblia. Según ellos mismos, "son una fraternidad mundial de Sociedades Bíblicas Nacionales trabajando en más de 150 países. Su propósito es alcanzar a cada persona con la Biblia o alguna parte de ella en el idioma que pueda leer y entender y a un precio que pueda pagar". Según ellos mismos, las Sociedades Bíblicas Unidas distribuyen más de 600 millones de escrituras1 cada año.

El nacimiento del movimiento moderno de las Sociedades Bíblicas comenzó con la fundación de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera (SBBE) en Londres, en 1804. Su propósito fue el de incrementar la disponibilidad de Escrituras en Inglaterra y Gales, pero su visión misionera se extendió rápidamente. La SBBE no tardó en tener agentes, por toda Europa y más allá, que distribuían Escrituras y establecían Sociedades Bíblicas y agencias locales. Al limitarse a distribuir únicamente la Biblia, “sin notas ni comentarios”, la SBBE esperaba recibir el apoyo de cristianos de todas las denominaciones. Pronto hubo otras Sociedades Bíblicas nacionales ansiosas de operar en una dimensión internacional: Países Bajos en 1814; Estados Unidos en 1816; Rusia en 1821; y otras. Se publicaron ediciones de la Biblia con traducciones aprobadas por las diferentes iglesias y de acuerdo a sus respectivos cánones.

Según Jones "Antes la Biblia solo se encontraba en pocos idiomas, y podía ser leída por un poco más del 20% de la población mundial. Al final del siglo XIX, ya podía ser leída en más de 300 lenguas; así, el 90% del mundo podía encontrarla en su lengua nativa". (A.T. JONES, What shall be the sign of thy coming? Review and Herald. Battle Creek, vol. 68, No. 48, p. 754-768, diciembre, 1891).

Según Sidney Rooy "La práctica misionera de los protestantes en el siglo XIX fue la distribución y el énfasis de la lectura de la Biblia. Después de su ausencia virtual durante la mayor parte del período colonial, esta reinstitución marcó un viraje de 180 grados". (en Wagenveld, 103)

Juan de Zumárraga obispo en México desde 1527 hasta 1547 decía: "... El primer paso para ser cristiano es conocer las Sagradas Escrituras" (Pablo Alberto Deirós, Historia del cristianismo en América Latina, Fraternidad Teológica Latinoamericana, Buenos Aires, 1992, 590).

Sin embargo "casi todo el período colonial la posesión de la Biblia fue condenada y castigada por la inquisición romana" (Wagenveld, 103).

"La Sociedad Bíblica Británica y Extranjera (SBBE), organizada en 1804, y la Sociedad Bíblica Americana (SBA), organizada en 1816, imprimieron copias de la Biblia en español y en portugués" (Wagenveld, 103).

La distribución de la Biblia tuvo  una amplia relación con la plantación de iglesias en Latinoamérica.

Muchos trabajaban arduamente en la distribución de la Biblia porque creían que "con la capacidad de leer la Biblia y de conocer su mensaje habría un gran cambio en la situación religiosa en América Latina. Para ellos, el gran problema fundamental en el período colonial había sido la ignorancia de la verdad... Por lo tanto, su esfuerzo no se dirigía a la plantación de nuevas iglesias. Creían firmemente que con sembrar la semilla de la Palabra de Dios, las plantas nuevas brotarían, tomarían raíz y darían frutos a su debido tiempo. Y tenían razón". (Wagenveld, 104).

Después de la Primera Guerra Mundial, las Sociedades empezaron a buscar maneras de coordinar su trabajo por medio de acuerdos de “cortesía” y agencias conjuntas. En 1932, los delegados de las Sociedades Bíblicas en los Estados Unidos, Inglaterra y Gales, y Escocia se reunieron en Londres para coordinar sus actividades, las que se estaban traslapando en los Balcanes, Brasil, Chile, China, Japón, el Medio Oriente, Uruguay y Venezuela. Los beneficios que obtendrían al compartir sus experiencias y prácticas se hicieron cada vez más evidentes, y en 1939 en Woudschoten, Países Bajos, estas tres Sociedades, a las que se unieron las Sociedades Bíblicas en Francia, Países Bajos y Noruega, se reunieron para planificar el establecimiento de un “Concilio Mundial de Sociedades Bíblicas”.

La realización de sus planes se demoró debido a la Segunda Guerra Mundial, pero después, en 1946, delegados de 13 países se congregaron en Haywards Heath, Inglaterra, donde el 9 de mayo se fundaron las Sociedades Bíblicas Unidas. A partir de 1946, las Sociedades, tradicionalmente poderosas, dejaron el control directo del trabajo en otros países y estimularon el desarrollo de Sociedades nacionales autónomas. Las Sociedades miembros han establecido también una estructura de comités y oficinas para ayudarlas en su trabajo, y han fijado un presupuesto en común, por medio del cual se comparten los recursos financieros.

Traducciones en lenguas indigenas

El trabajo de traducción del texto bíblico en una lengua minoritaria es bastante complejo y puede llevar décadas. En general, las lenguas de los pueblos originarios son ágrafas, o sea, no tienen representación gráfica o alfabeto. Son lenguas solamente habladas. Así, los equipos que se dedican a este trabajo tienen que convivir directamente con esa población durante muchos años, a fin de aprender y estandarizar la lengua para la cual pretenden traducir las Sagradas Escrituras. Además, tienen que conocer la realidad cultural en la cual está insertada la población, para buscar dentro de la lengua formas de traducir el contenido de las Escrituras. Conozca un poco del trabajo realizado por algunas Sociedades Bíblicas para llevar la Palabra de Dios a esas poblaciones.

Argentina

Son más de 20 lenguas existentes en Argentina, de las cuales ocho de ellas poseen traducciones de la Biblia: Yahgan, Wichí, Toba Qom, Toba del Oeste, Pilagá, Mocoví, Chorote y Quichua Santiagueño.

Bolivia

En el país son habladas 36 lenguas, incluyendo el español. Un decreto de 2012 reconoció a todas como oficiales. De este total, la Sociedad Bíblica Boliviana ya desarrolló proyecto de traducción para cerca de 30 de ellas, entre las cuales: Guaraní, Aymara y Quechua.

Chile

La Sociedad Bíblica Chilena ya desarrolló la traducción del Nuevo Testamento al Mapudungun, lengua indígena hablada por 100 mil a 200 mil personas.

Colombia

En el país existen 68 lenguas nativas, habladas por cerca de 850 mil personas. La Sociedad Bíblica Colombiana está trabajando en la traducción del Antiguo Testamento a los idiomas Wayunaiki y Nasa Yuwe, hablados por los pueblos indígenas wayúu y paeces.

Costa Rica

Los pueblos con mayor población indígena en el país, el cabécar y el bribri, fueron beneficiados con la traducción del Nuevo Testamento a sus idiomas.Para atender a estas poblaciones, que sumadas reúnen 21 mil hablantes están siendo preparadas nuevas ediciones.

Ecuador

El número de lenguas originarias en el país es grande. Ocho de ellas son las más prominentes, de las cuales cinco disponen de la Biblia o partes de ellas. Sin embargo, existen más de 200 dialectos, de los cuales solamente 30% tienen una parte de la Biblia traducida. Para atender a estos pueblos, las Sociedades Bíblicas Unidas en el Ecuador tienen trabajado en proyectos de traducción de las Escrituras, con énfasis en Quichua Chimborazo, Quichua Imbabura y Quichua Cañar.

Guatemala

Con una población de 14 millones de personas, de las cuales 60% son indígenas, Guatemala tiene 24 idiomas indígenas reconocidos por el Gobierno, además del español. Para alcanzar esa gran parte de la población, la Sociedad Bíblica de Guatemala trabaja en proyectos de traducción de la Biblia para esas lenguas. Nueve de ellas ya poseen la Biblia completa impresa y hay más de cuatro en desarrollo:  Poqomchi, Achí de Cubulco, Mam de Huehuetenango y Qanjobal.

México

Este país tiene la mayor población indígena de América Latina, con aproximadamente 10 millones de habitantes, entre el 8 y 10% de la población nacional y el 32% de toda América Latina. De acuerdo con datos oficiales (INALI, 2008), hay 364 variantes lingüísticas. Para llevar el Libro Sagrado también a esa población, la Sociedad Bíblica de México viene trabajando con diversos ministerios, y, hoy en día, ya es posible encontrar el Nuevo Testamento en 122 de esas variantes. Por su parte, la Biblia completa está disponible en siete de ellas y hay más de siete proyectos en desarrollo.

Paraguay

El país posee 22 lenguas, siendo que el Español y el Guaraní comparten el status de idiomas nacionales. De los 5,2 millones de habitantes, 87,1 mil son indígenas. La Biblia completa está traducida en cuatro idiomas indígenas: Nivaclé, Lengua Norte, Lengua Sur y Guaraní.

Perú

La Sociedad Bíblica Peruana tiene una actuación intensa en el campo de la traducción bíblica, colaborando con el Conaci (Coordinador Nacional de Asociaciones Cristianas Indígenas del Perú), además de contar con el apoyo de diferentes organizaciones. En el país existen 58 lenguas, de las cuales 48 poseen al menos una parte del texto bíblico traducida. La Biblia completa está disponible en cuatro idiomas: Aymara Central, Quechua de Ayacucho, Quechua de Cusco y Quechua de Huallaga.

Principios de traducción

Traducir un mensaje escrito significa pasar de una lengua a otra. En el caso de la Biblia, por no conocer las lenguas originales (hebreo, arameo y griego), el lector necesita recurrir a un traductor, que hace la mediación o pasaje de una lengua a otra. En su tarea, el traductor tiene básicamente dos opciones, así descritas por el erudito alemán F. Schleiermacher, en 1813: “O el traductor deja al escritor quieto en su lugar, llevando, en la medida de lo posible, el lector hasta él; o deja al lector en paz y, en la medida de lo posible, trae al escritor hasta él”.

Si queréis prestar atención a las instrucciones dadas en la Palabra de Dios, podréis salir con un desarrollo de la fuerza intelectual y moral que dará ocasión de regocijo aun a los ángeles, y Dios se gozará por vosotros con cántico. Bajo esta disciplina obtendréis el más pleno desarrollo de vuestras facultades… Día tras día, revestíos de Cristo; y durante el breve período de vuestra prueba aquí en la tierra, mantened vuestra dignidad en la fuerza de Dios, como colaboradores con los más altos agentes del cielo (CM, 99, 100).

Canon de las Sagradas Escrituras - Introducción SSEE

La iglesia cristiana, muy temprano en su historia, sintió la necesidad de especificar los libros con los cuales Dios comunicó su voluntad a la humanidad. Esa necesidad se fundamenta en la creencia de que si Dios ha roto el silencio de los tiempos para entablar un diálogo con los seres humanos, debe haber alguna forma adecuada de saber con seguridad dónde se encuentra esa revelación. El canon de la Biblia delimita los libros que los creyentes han considerado como inspirados por Dios para transmitir la revelación divina a la humanidad; es decir, establece los límites entre lo divino y lo humano: presenta la revelación de Dios de forma escrita.

En la tradición judeocristiana, el canon tiene un propósito triple. 
1. Define y conserva la revelación a fin de evitar que se confunda con las reflexiones posteriores en torno a ella. 
2. Tiene el objetivo, además, de impedir que la revelación escrita sufra cambios o alteraciones. 
3. Brinda a los creyentes la oportunidad de estudiar la revelación y vivir de acuerdo con sus principios y estipulaciones.

Es fundamental para la comprensión cristiana del canon tomar en consideración la importancia que la comunidad apostólica y los primeros creyentes dieron a la teología de la inspiración. Con la certeza de que se escribieron ciertos libros bajo la inspiración de Dios, los creyentes seleccionaron y utilizaron una serie de libros, reconociéndoles autoridad ética para orientar sus vidas y decisiones. Esos libros alimentaron la fe de la comunidad, los acompañaron en sus reflexiones y discusiones teológicas y prácticas, y, además, les ofrecieron una norma de vida. Los creyentes, al aceptar el valor inspirado de un libro, lo incluían en el canon; en efecto, lo reconocían como parte de la revelación divina.

1. USO DEL TÉRMINO “CANON”

El término griego kavov es de origen semítico, y su sentido inicial fue el de «caña». Posteriormente, la palabra tomó el significado de «vara larga» o listón para tomar medidas, utilizado por albañiles y carpinteros. El hebreo taneē tiene ese significado (Ezequiel 40:3, 5). El latín y el castellano transcribieron el vocablo griego en «canon». La expresión, además, adquirió un significado metafórico: se empleó para definir las normas o patrones que sirven para regular y medir.

Desde el siglo II de la era cristiana, el término kavov se empleó para referirse a «la regla de fe», al ordenamiento religioso (se empleaba su forma plural «cánones eclesiásticos») y a la parte invariable y fija de la liturgia. En la Edad Media los libros jurídicos de la iglesia se identifican como los «cánones». La Iglesia Católica, además, llama «canon» al catálogo de sus santos, y «canonización» al reconocimiento de la veneración de algunas personas que han llevado vidas piadosas y consagradas al servicio cristiano.

En el siglo IV se empleó la palabra «canon» para determinar no solamente las normas de fe, sino también para referirse propiamente a las Escrituras. El «canon» de la Biblia es el catálogo de libros que se consideran normativos para los creyentes y que, por lo tanto, pertenecen, con todo derecho, a las colecciones incluidas en el Antiguo Testamento y en el Nuevo. Con ese significado específico la palabra fue utilizada posiblemente por primera vez por Atanasio, el obispo de Alejandría, en el año 367. A fines del siglo IV esa acepción de la palabra era común tanto en las iglesias del Oriente como en las del Occidente, como puede constatarse en la lectura de las obras de Gregorio, Priciliano, Rufino, San Agustín y San Jerónimo.

"Quien quiera ver la luz del sol con claridad, debe secarse los ojos" - Atanasio.

2. El canon de la Biblia hebrea

De acuerdo con los diversos relatos evangélicos, Jesús utilizó las Escrituras hebreas para validar su misión, sus palabras y sus obras (véase Marcos 13:14; Lucas 24:32). Los primeros creyentes continuaron esa tradición hermenéutica y utilizaron los textos hebreos—y particularmente sus traducciones al griego—en sus discusiones teológicas y en el desarrollo de sus doctrinas y enseñanzas. De esa forma la iglesia contó, desde su nacimiento, con una serie de escritos de alto valor religioso.

De particular importancia es el uso que Jesús hace del libro del profeta Isaías (61:1–2), según se relata en Lucas 4.18–19. El Señor, luego de leer el texto bíblico, afirmó: «Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros» (Lucas 4:21; RVR). Este relato pone de manifiesto la interpretación cristológica que los primeros cristianos hicieron de las Escrituras hebreas. El objetivo primordial de los documentos judíos, desde el punto de vista cristiano, era corroborar la naturaleza mesiánica de Jesús de Nazaret (Lucas 24:27). De esa forma la Biblia hebrea se convirtió en la primera Biblia cristiana. Con el paso del tiempo, la iglesia le dio el nombre de «Antiguo Testamento», para poner de manifiesto la novedad de la revelación de la persona y misión de Cristo.

Los libros de la Biblia hebrea son 24, divididos en tres grandes secciones:

La primera sección, conocida como Torah («Ley»), contiene los llamados «cinco libros de Moisés»: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.

La segunda división, conocida como Nebiim («Profetas»), se subdivide, a su vez, en dos grupos: (a) «Los profetas anteriores»: Josué, Jueces, Reyes y Samuel; (b) «Los profetas posteriores»: Isaías, Jeremías, Ezequiel y el Libro de los Doce.

La tercera sección de la Biblia hebrea se conoce como Ketubim («Escritos»), e incluye once libros: Salmos, Proverbios y Job; un grupo de cinco libros llamados Megilot («Rollos»)—Cantar de los Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés y Ester—; y finalmente Daniel, Esdras-Nehemías y Crónicas.

Con las iniciales de Torah, Nebiim y Ketubim se ha formado la palabra hebrea Tanak nombre que los judíos usan para referirse a la Biblia hebrea, nuestro Antiguo Testamento.

Los 24 libros de la Biblia hebrea son idénticos a los 39 que se incluyen en el Antiguo Testamento de las Biblias «protestantes»; es decir, las que no contienen los libros deuterocanónicos. La diferencia en numeración se originó cuando se empezó a contar, por separado, cada uno de los doce profetas menores, y cuando se separaron en dos las obras siguientes: Samuel, Reyes, Crónicas y Esdras-Nehemías.

1. Proceso de «canonización»

La teoría, tradicionalmente aceptada, de que las secciones del canon hebreo representan las tres etapas en el proceso de su formación es seriamente cuestionada en la actualidad. Aunque esta hipótesis parezca lógica y razonable, no hay evidencias que la respalden en el Antiguo Testamento o en otros documentos judíos antiguos.

De acuerdo con esa teoría, la Torah fue la primera en ser reconocida como canónica, luego del retorno de los judíos a Judá, al concluir el exilio de Israel en Babilonia (ca. Siglo V a.C.). Posteriormente los Nebiim fueron aceptados en el canon, posiblemente al final del siglo III a.C. Y finalmente, los Ketubim que representan la última sección de la Biblia hebrea—fueron incorporados al canon al final del siglo I d.C., al concluir el llamado «Concilio» de Jamnia.

El reconocimiento de la autoridad religiosa de algunas secciones de las Escrituras hebreas puede verse en el Antiguo Testamento (Éxodo 24:3–7; Deuteronomio 31:26; 2 Reyes 23:1–3; Nehemías 8:1–9:38). Sin embargo, ese reconocimiento de textos como «Palabra de Dios» no revela que la comunidad judía pensara en un cuerpo cerrado de escritos que sirviera de base para el desarrollo religioso y social del pueblo. Incluso algunos profetas reconocían la autoridad y el valor de mensajes proféticos anteriores (cf. Jeremías 7:25 y Ezequiel 38:17). Pero la idea de agrupar las colecciones de dichos y mensajes proféticos en un cuerpo de escritos tomó siglos en hacerse realidad. Posiblemente la primera referencia a una colección de escritos de esa naturaleza se encuentra en Daniel 9:2. Allí se alude a la profecía de Jeremías, referente a la duración del exilio en Babilonia, que encontró entre un grupo de «libros» (Jeremías 25:11-14).

La documentación que reconoce la división tripartita del canon de la Biblia hebrea es variada. En primer lugar, el Talmud Babilónico acepta la autoridad religiosa y la inspiración de los 24 libros de las Escrituras judías. Además, discute el orden de tales libros.

En el prólogo a la traducción del Eclesiástico—también conocido como la Sabiduría de Jesús ben Sira—el nieto de ben Sira, traductor del libro, indica que su abuelo era un estudioso de «la Ley y los Profetas, y los otros libros de nuestros padres». Si esos «otros libros de nuestros padres» son los Ketubim, la obra reconoce, ya en el 132 a.C., el ordenamiento tradicional de la Biblia hebrea.

En el Nuevo Testamento hay otras alusiones a la división de la Biblia hebrea en tres secciones. En uno de los relatos de la resurrección de Jesús, el Evangelio según San Lucas (24:44) indica que el Señor le recordó a los discípulos en Jerusalén lo que de él decían «la ley de Moisés, los profetas y los Salmos». Es importante recordar que los Salmos constituyen el primer libro de los Ketubim, la tercera sección de la Biblia hebrea. Otras referencias a las Escrituras judías en el Nuevo Testamento aluden a «la ley y los profetas» (Mateo 7:12; Romanos 3:21) o simplemente a «la ley» (Juan 10:34; 1 Corintios 14:21).

El descubrimiento de numerosos manuscritos cerca del Mar Muerto ha arrojado gran luz en el estudio y la comprensión de la cuestión del canon entre los judíos de los siglos I a.C. y I d.C. Entre los manuscritos encontrados existen copias de todos los libros de la Biblia, con la posible excepción de Ester. Aunque la gran mayoría de los documentos bíblicos se han encontrado en forma fragmentaria, se han descubierto también varios documentos bíblicos casi completos.

Lamentablemente los qumranitas no dejaron documentación escrita que nos indique con claridad cuáles de los libros que mantenían en sus bibliotecas constituían para ellos parte del canon. Sin embargo, al evaluar las copias de los textos encontrados y analizar sus comentarios bíblicos, podemos indicar, con cierto grado de seguridad, que el canon en Qumrán incluía: la Torah, los Nebiim y los Salmos (posiblemente con algunos salmos adicionales); incluía también los libros de Daniel y de Job.

Posiblemente ya para el comienzo de la era cristiana había un acuerdo básico entre los diferentes grupos judíos respecto a los libros que se reconocían como autoritativos. Lo más probable es que, con relación al canon judío, durante el siglo I d.C. se aceptaban como sagrados los 24 libros de la Tanak(Torah, Nebiim y Ketubim), pero la lista no se fijó de forma permanente hasta el final del siglo II o a comienzos del III de la era cristiana.

Es muy difícil determinar con precisión los criterios que se aplicaron para establecer la canonicidad de los libros. Algunos estudiosos han supuesto que entre los criterios se encontraban el carácter legal del escrito y la idea de que fueran inspirados por Dios. Otros, sin embargo, han indicado que cada libro debía aceptarse de acuerdo con la forma que celebraba o revelaba la manifestación de Dios. Ese criterio brindaba al libro la posibilidad de ser utilizado en el culto.

2. La Septuaginta: el canon griego

Uno de los resultados del exilio de Israel en Babilonia fue el desarrollo de comunidades judías en diversas regiones del mundo conocido. En Alejandría, capital del reino de los Tolomeos, el elemento judío de la población de habla griega era considerable. Y como Judea formaba parte del reino hasta el año 198 a.C., esa presencia judía aumentó con el paso del tiempo.

Luego de varias generaciones, los judíos de Alejandría adoptaron el griego como su idioma diario, dejando el hebreo para cuestiones cúlticas. Para responder adecuadamente a las necesidades religiosas de la comunidad, pronto se vio la necesidad de traducir las Escrituras hebreas al idioma griego. La Torah—o «Pentateuco» como se conoció en griego—fue la primera parte de las Escrituras en ser traducida; posteriormente se tradujeron los Profetas y el resto de los Escritos.

Una leyenda judía, de la cual existen varias versiones, indica que 70 o 72 ancianos fueron llevados a Alejandría desde Jerusalén para traducir el texto hebreo al griego. Esa leyenda dio origen al nombre «Septuaginta» (LXX), con el que generalmente se identifica y conoce la traducción al griego del Antiguo Testamento.

En un documento conocido como la «Carta de Aristeas» se alude y se expande la leyenda. Dicha carta describe cómo los ancianos de Israel finalizaron la traducción del Pentateuco en sólo 72 días; el documento indica, además, que produjeron la versión griega luego de comparaciones, diálogos y reuniones.

Posteriormente se añadieron a la leyenda—en círculos judíos y cristianos—nuevos elementos. Se incorporó la idea de que los ancianos trabajaron aisladamente y, al final, produjeron 72 versiones idénticas. Filón de Alejandría, el famoso filósofo judío, relata cómo los traductores trabajaron de forma independiente y escribieron el mismo texto griego palabra por palabra.

Aunque Filón y Josefo indican que solamente la Torah o el Pentateuco se tradujo al griego, los escritores cristianos añadieron a la leyenda de la Septuaginta la traducción de todo el Antiguo Testamento, contando entre ellos libros que no formaban parte de las Escrituras hebreas. Pseudo-Justino, en el siglo III, incluso indica que vio personalmente las celdas en las cuales trabajaron, por separado, cada uno los traductores de la Septuaginta. Estas adiciones a la antigua leyenda judía revelan el gran aprecio que la iglesia cristiana tenía de la Septuaginta.

De la leyenda judía se desprenden algunos datos de importancia histórica. El Pentateuco fue la primera sección en ser traducida. Los trabajos comenzaron a mediados del siglo III a.C., y es lógico pensar que la traducción se efectuara en Alejandría, lugar que concentraba a la comunidad judía más importante de la diáspora.

El orden de los libros en los manuscritos de la Septuaginta difiere del que se presenta en las Escrituras hebreas. Al final del capítulo se encuentra un diagrama donde se pueden comparar ambas listas. Posiblemente ese orden revela la influencia cristiana sobre el canon. No fueron los judíos de Alejandría los que fijaron el canon griego, sino los cristianos.

Con respecto a los libros y adiciones que se encuentran en la Septuaginta, la nomenclatura en los diversos círculos cristianos no es uniforme. La mayoría de los protestantes denomina esa sección de la Septuaginta como «Apócrifos»; la Iglesia Católica los llama «deuterocanónicos». «Apócrifos», para la comunidad católica, son los libros que no se incluyeron ni en el canon hebreo ni en el griego. Los protestantes los conocen como «pseudoepígrafos».

Los libros deuterocanónicos son los siguientes: Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico (Sabiduría de Jesús ben Sira), Baruc, 1 y 2 Macabeos, Daniel 3.24–90; 13; 14 y Ester 10.4–16.24. La mayor parte de estos textos se conservan únicamente en manuscritos griegos.

3. El Antiguo Testamento griego

La Septuaginta hizo posible que los judíos de habla griega—en la diáspora y, también, en Palestina—tuvieran acceso a los textos sagrados de sus antepasados, en el idioma que podían entender. Además, el texto griego dio la oportunidad a grupos no judíos de estudiar las Escrituras hebreas (Hechos 8:26-40).

La iglesia cristiana se benefició sustancialmente de la traducción de la Septuaginta: la utilizó como su libro santo y lo llamó «Antiguo Testamento». El texto en griego les dio la oportunidad a los cristianos de relacionar el mensaje de Jesús con pasajes de importancia mesiánica (Hechos 7:8); les brindó recursos literarios para citar textos del canon hebreo en las discusiones con los judíos (Hechos 13:17-37; 17:2-3); y jugó un papel fundamental en la predicación del evangelio a los paganos (Hechos 14:8-18; 17:16-32).

El Nuevo Testamento es testigo del uso sistemático de la Septuaginta en la educación, predicación y apologética de los primeros creyentes (cf. Romanos 8:20 y Ec 1.2; 12.8 gr.). Es importante señalar, además, que en las Escrituras cristianas también hay citas y alusiones a las adiciones deuterocanónicas de la Septuaginta (cf. Romanos 1:18-32 y Sabiduría 12–14; cf. Romanos 2.1–11 y Sabiduría 11–15; cf. Hebreos 11.35b-38 con 2 Macabeos 6:18-7:41 y 4 Macabeos 5:3–18:24). El Nuevo Testamento también contiene referencias o alusiones a libros que ni siquiera se encuentran en la Septuaginta (cf. Jud 14–16 y 1 Enoc 1:9).

La gran aceptación de la Septuaginta entre los primeros cristianos hizo que la comunidad judía, con el paso del tiempo, rechazara esa traducción griega como una versión adecuada de las Escrituras hebreas. En discusiones teológicas en torno al nacimiento de Jesús, los cristianos citaban el texto griego de Isaías para indicar que la «virgen», no «la joven», «daría a luz» (cf. Mateo 1:23 e Isaías 7:14 gr.). Además, algunos manuscritos de la Septuaginta incluso contienen adiciones cristianas a textos del Antiguo Testamento (por ejemplo, Salmos 13:95).

Cuando las discusiones teológicas entre judíos y cristianos demandaron un análisis exegético riguroso, la Septuaginta—que en algunas secciones demostraba un estilo libre en la traducción y que, además, se basaba en un texto hebreo antiguo—fue relegada y condenada en los círculos judíos. Posiblemente ese rechazo judío explica el por qué la mayoría de los manuscritos de la Septuaginta que se conservan el día de hoy provengan de grupos cristianos.

Una vez que la comunidad judía rechazó la Septuaginta, se necesitó una versión griega que la sustituyera. Entre esas nuevas traducciones de las Escrituras hebreas al griego se pueden identificar tres: las versiones de Áquila y Símaco, y la revisión de Teodoción. En la famosa Hexapla de Orígenes se encuentran copias de estas traducciones al griego.

Áquila, que era un discípulo del gran rabí Ákiba, produjo una versión extremadamente literal de los textos hebreos. Aunque el vocabulario usado revela dominio del griego, la traducción manifiesta un literalismo extremo y un apego excesivo a las estructuras lingüísticas del texto hebreo. Posiblemente por esas mismas características esta traducción griega sustituyó a la Septuaginta y fue muy popular en círculos judíos por el año 130 d.C.

La traducción de Símaco (c. 170 d.C.) se distingue no sólo por su fidelidad al texto hebreo, sino por el buen uso del idioma griego. De acuerdo con Eusebio y San Jerónimo, Símaco era un judío cristiano ebionita.

Teodoción, de acuerdo con la tradición eclesiástica, era un prosélito que revisó una traducción al griego ya existente, basada en los textos hebreos. Algunos estudiosos piensan que la traducción revisada fue la Septuaginta; otros, sin embargo, opinan que el texto base de Teodoción fue anterior a la versión de los Setenta.

4. La iglesia y el canon del AT.

Una vez que finalizó el período del Nuevo Testamento, la iglesia continuó utilizando la Septuaginta en sus homilías, reflexiones y debates teológicos. Una gran parte de los escritores cristianos de la época utilizaban libremente la Septuaginta y citaban los libros que no se encontraban en el canon hebreo.

La iglesia Occidental, a fines del siglo IV, aceptó un número fijo de libros del Antiguo Testamento, entre los cuales se encuentran algunos deuterocanónicos que aparecen en la Septuaginta. Los teólogos orientales, por su parte, seguían el canon hebreo de las Escrituras. Tanto Orígenes como Atanasio insisten en que se deben aceptar en el canon únicamente los 22 libros del canon judío; y San Jerónimo, con su traducción conocida como «Vulgata Latina», propagó el canon hebreo en la iglesia Occidental.

A través de la historia, la iglesia ha hecho una serie de declaraciones en torno al canon de las Escrituras. Al principio, estas declaraciones se hacían generalmente en forma de decretos disciplinares; posteriormente, en el Concilio de Trento, el tema del canon se abordó de forma directa y dogmática.

El Concilio de Trento se convocó en el año 1545 en el contexto de una serie de controversias con grupos reformados en Europa. Entre los asuntos considerados se encontraba la relación de la Escritura con la tradición y su importancia en la transmisión de la fe cristiana.

En el Concilio de Trento se discutió abiertamente la cuestión del canon, y se promulgó un decreto con el catálogo de libros que estaban en el cuerpo de las Escrituras y tenían autoridad dogmática y moral para los fieles. Se declaró el carácter oficial de la Vulgata Latina, y se promulgó la obligación de interpretar las Escrituras de acuerdo con la tradición de la iglesia, no según el juicio de cada persona. Además, el Concilio aceptó con igual autoridad religiosa y moral los libros protocanónicos y deuterocanónicos, según se encontraban en la Vulgata.

Entre los reformadores siempre hubo serias dudas y reservas en torno a los libros deuterocanónicos. Finalmente, los rechazaron por las polémicas y encuentros con los católicos.

Lutero, en su traducción de 1534, agrupó los libros deuterocanónicos en una sección entre los dos Testamentos, con una nota que indica que son libros «apócrifos», y que aunque su lectura es útil y buena, no se igualan a la Sagrada Escritura. La Biblia de Zürich (1527–29), en la cual participó Zuinglio, relegó los libros deuterocanónicos al último volumen, pues no los consideró canónicos. La Biblia Olivetana (1534–35), que contiene un prólogo de Juan Calvino, incluyó los deuterocanónicos como una sección aparte del resto de los libros que componen el canon. La Iglesia Reformada, en sus confesiones «Galicana» y «Bélgica» no incluyó los deuterocanónicos. En las declaraciones luteranas se prestó cada vez menos atención a los libros deuterocanónicos.

En Inglaterra la situación fue similar al resto de la Europa Reformada. La Biblia de Wyclif (1382) incluyó únicamente el canon hebreo. Y aunque la Biblia de Coverdale (1535) incorpora los deuterocanónicos, en «Los Treinta y Nueve Artículos» de la Iglesia de Inglaterra se dice que esa literatura no debe emplearse para fundamentar ninguna doctrina. La versión «King James» (1611) imprimió los deuterocanónicos entre los Testamentos.

La traducción al castellano de Casiodoro de Reina—publicada en Basilea en 1569—incluía los libros deuterocanónicos, de acuerdo con el orden de la Septuaginta. La posterior revisión de Cipriano de Valera—publicada en Amsterdam en 1602—agrupó los libros deuterocanónicos entre los Testamentos.

La Confesión de Westminster (1647) reaccionó al Concilio de Trento y a las controversias entre católicos y protestantes: afirmó el canon de las Escrituras hebreas. En su declaración sobre el canon, la Confesión indica que los deuterocanónicos—identificados como «Apócrifa»—, por no ser inspirados, no forman parte del canon de la Escritura y, por consiguiente, carecen de autoridad para la iglesia. Indica, además, que pueden leerse únicamente como escritos puramente humanos. De esa forma se definió claramente el canon entre las comunidades cristianas que aceptaban la Confesión de Westminster.

El problema de la aceptación de los apócrifos o deuterocanónicos entre las comunidades cristianas luego de la Reforma se atendió básicamente de tres maneras: 
(1) Los deuterocanónicos se mantenían en la Biblia, pero separados—alguna nota indicaba que estos libros no tenían la misma autoridad que el resto de las Escrituras—; 
(2) De acuerdo con el Concilio de Trento, tanto los libros deuterocanónicos como los protocanónicos se aceptaban en la Biblia con la misma autoridad; 
(3) Basados en la Confesión de Westminster, se incluía en las ediciones de la Biblia únicamente el canon hebreo, que contiene los únicos libros aceptados como autoridad.

Luego de muchas discusiones teológicas y administrativas, la «British and Foreign Bible Society» decidió, en el 1826, publicar Biblias únicamente con el canon hebreo del Antiguo Testamento. La versión Reina-Valera se publicó por primera vez sin los deuterocanónicos en el 1850.

4.3 El canon del Nuevo Testamento

4.3.1 La situación interna de la iglesia

Desde el primer siglo—y de ello tenemos testimonio en los escritos del Nuevo Testamento—los dirigentes cristianos hubieron de enfrentarse a problemas que tenían que ver no sólo con aspectos prácticos de la vida cristiana personal y comunitaria (cuestiones morales y de relaciones personales), sino también con desviaciones doctrinales, resultado de la incomprensión—o de la distorsión intencionada—del significado del evangelio. En varios libros del Nuevo Testamento podemos detectar esta lucha de aquellos primeros escritores cristianos.

Con el pasar del tiempo, los problemas fueron creciendo y haciéndose cada vez más agudos. El acelerado crecimiento del cristianismo contribuyó también a ello, además de otros factores. Entre estos podemos mencionar los siguientes: el natural proceso de transformación desde un movimiento con «mística» y visión hasta una institución que tiene que gastar gran cantidad de energía en resolver sus asuntos internos (el menor de los cuales no era la administración) y en cuidar su supervivencia; el tránsito desde una comunidad perseguida a una comunidad primero tolerada, luego protegida y finalmente asimilada al poder político y capaz de perseguir (o, en otros términos, el paso del cristianismo a la cristiandad); la incorporación a la nueva fe, durante los primeros siglos, de muchas personas que, antes de su conversión, habían sido muy bien formadas de acuerdo con la cultura helenística dominante, no cristiana; la carencia del instrumental ideológico y técnico (además del lexicográfico) para profundizar y expresar, desde adentro de la fe, la inteligencia de esa misma fe; la «oferta» que le hacía al cristianismo el contexto sociocultural, del instrumental ideológico, técnico y lexicográfico provisto por la prevaleciente cultura helenística (sobre todo en el oriente cristiano, donde se elabora, en su primera etapa, la teología cristiana); la entrada al cristianismo (sobre todo en la época constantiniana) de gran número de personas que lo hicieron por razones no «teológicas», sin que hubiera realmente conversión.

Surgen entonces las controversias doctrinales, en algunas de las cuales se vio envuelto todo el mundo cristiano. Por supuesto, no todas suscitaron el mismo interés (algunas estaban circunscritas a una región) ni tenían igual importancia. Pero desde el principio se vio una necesidad imperiosa: la de contar con un corpus propio de libros sagrados que pudieran servir como punto de referencia y como fuente y criterio a la hora de tomar decisiones doctrinales. En otras palabras: hacía falta establecer un canon.

Como es de esperar, la conciencia de esta necesidad no fue algo que irrumpió repentinamente en los círculos cristianos. Es más, los cristianos de los primeros siglos, como ya se indicó, llegaron a considerar que algunos libros que actualmente no forman parte de nuestro Nuevo Testamento sí eran parte del canon. Este hecho es fundamental para entender el panorama que hoy se nos presenta en el marco general del cristianismo, pues no todos los cristianos aceptan el mismo conjunto de libros canónicos.

En líneas anteriores mencionamos algunos de esos libros que fueron citados como fuentes de autoridad por los escritores cristianos. A este respecto, es necesario ampliar nuestra comprensión de aquel período. Esos mismos cristianos, incluidos los autores de los libros que componen el Nuevo Testamento, se sentían en libertad de citar, en sus obras, escritos que no eran parte del canon del Antiguo Testamento, tal como este se acepta hoy por la mayoría de las iglesias protestantes. En efecto, encontramos en el Nuevo Testamento alusiones a textos o historias que pertenecen a los libros deuterocanónicos; aún más, como fuente importante, y no como mero adorno literario, hay citas de libros que pertenecen al grupo de los llamados pseudoepígrafos (o apócrifos, según otra nomenclatura).

Esta libertad de uso, junto al hecho de que los libros sagrados de la primera comunidad cristiana eran los que habían recibido del judaísmo, explica que cuando empiezan a hacerse las primeras listas de los nuevos libros admitidos por la iglesia aparezcan en ellas algunos de los que hoy nos extrañamos… y no aparezcan otros que todas las comunidades cristianas de nuestra época aceptan como canónicos. Veamos, a vuelo de pájaro, los siguientes hechos:

5. Recepción de los libros y autoridad conferida

Los escritos de los apóstoles y de los otros seguidores de Jesús (especialmente la mayoría de aquellos escritos que luego se incluyeron en el conjunto que llamamos Nuevo Testamento) gozaron desde muy temprano de una calurosa recepción y se convirtieron en fuente de autoridad para los escritores cristianos de los años subsiguientes. Cuando se leen los escritos de los Padres apostólicos puede notarse la presencia, en ellos, de la enseñanza apostólica, tal como la conocemos por los libros ahora canónicos. Hay citas, en esos escritos, de todo el Nuevo Testamento, con excepción de los siguientes libros: Filemón, 2 y 3 Juan. Los siguientes se citan muy poco: 2 Pedro, Santiago y Judas.

Algunos tratados de los Padres apostólicos—tratados fundamentalmente pastorales—, por la naturaleza de su contenido, por la autoridad de su autor y por su cercanía temporal y temática a la enseñanza de los apóstoles, gozaron de gran simpatía, prestigio y aceptación. Aun cuando se basaban en lo que habían transmitido los discípulos de Jesús (de ahí el recurrir a las citas de las obras de estos últimos), muy pronto esos mismos escritos comenzaron a ser citados como libros de igual autoridad: los miembros de la comunidad los leían como si fueran parte de las «escrituras cristianas».

​Según wikipedia el Quadrilátero wesleyano o Quadrilateral metodista es una metodología para la reflexión teológica que acredita a John Wesley , líder del movimiento metodista a finales del siglo XVIII. El término mismo fue acuñado por el académico metodista de los Estados Unidos del siglo XX, Albert C. Outler.

Este método basó su enseñanza en cuatro fuentes como base del desarrollo teológico y doctrinal. Estas cuatro fuentes son la escritura, la tradición, la razón y la experiencia cristiana.

6. Definición final del Canon del NT

Los Padres de la iglesia

El período inmediatamente posterior al de los Padres apostólicos se conoce como el de los «Padres de la iglesia». Algunos dividen este período, a su vez, en tres etapas (que no tienen necesariamente secuencia cronológica): 
- La etapa apologética (los Padres apologistas), 
- La polémica y 
- La científica. 
Es entonces cuando recrudecen los problemas doctrinales, tanto por los ataques externos de los enemigos del cristianismo como por dificultades internas, causadas por el sano deseo de profundizar en la inteligencia de la fe y en la comprensión de la enseñanza. De hecho se trata, en este último aspecto, de reducir cada vez más el ámbito del misterio; o sea, de intentar «explicar» todo aquello que pueda ser explicable, incluso después de aceptar la irrupción del misterio o del milagro. Por ejemplo, aceptada, como hecho y como milagro, la encarnación, se buscará explicar cómo se unen las dos naturalezas (humana y divina) en la persona de Jesús. Lo mismo sucede respecto de la persona y la voluntad. Y otro tanto en relación con la doctrina de la Trinidad.

Los esfuerzos fueron múltiples, y variadas las soluciones propuestas. Desafortunadamente, la nuevas relaciones entre el cristianismo y el imperio romano hacen que intereses políticos no sean ajenos a las controversias teológicas.

No es de extrañar, dadas esas circunstancias, que el período nos ofrezca una gran riqueza de producción literaria: amplia y variada, en la que están representados los diferentes bandos teológicos en pugna.

Marción

En el siglo II aparece un personaje de cuya vida tenemos muy pocos datos: Marción. Al parecer, fue excomulgado de la iglesia por su propio padre (quien debió, por tanto, ser obispo). Luego se afilió a la comunidad cristiana de Roma, y también de allí lo expulsaron (probablemente en el 144 d.C. Influido por creencias no cristianas, consideró que el Dios de quien habla el Antiguo Testamento no es el Dios verdadero, por lo que rechazó, en bloque, todos los libros de la Biblia hebrea. Por aquel entonces no se había establecido en la iglesia ningún canon, y por eso bien puede afirmarse que es Marción el primero que define un canon de libros cristianos. Según él, estaba constituido por el Evangelio de Lucas y por diez de las epístolas paulinas (todas menos las cartas pastorales; Hebreos no cuenta). Aun en esos libros que aceptó, Marción hizo recortes, pues consideraba que la iglesia había manipulado el texto y lo había pervertido.

La acción de Marción fue muy significativa. Muchos escritores cristianos lo atacaron. Fue condenado en el 144 d.C. Pero su atrevimiento dio inicio, en cierto sentido, a un proceso que llevaría a la definición de un canon «cerrado». «La polémica contra las pretensiones de los gnósticos de disponer de tradiciones secretas y contra las de Marción de escoger y corregir los textos, rechazando además las Escrituras hebreas, contribuyó a reforzar la conciencia del privilegio que tenían los escritos juzgados como apostólicos, en función de la acogida que obtuvieron entre las principales iglesias y teniendo en cuenta los criterios internos de seriedad y ortodoxia».

Ya por el año 200 d.C. se ha aceptado la idea del canon y se ha compilado una buena parte de su contenido; sin embargo, no hay unidad de criterio en cuanto a la totalidad de los libros que lo componen. Este hecho se percibe muy bien por las dudas y variaciones que se presentan en las listas que se dan en diversas partes donde el cristianismo se había desarrollado.

Taciano

Antes de finales del siglo II, Taciano—que había sido discípulo de Justino Mártir—escribe su Diatessaron (ca. 170 d.C.), que es una armonía de los cuatro evangelios. Este hecho muestra que, para esa fecha, ya se consideraba que los evangelios canónicos eran esos cuatro.

El Fragmento Muratorio

De finales del siglo II o principios del III, es un manuscrito que contiene una lista de libros del Nuevo Testamento, escrita en latín, conocida como el Fragmento Muratorio, por el nombre del anticuario y teólogo que descubrió el documento: Ludovico Antonio Muratori.

En el Fragmento Muratori se mencionan, como libros aceptados, 22 de los que componen nuestra versión del canon del Nuevo Testamento. Faltan los siguientes: Hebreos, Santiago, 1 y 2 de Pedro, 3 de Juan. Pero se añaden, como aceptados, otros dos libros: Apocalipsis de Pedro y Sabiduría de Salomón. Además, se da una lista de obras que fueron rechazadas por la iglesia, por diversas razones.

Orígenes

Por su parte, el gran Orígenes (quien muere alrededor del año 254 d.C.), indica que son aceptados veintiún libros del actual canon de veintisiete; pero hay otros que él cita como «escritura», como la Didajé y la Carta de Bernabé. Luego menciona entre los textos acerca de cuya aceptación algunos dudan, los siguientes: Hebreos, Santiago, Judas, 2 de Pedro, 2 y 3 de Juan, además de otros libros (como la Predicación de Pedro o los Hechos de Pablo).

Eusebio de Cesarea

Eusebio de Cesarea, escribiendo alrededor del año 325 d. C. (Historia eclesiástica iii. 25), dividió en tres clases los libros del Nuevo Testamento que se tenían como canónicos. La primera clase comprendía los “Libros reconocidos”: los cuatro Evangelios, Hechos, 14 epístolas de Pablo (incluso Hebreos), 1 Juan, 1 Pedro y Apocalipsis; la segunda clase incluía los “libros puestos en duda”, que dividía en aquellos que eran “mencionados por muchos”: Santiago, Judas, 2 Pedro, 2 y 3 Juan, y las obras “espurias”: los Hechos de Pablo, el Pastor de Hermas, el Apocalipsis de Pedro, la Epístola de Bernabé, la Didajé, y el Evangelio según los hebreos. En su tercera clase Eusebio colocaba los escritos “absurdos e impíos”, tales como los Evangelios de Pedro, Tomás, Matías, y los Actos de Andrés, Juan, y otros.

Atanasio de Alejandría

Un factor importante para dilucidar la cuestión del canon en la iglesia griega fue la declaración de Atanasio de Alejandría en su 39.a Carta festiva (367 d. C.). Atanasio, como principal dirigente eclesiástico de su tiempo, dijo a sus obispos y al pueblo regido por esos obispos que el canon del Nuevo Testamento consistía de 27 libros. No hizo la crítica de libro alguno ni estableció ninguna diferencia entre los libros. De todas las obras apócrifas sólo mencionó la Didajé y el Pastor de Hermas, y agregó que aunque esos dos libros no pertenecían al canon podrían ser usados para la edificación de los catecúmenos para el bautismo.

Aunque las órdenes de Atanasio sólo tenían fuerza legal en Egipto donde era reconocido como el jefe espiritual, sin embargo su personalidad era tan destacada que toda la iglesia de habla griega recibió la influencia de su veredicto. De esta forma, el canon de Atanasio de 27 libros vino a ser la norma reconocida.